Estamos de acuerdo con el Sr Andre Bachelet en cuanto a la manipulación y al manoseo verbal, al falseamiento y a la vulgarización que hasta hoy se llevan a cabo contra la obra de Renè Guènon. Esto no es nuevo, recordemos que el propio Guènon se quejaba de los numerosos dolos y erratas que se producìan ante su propia mirada; y de las dificultades que se presentaban al respecto como de difícil solución en cuanto “la enorme cantidad de faltas de imprenta y de traducciòn”.
Al margen de esto, teniendo en cuenta que el mismo Denis Roman publico correspondencia de Rene Guenon en la revista ET, nos da la impresión que el Sr Bachelet incurre aquí en un celo exagerado de aspectos que no superan lo secundario y contingente; cuando expresa por ejemplo – ni hablar de la restricción a las obras pùblicas propiamente dichas - la necesidad de recurrir a instrumentos legales para prohibir la circulación pública de las cartas privadas de Guènon . Permìtanme recordar que ya desde muy antiguo las posesiones de una personalidad señera – salvo las intangibles – cuando desaparece del estado corpóreo son de alguna manera captadas por la polis – incluidos los escritos que en vida eran privados – y que sean de utilidad, aclaratorios o puedan reforzar el prestigio, la memoria o dar alguna ejemplaridad.
Sin dudas es este el caso de la correspondencia de Renè Guènon que trata en mayoría – además de las cuestiones de orden personal – sobre puntos de vista de rigurosa doctrina tradicional y por los que ameritan conocerse, por lo menos, en aquellas numerosas oportunidades en las que toca temas no abordados en sus libros e incluso iluminando sobremanera aquellos que si están relacionados. Esto sòlo ya sería suficiente para considerar los argumentos triviales del Sr. Bachelet anteponiéndole el punto de vista estrictamente intelectual que como diría el propio Guenon “es el único que de verdad importa”.
Ademàs, tengamos en cuenta que dicha correspondencia comporta innumerables posibilidades del mayor interés, ya que aclaran todo tipo de circunstancias aportando datos de importancia que aquí serían de largo ennumerar como aquellas -inusitadamente abundantes - de carácter técnico y operativo que justifican su circulación, aunque sea para que llegue a uno solo de los cualificados.
Para culminar recordemos, a los que en este punto piensan desviada y erròneamente como el Sr. Andre Bachelet: sobre la necesidad de acudir a los tribunales ordinarios para prohibir la circulación de tales cartas, que el mismo Renè Guènon aconsejaba - por incompatibilidad radical, por datos tradicionales precisos y por las razones generales muy evidentes – “…jamàs debería hacerse intervenir en los estudios tradicionales a los tribunales profanos…” (Carta a Vasile Lovinescu 14 de julio de 1937. El Cairo). Esto, entre los tantos ejemplos que añadiremos en otra oportunidad similar.
Me gusta la chacra dar de comer a los patos rezar el rosario y levantarme temprano