El aprovechamiento de las tecnologías de la información y comunicación (TIC) se establece como un tema trascendente para la integración a la sociedad de la información, y se ubica en el seno del discurso racional como finalidad central para el uso de estos artefactos y servicios. No obstante, la polarización de los enfoques de estudio en la accesibilidad a las TIC y la falta de datos que permiten medir su aprovechamiento han limitado la investigación de estos temas.Con una tasa de usuarios de la computadora de 43.4% y de internet de 39.8 de la población nacional de seis años y más, en México la accesibilidad a las TIC, durante 2012, sigue siendo vista como uno de los problemas más agudos de la integración a los beneficios de la sociedad de la información (INEGI, 2013). En efecto, independientemente de que el número de usuarios creció entre 2001-2012 con una tasa promedio anual alta de 9.12% para el uso de la computadora y de 15.83 para internet, los indicadores disponibles muestran un bajo aprovechamiento de las TIC (INEGI, 2005 y 2013). Durante 2012, sólo la tercera parte de los usuarios emplearon las TIC para apoyar un proceso educativo o de capacitación, un poco más de la mitad para buscar información y apenas 4.5% realizaron una o más transacciones en línea (INEGI, 2013).
El aprovechamiento de las TIC aparece en estos contextos como una de las dimensiones intrínsecas de la brecha digital que viene caracterizando a un concepto dinámico y de múltiples significados (Toudert, 2013). En este sentido, la mutación conceptual de la brecha digital desde la disponibilidad de las TIC a una visión de accesibilidad social e individual diferenciada permitió cimentar otro camino natural hacia los determinantes del aprovechamiento digital (DiMaggio et al., 2004).