Al echar un puente entre el cuerpo y el espíritu, los símbolos permiten hacer sensible todo concepto inteligible. Se presentan como mediadores del dominio psíquico y poseen por lo tanto un carácter dual, que los hace capaces de admitir un doble sentido y a interpretaciones múltiples y coherentes, igualmente verdaderas desde diferentes puntos de vista. Implican un conjunto de ideas de un modo total y no analítico. Cada cual los puede interpretar en diferentes niveles, de acuerdo con su grado de capacidad. Es más un medio de exposición que de expresión.
El símbolo es un género del que sus diferentes variedades, palabras, signos, números, gestos, grafías, acciones o ritos, son especies. En tanto que la lógica racional de la gramática está relacionada al sentido físico y literal, los símbolos gráficos o “agis” son sintéticos e intuitivos. Ofrecen motivos de evocación indefinida hasta permitir traducciones de valores opuestos y complementarios. Además, si se lleva al extremo la investigación de los orígenes, el mismo sentido literal proviene de un primer símbolo cuya imagen ha sido borrada por la inconscienciade la costumbre desde largo tiempo atrás.
La ciencia de los símbolos está basada en la correspondencia que existe entre los diversos órdenes de la realidad, natural y sobrenatural, no considerándose a la natural, sino como la exteriorización de ésta. El principio fundamental del simbolismo afirma que una realidad de un cierto orden puede ser representada por una realidad de un orden menos elevado, en tanto que la inversa es imposible, ya que el símbolo deber ser más accesible que lo por él representado. Esta regla deriva de la armonía necesaria al mantenimiento del mundo tomado en un momento dado, a un equilibrio cósmico en que cada parte es homóloga al todo. De esta manera la parte simboliza a la totalidad, lo inferior es testigo de lo superior y lo conocido toma las veces de lo desconocido.
El verdadero simbolismo no es arbitrario. Brota de la naturaleza, que puede tomarse como símbolo de las realidades superiores, como lo pensaban los hombres de la Edad Media. El mundo les semejaba un lenguajedivino o mejor, como decía Berkeley, "El lenguaje que el Espíritu Infinito habla a los espíritus finitos”.
Los diferentes reinos de la naturaleza colaboran en este alfabeto expresivo. Las ciencias tradicionales como la gramática, las matemáticas, las artes y los oficios eran empleados como bases y medios de expresión del conocimiento metafísico, además de su valor propio, pero gracias a ese valor. Toda acción podía llegar a ser el pretexto de un símbolo adecuado. Incluso los acontecimientos de la historia testimonian a favor de las leyes que rigen la manifestación universal. Esta analogía está fundamentada sobre la que relaciona el microcosmos y el macrocosmos, sobre la identidad de sus elementos y de sus energías.
Agregamos finalmente, para la correcta aplicación del simbolismo; que todo símbolo debe ser interpretado en sentido inverso, en cuanto a su perspectiva formal y no en cuanto a su significación intrínseca, como la imagen de un objeto en un espejo o en una superficie de agua está invertida con relación al objeto que refleja, sin que el objeto haya recibido ningún cambio. Lo primero o lo mayor en el orden de los principios, llega a ser lo menor o lo último en el orden de la manifestación, lo que es interior llega a ser exterior y viceversa. En una palabra, el simbolismo es la llave que abre los secretos, el hilo de Ariadna que relaciona los diferentes órdenes de la realidad.
Por él razonamos, soñamos y somos, ya que lo recibido en todos los planos es también un caso de simbolismo, igual que la analogía de las leyes físicas y psíquicas. Toda manifestación es un símbolo de su autor o de su causa.
De esta manera el simbolismo no es sólo, como se supone, la fantasía poética de una escuela literaria o una cualidad sobre agregada a las cosas. Forma una sola cosa con la realidad misma a la que se esfuerza en manifestar gracias a su elemento más esencial y oculto, su forma, su ritmo, su ademán.
El simbolismo es un caso particular de la ciencia del ritmo entendida ésta en su más amplia generalidad, actividad creadora que se coloca en el origen de las demás manifestaciones visibles, audibles y experimentables, y que intenta reproducir todo rito tradicional.
Cap. V de “El Esoterismo” PRIMERA PARTE
Me gusta la chacra dar de comer a los patos rezar el rosario y levantarme temprano