Un erudito es un individuo que ha adquirido conocimiento sobre una o varias materias; es, por tanto, una persona que dispone de muchos datos, de una gran cantidad de información; los intelectuales son un claro ejemplo de este tipo de individuos; un sabio, en cambio es aquella persona que dispone de un conocimiento intuitivo y directo de aquellos principios universales de los que habla Rene Guenon. Normalmente, este último conocimiento puede denominarse "gnosis", pues entraña un contacto directo con la esencia vital, con la chispa divina, con el Espíritu Universal. Y este conocimiento no se adquiere con el esfuerzo personal, con la fuerza de la voluntad, sino que es un don dado por la Gracia divina.El problema matemático que sigue, fue contado en el libro "Palabras de fuego", de Rajneesh y sirve para ilustrar la diferencia entre sabiduría y erudición. Este libro concluye diciendo: "La sabiduría es práctica, lo que no sucede con la erudición. La cultura es abstracta, la sabiduría es terrena; la erudición son palabras y la sabiduría es experiencia". El problema dice así:
Un hombre que tenía 17 camellos y tres hijos, se murió.
Cuando abrieron el testamento, decía que la mitad de los camellos sería para el hijo mayor, la tercera parte para el segundo hijo y la novena parte para el tercer y último hijo.
¿Qué hacer? Eran diecisiete camellos y diecisiete no tienen mitad exacta, solamente cortando uno de los animales por la mitad…
Pero esto no resolvería el problema, dado que para el segundo hijo se necesitaba la tercera parte y para el tercer hijo la novena parte.
Así que los hijos corrieron en busca del hombre más erudito de la ciudad, el más estudioso o el matemático. El matemático, después de pensar mucho tiempo, no pudo encontrar una solución.
Entonces, alguien sugirió: "Es mejor buscar a alguien que sepa de camellos, no de matemáticas". Así que buscaron a Sheik, un hombre muy viejo e inculto, pero con mucha sabiduría debida a la experiencia. Le contaron el problema.
El viejo se rió y dijo: "Es muy simple; no se preocupen". Prestó uno de sus camellos -ahora eran 18- y después hizo la división. Nueve fueron dados al primer hijo, quien quedó satisfecho. Al segundo le tocó la tercera parte -seis camellos-, y al tercero le dieron dos camellos -la novena parte de los dieciocho-. Sobró un camello: el que había sido prestado por Sheik.
El viejo tomó su camello y dijo: "Ahora pueden irse".
Resumen del reparto realizado: 17+1=18; 1º hijo: 18/2=9; 2º hijo: 18/3=6; 3º hijo: 18/9= 2;
9+6+2=17 camellos (con lo que se cumple el testamento). 18–17=1. Sobra 1 camello, que fue entregado de vuelta a su propietario.