Vishnu según el hinduismo es parte de la trinidad fundamental de esta religión -Junto a Brahma y Shiva -. Este dios ha reencarnado en nueve oportunidades y la próxima serà la ùltima.
El nombre que recibirá la décima reencarnación de Vishnu es Kalki, el cual según el Bhagavata puraná, volverá a la tierra para terminar con la era de la mentira y la maldad que el hinduismo llama Kali Yuga. La característica principal de este periodo serà que los ladrones estaràn en el poder, la mentira y el robo serán cosa común en todos los sectores sociales y los sabios serán tenidos en menos -¿Te suena familiar?-.
En el momento de su aparición se relata que vendrá del cielo montado en un caballo blanco, blandiendo una espada con la cual exterminara a la humanidad completa debido a su gran degradación moral y espiritual. Luego de esto, con un pequeño grupo de seres humanos que se conservaron puros en las altas montañas, iniciaría la nueva era dorada o de la verdad llamada satyia yuga.
La segunda venida de Jesús
El cristianismo por su parte no tiene un relato muy diferente respecto al fin de la era. Este se narra en apocalipsis 19 de la siguiente manera:
“…Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea… De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones… Y vi a un ángel que estaba en pie en el sol, y clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: Venid, y congregaos a la gran cena de Dios, para que comáis carnes de reyes y de capitanes, y carnes de fuertes, carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes…”
Como te puedes dar cuenta la próxima “encarnación” de Jesús no tendrá como motivo convertir al pecador y borrar los pecados del hombre, sino que sera la destrucción completa de la humanidad y al igual que Kalki, reconstruirá la humanidad con un grupo de personas que permanecieron puros en el alto monte de Sion -en sentido espiritual-;
Apocalipsis 14:
“…Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente..”
“…Estos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero; y en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios…”
Una misma profecía
Finalmente ambos relatos parecieran narrar una misma situación y que ademas describe de muy buena manera la condición actual de nuestra sociedad, basada en la competencia y el individualismo lo que ha despertado en el humano sus màs bajos instintos, apartàndolo de todo camino de pureza física y espiritual.