Esquivo la tristeza
pintada en cielos atormentados.
-Me aturden sus feroces colores-
Escapo de la sombra
que intenta arroparme
con malos recuerdos
y variadas fórmulas de culpa.
Eludo los mares impasibles,
su agotadora rutina de agobios,
la inmediatez de sus apremios
sus aguas de olvido,
de memoria fallida.
Huyo de la soledad
y su látigo implacable.
Atravieso ásperas fronteras,
cruzo las líneas del rigor
con una súplica apagada en los labios
y llego al confín de los silencios
para desafiar la fatalidad,
que finalmente triunfa
y me alcanza
en un remolino de impulsos
en donde están mis emociones
diluidas en la bruma del pasado.
Perdí mis apellidos
en esta huida permanente,
que deja palabras rotas
sobre tercas heridas.
jota jota
19-03-2020 20:00
03192020
En esta hora
de pálidos silencios
el sol se cuela
entre las sombras
para desatar los colores
que iluminan
esta esperanza nuestra.
Una vez más
regálame tu desnudez.
No intentes
desmentir mi asombro
intacto en estos veinte años
y permite que mis manos
te cubran
y descubran
nuevamente.
jota jota
15-03-2020 23:49
Miedo
Agazapado en las dulces vocales,
en esas primeras letras
que repetíamos
con lengua torpe,
el miedo.
Nuestro miedo.
Escondido entre las consonantes,
en el derroche de sus sonoros oros
acecha inmutable
el acero del miedo.
Hoy nuestro viejo miedo
persiste emboscado
entre silencios.
El miedo.
Siempre el miedo
leal e inseparable.
Rodrigodeacevedo
15-03-2020 20:30
Una ramita más para mantener viva la hoguera. Otro muy viejo poema recuperado. Que vuele alto...
RECUERDOS
Tantos recuerdos de tí,
tus risas; tantos recuerdos,
tu presencia enamorada;
tantos recuerdos de tí
que saciaron de amor mi alma,
hambrienta de más saciedad.
¿Porqué esta tarde eres nube,
o sombra de árbol, o camino
que se aleja de este
por el que ahora voy?
Callemos, amor, ángel antiguo.
Dejemos pasar las horas,
que sus pétalos fugaces
acaricien en las noches
nuestros cuerpos de alas rotas,
palomas desbaratadas
por los recuerdos de hoy,
que ya nos pesan.
Gregorio Tienda Delgado
12-03-2020 16:42
Leyendo tu magnifico poema, CASIDA DE LA MUCHACHA DE ESPALDAS, Rodrigo, en cuyo primer verso se nombra la guitarra, he recordado el que sigue, que lo escribí en homenaje a Paco de Lucía cuando murió.
SEIS ESPADAS.
Cual gemido que desgarra,
suena tenue, sofocado,
ese lamento escapado
del vientre de tu guitarra.
¡Cómo llora, tu Guitarra!
¡Qué nostalgia me recuerdas,
cuando acaricias sus cuerdas;
hasta el alma me desgarra!
Guitarra hueca y encorvada,
cuando suenan tus arpegios,
te conceden privilegios
en la negra madrugada.
Al escuchar tus lamentos
herida por seis espadas,
te lloran las madrugadas
guitarra, con sentimientos.
Canta, que clarea el día;
que se vaya con el viento
el dolor y el sufrimiento
que padece Andalucía.
¡Cómo escapa de su aljibe
la esencia de sus entrañas,
y cómo escala montañas
y más acá se percibe!
Canta su gran melodía;
cántasela al mundo entero;
que se conozca el salero
que posee Andalucía.
Canta a la noche y al día,
para mitigar la pena;
deja correr por su vena
la gracia de Andalucía.
He encontrado un viejo poema que me atreví en su día a titular "Casida", como hiciera el gran Federico con sus "casidas" y "gacelas". Como pienso que los utópicos lectores de este foro se decantan más por el verso rimado y medido, aquí lo dejo. Y si alguno lo disfruta, pues que me alegro.
CASIDA DE LA MUCHACHA DE ESPALDAS
La silenciosa guitarra
puro ataúd desollado
es un corazón que calla
esperando ser llamado.
Misterio de amor, misterio
de desiertos de ecos claros
de vientos de lejanas quejas
cabellos al aire atados.
Sentadita en la ventana
espera al potro desbocado
esa muchacha, sultana
de harenes deshabitados.
Ruedan aires de silencio
por las calles sin pecado
y traen las montañas añiles
aromas de cantueso y sándalo.
Cinco puñales de sol
cinco cuerdas esperando
a la luz del mediodía
que quiere tañer su canto.
La muchacha espera y llora,
clara lluvia rezumando
esos sus ojos de nube
que están amores clamando.
jota jota
04-03-2020 02:34
Con ese estilo propio que caracteriza los textos de Rodrigo hoy nos trae la primavera y sus colores y s alegría, pero no todos los corazones pueden disfrutar este despertar del invierno, porque los hombres que dirigen y controlan nuestras vidas se han empeñado en llevarnos por un duro camino de piedras que a ellos les traerá como siempre beneficios y a nosotros desgracias. Pero una leve señal, una esperanza se mantiene en esos colores de la primavera que nos anuncia la llegada de un posible cambio de rumbo. Y bien dice Rodrigo, al anunciar ese futuro de maquina inteligente esperemos ese nuevo algoritmo.
No importa lo duro que sea el momento, la esperanza nos mantiene alertas, vivos.
Logras algunas imágenes que para mí son memorables.
Rodrigodeacevedo
03-03-2020 21:23
UN AÑO MÁS. LA MAÑANA.- J.J.
Dos nuevos (?) poemas en la línea de la protesta íntima que no cesa de brotar de la pluma y el alma de nuestro querido compañero. Protesta trufada de esperanzas por el advenimiento de ese mañana que tanto se hace esperar. Y espera que se alivia con el desahogo del poema, con poder compartirlo en un ámbito amigo, receptivo y sedante como es nuestro pequeño bar de Rayuela. Aquí seguimos.
Rodrigodeacevedo
03-03-2020 21:18
Verdaderamente enternecedor, Gregorio, este poema tuyo que nos dejar para saborearlo con la nostalgia de aquello tiempos en los que todos, unos más otros menos, construímos castillos en la arena. Castillos que el agua, el viento y el tiempo deshizo sin gran esfuerzo. Aunque se olvidó de destruir la insistencia del recuerdo. Gracias, querido amigo.
Rodrigodeacevedo
03-03-2020 21:07
Por seguir ofreciendo flores al altar de Rayuela (o animando el cotarro, en expresión más castiza) dejo un poema no muy antiguo, que se refiere, aunque de manera sesgada, a las tribulaciones que sufre el mundo por ser mundo.
NOCIONES DE GEOPOLÍTICA (Canto a una Primavera impasible.)
Por las ventanas desquiciadas
entran los vientos alisios
arrastrando las páginas de incunables
devoradas por el ocio.
Entra también el rugido de la calle
en la que abarloan las gabarras
esperando ser cargadas con las catedrales inutilizadas.
Pero todavía llueven las cenizas
que salen de los últimos crematorios.
Los generales, en sus últimos espasmos,
reparten los nuevos mapas y las credenciales
para alquilar dromedarios en júbilo.
Se están repartiendo el mundo
y sus pompas y sus honras
según determinan las normas rigurosas
de los antiguos libros de culto.
¿Quien ha encontrado las mariposas monarca
en su vuelo desviado por las huelgas?
¿Quienes beben el agua sanguinolenta
de las fuentes saturadas de cadáveres?
Pero el ciclo de las noches y los días
continúa imperturbable en primavera,
salvo algún calofrío debido a las altas fiebres.
Hemos de hacer una enorme hoguera con los antiguos mapas
y adornarla con los globos terráqueos escolares.
Hemos de desmontar las fronteras viejas
y darlas como alimento a los pingüinos polares.
Hemos de ordenar a los azules tuaregs
(ustedes tienen los relojes, nosotros tenemos el tiempo)
que detengan el paso de los molestos icebergs
si se atreven a cruzar el paralelo de los sueños.
¡Qué hermosa bruma azulada la que cubre la tierra y el mar!
Disueltas ya las arcaicas estructuras de los obsoletos mercantes
inválidas ya las brújulas y florecidos los sextantes
corramos hacia las ruinas gloriosas de las fábricas.
Allí anidará la paz expulsada de los bares de la noche,
allí se refugiarán con nosotros las últimas notas
de los saxofones en flor.
Allí, en perpetua orgía, recibiremos al nuevo Algoritmo.