Creo que estos versos ya fueron publicados en este foro, o en alguno de sus antecesores que en algún tiempo nos acogieron. Eran tiempos en los que todavía me atrevía con el metro y con la rima. Sencillitos, pero nunca llegué a más. Como un pequeño homenaje a la poesía que es el sustrato común de todos nosotros aquí los dejo. Encargaré a Adolfo que los riegue de vez en cuando...
SUEÑOS
[i]Hago míos viejos sueños
que dejaron esparcidos
poetas desconocidos,
sueños que no tienen dueños.
Hago mías flores muertas
que alguien plantó ayer, vivas,
flores humildes o altivas,
mínimos mundos, hoy yertas.
Hago míos, o lo intento,
tantos dolores injustos,
tantos amores adustos
que mueren a ritmo lento.
En un lento aprendizaje
de dar valor al que calla
de que sólo el que busca halla
vivo buscando coraje.
[i]
jota jota
05-06-2020 15:27
Yo corro, llegué tarde al asfalto, como a los 45 años, pero me mantengo, como dice un amigo, comiendo kilómetros, muchas ideas, o imágenes que logró escribir las he pensado mientras corro, entre el afán de encontrar oxigeno y olvidarme de los impulsos por detenerme.
Oncina
05-06-2020 14:34
Gracias, JJ.
He leído los dos libros que me comentas, soy aficionado al deporte y a la literatura, me parecen dos buenos libros, cada uno en su estilo. Zatopek fue el primer gran corredor de fondo.
También he leído a Scott Jurek, que en vez de escrito que corre en sus tiempos libres es un corredor que escribe. Y Nacidos para correr es otra novela corta que me agradó.
En mi caso, la carrera solo es un Mcguffin gigantesco que sirve para introducir el resto de las historias personales del corredor.
jota jota
05-06-2020 03:55
Que tal Oncina. Entiendo que el personaje de tu texto es un corredor de fondo. Si de casualidad no lo has leido te recomiendo dos libros. Uno, de Haruki Murakami que se titula de que hablo cuando hablo de correr. este escritor japones corre, aunque empezó a correr después de los treinta años. y otro libro este es de Jean Echenoz, Correr y el protagonista es el corredor checo Emil Zátopek, ambas te las recomiendo.
Oncina
05-06-2020 03:55
Hola, Miguel. Te agradezco la lectura y esa sinopsis tan extensa y agradable que le dedicas. Es un placer saber que me has leído. Quizás algún día la vea impresa. Mientras tanto es tiempo de seguir escribiendo.
Cuando ella lo abraza
siento su calidez
y una ternura inmóvil
impropia de lo inerte.
Sus ojos saltarines
de plástico y cristal
reflejan a la niña.
Refulgen y se alegran.
¿Qué vive en su interior?
Rodrigodeacevedo
02-06-2020 10:50
Hola a tod@s hola Oncina. Por fin he releido tu novelita (novelaza) y he disfrutado de las muchas y ricas facetas que en ella se contienen. Desde la primera página, en la que ya abres la puerta al lector aproximandolo a la intimidad familiar con la persona de tu madre, hasta el final desgarrado donde en una metáfora realmente sublime comparas la victoria, en términos personales, en la carrera con el fracaso reiterado en otros aspectos de la vida del corredor, todas páginas nos enseñan las heridas y cicatrices que la vida, la carrera y sus sufrimientos, dejan en el alma del corredor de fondo; esa dicotomía Camino-Sara, ideal frente al pragmatismo aceptado de lo cotidiano es brillante.
En un principio relacioné, por su título, tu novela con la de Sillitoe "La soledad del corredor de fondo", pero no tiene nada que ver, salvo en el análisis metafísico que ambas hacen de su personaje. La técnica que has utilizado es, además de original, muy eficaz: ese montaje paralelo en el que a lo largo del recorrido superpones la vida del corredor, las incidencias de la carrera y, como propina que se agradece, un recorrido turístico por los monumentos y atractivos de esa bella ciudad que es León. Los análisis que haces de las relaciones de pareja del corredor son acicates para que el lector se vaya introduciendo (y autocomparándose) en esa parte tan generalizable de su peripecia vital. Subrayas con acierto las dificultades de encaje en el terreno erótico y sentimental de los elementos de la pareja; y de qué forma es necesario el sacrificio de algunos elementos, que devienen simples peones en el juego, para que al final quede la Reina que, a su vez, sacrifica al Rey que ya no encuentra maniobras para seguir enrocándose.
Una gozada de lectura. No soy crítico literario, pero no es difícil augurar un futuro brillante a tu novela.
Por el demás el soneto que nos regalas sigue mostrandonos a un poeta profundo; además de la técnica, en la que no puedo adentrarme, el trasfondo del texto sigue en esa línea de trascendencia de lo cotidiano para alcanzar la esencia; esa voz que trae la conciencia, voz o palabra equivocada, me sugiere esa torpeza del ser humano para encontrarse a si mismo. Otra joya poética.
Oncina
31-05-2020 20:02
Me alegra que te llegase, si algún día la maqueto mejor te la envío en condiciones.
Últimamente he retocado la mitad de ese soneto, no sé si lo había colgado aquí antes.
Acude el verbo límpido a mi mente
y dicta la palabra equivocada
destruyendo mi paz. Arrinconada
aún me taladraba el subconsciente.
Dormitaba conmigo. Irreverente
me despierta su voz de madrugada
y la siento tan álgida y crispada
que sé que ni me llora ni me miente.
Me grita en el silencio. Calla el ruido.
Cura el temor. Agrava las ojeras
y me insta a sucumbir a lo llovido.
Solícito me pliego a sus maneras
como un amante dócil y rendido
al que solo le duelen las esperas.
Rodrigodeacevedo
28-05-2020 21:47
Gracias, Oncina; ya he recibido tu novela. La he leído en una primera lectura, pero la encuentro tan intensa que he de releerla antes de dejarte mis impresiones. Pero me parece desde el punto de vista de su argumento y la calidad de la exposición una obra soberbia. Desde luego he sintonizado con ella desde las primeras líneas.
Otrosí, en relación con el blog que nos recomienda J.J., del cual me he hecho suscriptor inmediatamente, he leído algunos poemas de Paul Celan que se publican en el número al que he tenido acceso. Y he encontrado alguna concomitancia entre los versos, tan díficiles de Celan, de los que sólo apenas puedo captar su aroma trágico, con los versos que nos deja Oncina en su último poema. Puede que desde los poemas de nuestro compañero leonés alcance a entender algo más los del poeta alemán. Sería una gratificante experiencia.
jota jota
28-05-2020 01:18
Se siente la pena y la vergüenza de ser lo que no queremos ser, de convertirnos en lo que aborrecemos. Muy bien logrado el momento.
Oncina
28-05-2020 01:08
Lo he vuelto a enviar. Puede que esté en la carpeta de correo no deseado, Miguel.
No me paso sin dejar algún poema.
El rol del verdugo.
He visto las arrugas del rostro en el presente
y en el pasado cuando me poblaron.
Las siento como filos
desde dentro hacia fuera,
y no me reconozco sin su marca.
Me he mirado al espejo exhausto y roto
escupiendo la vida entre los dientes
con la mueca torcida,
con renglones futuros
para calmar el hambre del alivio.
He sentido el cuchillo en la distancia
y la inclemencia de la mano prieta
que atraviesa la piel en medio de los gritos,
y ha sangrado mi sangre
en el rol de verdugo.