Como antivalores se conocen aquellas actitudes negativas que se oponen a lo que establecen los valores éticos y los valores morales que regulan y guían las conductas de las personas en la sociedad. La palabra, como tal, se forma con el prefijo anti-, que significa ‘opuesto’, y el sustantivo valor.
En este sentido, los antivalores conforman una serie de actitudes negativas, incluso, peligrosas, que se contraponen a su par opuesto, los valores, y que no reciben el apoyo de la sociedad en general.Los antivalores atentan contra los valores sobre los que se funda nuestra vida en sociedad como el respeto, la tolerancia, la honestidad, la responsabilidad, la lealtad, la solidaridad, la generosidad y la gratitud, entre otros. Por tanto, los antivalores dificultan la buena convivencia, la armonía y el respeto mutuo, valores necesarios para la vida social.
Asimismo, tanto las religiones como los diferentes sistemas de pensamiento ideológico o filosófico se rigen de acuerdo a los sistemas de valores, a fin de evitar la práctica de los antivalores como la deshonestidad, la injusticia, la intransigencia, la intolerancia, el irrespeto o la irresponsabilidad, que se cuentan entre los más graves.