Bien muchachos, como habréis de deducir, en parte, estamos referenciando a hombres y mujeres “blancos occidentales” que han sabido teñir sus almas con la tintura propiamente “india” entrando hermanados en parentesco, participando en la vida, en el ritual; y asimilando los conocimientos ancestrales, que son nada mas y nada menos que los soportes diferenciados de la Sabidurìa Unica y Universal. No os imagináis la cantidad inagotable de seres humanos (con las característica citadas) que han pasado por procesos similares en nuestra “Amèrica” desde los propios tiempos de la conquista y hasta el dìa de hoy. He aquí, para nosotros, un proceso de asimilación que viene preparando en parte los gérmenes del porvenir y ha de manifestarse próximamente cuando se den las condiciones requeridas. Esto no solamente para contraste con el modernismo exacerbado y también con el solapado, además con el “racismo indigenista” que a muchos les gusta propalar.
Como también habréis advertido estas personas suelen llevar una suerte de señal general que marca en su conducta algo asì como una aversión al rebusque literario y a los oropeles mundanos. Si bien, muchos han pasado por la escala de valores culturales modernos termina una mayoría negándose a celebrar el consabido ceremonial de diplomas y honores de la “Industria cultural”. Como ha dicho Bastiani: “Me niego al diploma, solo acepto el emolumento para dárselos a mis hermanos indios expoliados. Los verdaderos honores se celebran en el campo del espíritu en compañía de quienes me han hecho el honor de integrarme a su familia…”. Esto no es nada nuevo ni raro muchachos, es muy tìpico de verdaderos intelectuales y espirituales; y es una buena règula para saber discernir (respecto a lo tradicional) la vocación seria de la ansia de vanagloria.
No digo que sea un axioma, pero sì, evidentemente, es una tendencia. Recordemos muchachos, haciendo una analogía, las severas advertencias de Renè Guenon en contra de quienes desfachatadamente se autodenominan como “sufis” o como “masones operativos” por ejemplo (ni hablar de otras caricaturas que se han puesto tan de moda en este fin de ciclo). Guènon explicó muy bien los problemas a veces irresolubles que conlleva el propagandeo inescrupuloso de tales nombres, las confusiones sobre el primero y los obstáculos y dificultades para reconstruir lo segundo. Por supuesto que esto no es esoterismo verdadero, y no nos olvidamos de salvar a los espirituales serios del Islam y a los hombres serios de la Masonerìa, que los hay.
En fin muchachos, uno de los mejores ejemplos de seriedad lo tenemos justamente en Max Schmidt, hombre de origen alemán dedicado a la etnología; y que como buen discípulo de Steinen y de Bastian privilegiaba el conocimiento directo en contacto ìntimo y personal con las sociedades tradicionales en contra de las peroratas librescas, despojandose de los hábitos europeos. Su área de estudios fuè el Mato Grosso y la cuenca del rìo Xingu. Schmidt había tenido la visión de que su disciplina debía ser una una etnología “de salvataje” antes que la expansión colonial diluyera las diferencias culturales. A Schmidt se le conoce poco en sus aspectos personales salvo un par de relativas biografías.
Era un hombre extremadamente reservado, dotado de gran inteligencia y valentía. Tuvo una vida muy sacrificada en pos de sus objetivos y fuè testigo directo de las incursiones caucheras que exterminaban a los clanes aborígenes que resistían con sus arcos y flechas a las armas de fuego y a los indios traidores que se aliaron en pro de la penetración de la selva. Aunque de buena fuente se sabe que a pesar de estos flagelos fue instruìdo oralmente por los kaiabis. Tambièn se dice que logró participar en los “asientos de fogones”. Finalmente, abandonò sus puestos oficiales en Alemania y murió en Asunciòn, Paraguay dedicado a sus verdaderas vocaciones. Dejò una obra valiosa para redescubrir a la luz de los datos tradicionales. El enlace a solicitar abarca gran parte de sus obras
Me gusta la chacra dar de comer a los patos rezar el rosario y levantarme temprano