A mí en cambio estos me conmueven por todo las ausencias que subyacen en estas lineas y aún a pesar de ellas crece un helecho y perdura algo frío en el interior de esa roca.
A mi roca, en las noches de verano,
también le crece helecho
y algo frío vive
en lo que estaba muerto.
Rodrigodeacevedo
29-08-2020 20:19
Disculpadme la ausencia de estos días. A veces a uno le desbordan las situaciones. Vuelvo y me encuentro estos tan hermosos versos del compañero Oncina. Una muestra más de su magisterio poético.
Me quedo con esta estrofa de, para mi, magnífica sublimidad. Admirable
"Calla la oscuridad y yo le hablo
a la lluvia celeste y me detengo
en cada estela blanca,
y desciendo con ellas y su fuego
a lugares lejanos
dónde aún tienes sueños".
No me detengo a analizar métrica ni estilo; me arrobo con la música que envuelve (o emanan) estos versos. Gracias, maestro Oncina, por tu divino versar, tan humano.
Oncina
21-08-2020 01:33
Bueno, pero la disposición de las palabras también es importante, eh. Yo creo que es lo que añade o quita valor al texto, otra cosa es que la disposición sea por métrica, rima o buen gusto del escritor.
Os dejo algo ligero, no tiene título aún. Quizás algo como Bajo la noche.
En un campo menguante e irreal
escucho los silencios
de las luces nocturnas
y las estrellas laten en tus versos
y no sé si eres tú
lo que miro en el cielo.
Calla la oscuridad y yo le hablo
a la lluvia celeste y me detengo
en cada estela blanca,
y desciendo con ellas y su fuego
a lugares lejanos
dónde aún tienes sueños.
En el mundo dormido
cantan grillos la noche de los miedos,
acontecen milagros, suenan voces
y ríen los espectros
de los adioses débiles
para desempolvar viejos deseos.
A mi roca, en las noches de verano,
también le crece helecho
y algo frío vive
en lo que estaba muerto.
Gregorio Tienda Delgado
19-08-2020 10:29
Cierto, Oncina. La poesía y la literatura en general, han ido evolucionando, y eso es bueno. Gracias por los sabios consejos que nos das. Saludos.
Rodrigodeacevedo
18-08-2020 11:33
Hola, Oncina: Muy agradecido por tus palabras en un doble sentido: por dar señales de vida, que en Rayuela son casi imprescindibles para saber que seguimos aquí y por esa lección magistral que nos has regalado y que, como resumen y corolario, nos vienes a decir que sigamos escribiendo con el alma puesta en las palabras, no importa cómo dispongamos estas. Para quienes somos refractarios a las normas es un alivio y un estímulo muy importante. Gracias, querido amigo. Un abrazo.
jota jota
17-08-2020 22:52
Gracias Oncina, leerte siempre es un gustazo.
Oncina
17-08-2020 22:23
Siempre a favor de escribir lo que a cada uno le pida el cuerpo.
Creo que todos escribimos en primer lugar para nosotros mismos, en los versos libres le damos nuestra entonación y nuestras pausas hasta que nos gusta como suena y puede que coincida con lo que gusta a otros.
La métrica y otras reglas solo son una especie de partitura para que todos lean el poema en el mismo ritmo y con las pausas que haya elegido el autor.
Y luego está la literatura, la calidad literaria y el nivel de exigencia que cada uno se autoimpone. No es lo mismo llegar al lector ocasional de poesía que al lector formado.
Por encima de todo, y eso lo aprendí mucho después de aprender métrica, está transmitir tu mensaje de algún modo emocional al lector. Eso lo puede conseguir quién escribe sin reglas.
Yo aconsejo aprenderlas porque nunca sobra conocimiento y quien las aprende acaba usándolas aunque sea para obviarlas.
La mayoría de los poemas escritos en internet con rimas como el último que nos deja JJ son letras de canciones a las que les falta detrás el ritmo con el que debemos leerlo, me refiero a cuánto tiempo debe durar cada golpe de voz y los silencios entre palabras para que el resultado sea armónico.
Esto no es malo ni bueno porque el lector ocasional lo va a leer con la música que él elija.
Este es uno de los motivos por los que cada vez se ve más poesía recitada en medios audiovisuales, porque ya dan la música en el recitado, algo que por escrito no es posible sin la métrica.
Creo que está más cerca de la música que de la literatura, pero las artes se rozan de vez en cuando.
Espero no haberme enrollado mucho.
Os dejo dos trozos de poemas, uno con las reglas clásicas a cara descubierta y otro con ellas ocultas y solo a la vista de quién las conoce.
1.
Queda poco que dar, podría ser aliento
estertor y no verbo de aprendiz de poeta
ese grito final desde la carne al viento
cuando mi boca llora, se entumece o agrieta.
2.
Cuando escapo de mí
el tiempo se acelera
y amanezco desnudo
bajo sábanas frías.
Cuando me reencuentro
no me quiero ni ver,
cubriría mi rostro
con la piel de otro hombre.
jota jota
17-08-2020 17:55
Gracias por el ánimo y la coinfianza. yo estoy de acuerdo en lo que se refiere a nuestro compañero Oncina, que además de poeta es un estudioso del arte de escribir y nos adelanta a nosotros, que lo que tenemos es voluntad. Por aquí decimos Palante es que brinca el sapo aunque le puyen los ojos
Rodrigodeacevedo
17-08-2020 11:17
Mi querido compañero J.J.: reivindicas con valentía y acierto la defensa de la libertad de escribir; la libertad de superar las normas de la poética para dejar sin hierros a los sentimientos. Estoy contigo desde lo más profundo. No quisiera que en mi vida apareciese ningún "buscador de talentos", primero porque en mí no iba a encontrarlo, también porque de alguna forma supondría un nuevo enclaustramiento de mi libertad de expresión.
¿Sabes que me gustaría? conocer la opinión de un (para mi) auténtico poeta, el compañero Oncina, maestro de la norma y de la expresión poética. Y que desde ya me atrevo a pensar que nun ca se sentirá disconforme con tus palabras.
Un abrazo, amigo mío. Y como dicen por estas tierras: "adelante con los faroles."
jota jota
16-08-2020 16:52
Uno escribe porque escribe
Uno escribe porque escribe,
porque su gana le da.
Y viene otro y critica,
o comenta que también vale,
y le encuentra sentido a la cosa
y dice que es buena y le gusta.
Uno. Que no es el bárbaro aquel,
que es uno mismo,
se entusiasma y sigue
y dale que dale a la letra
y al punto y a la coma.
Y tropieza con normas que desconoce,
o conoce de oídas,
y la da vuelta a la tuerca
y deja de ser romántico,
modernista, o surrealista
y dice ser automático.
Aparece un buscador de talentos,
sin oficio y con asiento,
y grita ¡Genial!
Se han roto las cadenas
de la norma y la academia,
se acabó la pandemia
y en esta oscura hora
declara la inminente aurora
de poetas sin pistola.