Os participo de mi última publicación en el "otro foro" del que a veces, en rápido vuelo, me gusta escapar para respirar los aires de libertad de "nuestro" pequeño, íntimo Rayuela.
SILENCIO
'Volvamos al silencio
Al silencio de las palabras que vienen del silencio'
Vicente Huidobro .- “Altazor”.
A través del ojo insondable de la noche
nace el silencio
Un silencio nacido del ónfalo primordial
como el águila y el ave fénix
Silencio de los ecos que se precipitan desde las palabras no dichas
palabras esenciales que jamás alumbraron pensamientos
Abrumadores ecos del silencio.
Nacen mariposas ilustradas por los colores inocentes de los locos
desde las larvas que son estrellas no nacidas
surgen en noches sin luna
esos dibujos junto a risas de espeluznante fragor
Surcan cielos de aventura
que son el envés del mar gaviotas y alcatraces
concreciones aladas desvividas de sus rocas
estridencias luminosas
gritos submarinos que han emergido para acallar los silencios.
Un mundo sin geometrías
donde no habiten las sombras
de apariencia albuminosa con irisaciones groseras
un mundo como antesala de la muerte
nos acoge a los afásicos en supremo acto de caridad.
Coros cautivos que son presagio de aquelarres
entonan salmodias ardientes
apasionados cantos de los espíritus redivivos
que laten sin aceptar su destino mortuorio.
Esperan agazapados la epifanía del sonido luminoso
ignorando que los ángeles negros destruyeron los últimos clarines.
Homenaje de cipreses y estatuas de rojo pórfido
conducirán al cortejo de palabras
que serán entregadas al silencio.
Silencio.
Callen los mares
y comience el final del universo.
Rodrigodeacevedo
07-03-2021 21:51
Gracias, Gregorio, J.J., por vuestra atenta respuesta. Ya os leo en facebook y hasta dejo algún comentario. El de La Vacuna, de Gregorio, es una gozada de simpatía e intención. Yo todavía estoy en el limbo vacunal. Abrazos.
Gregorio Tienda Delgado
07-03-2021 11:38
Un tema actual.
LA VACUNA
Caminé y llegué al ambulatorio, orio,
a exigir con rabia mi vacuna, una;
haciendo la pregunta oportuna, una,
en medio de un molesto jolgorio, orio.
La recepcionista regordeta, eta
cara seria y poca simpatía, ía,
dijo no tocarme todavía, ía
con voz clara, tajante, concreta, eta.
Marché cabizbajo, pensativo, ivo
pidiendo a los santos y santas, antas,
que no vengas, virus agresivo, ivo.
Pues con tu malicia me espantas, antas,
y quiero un tiempo más seguir vivo, ivo;
y si entras en mí, me atragantas, antas.
Me gusta soñar despierto... dormido tengo pesadillas.
Gregorio Tienda Delgado
07-03-2021 11:35
Otro de gorriones.
EL GORRIONCILLO
En la plaza donde vivo, un gorrioncillo voló del nido ubicado en una palmera. Era su primer vuelo, sus fuerzas le fallaron y se posó en el suelo. Un viandante intentó cogerlo y los padres se lanzaron sobre él, evitándolo. Lo insólito fue, que el gorrión padre, cual helicóptero que salva a un náufrago, cogió con el pico a su hijo y lo elevó hasta la palmera. Fue una lección que nunca olvidaré.
Me gusta soñar despierto... dormido tengo pesadillas.
Gregorio Tienda Delgado
07-03-2021 10:50
Tu mañana, JJ, muestra la otra cara de la moneda; muestra la batalla que libran, que libráis, contra la tiranía, de las dictaduras, la incomprensión, la angustia y la barbarie. ¡Ánimo!
Me gusta soñar despierto... dormido tengo pesadillas.
Gregorio Tienda Delgado
07-03-2021 10:41
Tu poema, Rodrigo, me trae remembranzas de otros tiempos cuando los cazaba para sobrevivir. Ahora, los veo en el patio del colegio adyacente al edificio donde vivo, que bajan a picotear las migajas que caen de los bocadillos de los niños, y me alegran la vista. Muy bueno.
Me gusta soñar despierto... dormido tengo pesadillas.
jota jota
07-03-2021 03:15
Te cambio tu dulce mañana de gorriones por la mía.
La Mañana
Es inútil esta tenaz
y obstinada insistencia
de arañar el futuro
en busca de certezas.
La mañana
se levanta
asistida con muletas
sobre huellas difusas,
distorsionadas
por esos vientos inconstantes
que soplan desde mares
erizados de angustia.
La mañana envuelta
en esas brumas
viene a despejar la incógnita
del miedo y no lo logra.
Queremos mirar más allá
de donde alcanza la vista
y no es posible.
Reacios.
Rebeldes.
Resistimos.
Erramos.
jota jota
07-03-2021 03:12
Es hermoso ese instante que nos dibujas ya todos quisieramos dejar nuestras mañanas, nuestras rutinas y compromisos para compartir con tus gorriones.
Puede ser como dices, raquitica, pero tiene la fortaleza de un árbol que se levnta en busca de la luz. Gracias.
Rodrigodeacevedo
06-03-2021 20:42
Una pequeña aportación de mi raquítica vena poética actual. Por la mañana suelo tomar el desayuno junto a mi esposa en la terraza, frente al mar. En cuanto nos oyen aparecen varios gorriones, tal vez seis u ocho, que comparten con nosotros tostadas y bollería. Un auténtico placer el vivir esa simbiosis entre humanos y frágiles animalitos. Un recuerdo cotidiano a aquel sermón de San Francisco de Asís a sus hermanas las aves: "Hermanas mías avecillas..." Y es que vivir en armonía con la Naturaleza es la mayor fuente de equilibrio y salud mental que se puede disfrutar...
LOS GORRIONES
Amanece un nuevo día
que traerá más emociones
acompañan mi mañana
los gorriones
Comparto mi desayuno
-galletas y mojicones-
picotean alegremente
los gorriones
Vienen no se de dónde
tal vez del viejo algarrobo
me alegran con sus canciones
los gorriones
Pequeñas bolas de plumas
con alegres corazones
trozos de barro hechos vida
los gorriones
Saltando y picoteando
entre almendros y limones
son de la vida renuevo
los gorriones
Nace el sol entre las nubes
entre oscuros algodones
y en su reflejo se agrupan
los gorriones
Un hermoso renacer
entre sus cánticos locos
de esta vida que comparto
con los pardos
gorriones
jota jota
26-02-2021 23:46
02-2020
Mi mano,
acostumbrada
al peso de tu pecho,
sostiene extraviada
un dispositivo inteligente.
Aquí, en estas márgenes,
en estas orillas difusas
me aguardan
imágenes ajenas,
fugaces impulsos.
Imprevistos.
Aquí convergen
ríos intransigentes,
manoseadas corrientes,
que jamás se detendrán
a contemplar
como yo lo hago:
el peso de tu aliento
el volumen de tus palabras,
o cuánto crecen tus cabellos,
y todavía, mucho menos,
el hondo sonido
de tus menores deseos.