Verdaderamente enternecedor, Gregorio, este poema tuyo que nos dejar para saborearlo con la nostalgia de aquello tiempos en los que todos, unos más otros menos, construímos castillos en la arena. Castillos que el agua, el viento y el tiempo deshizo sin gran esfuerzo. Aunque se olvidó de destruir la insistencia del recuerdo. Gracias, querido amigo.
Rodrigodeacevedo
03-03-2020 21:07
Por seguir ofreciendo flores al altar de Rayuela (o animando el cotarro, en expresión más castiza) dejo un poema no muy antiguo, que se refiere, aunque de manera sesgada, a las tribulaciones que sufre el mundo por ser mundo.
NOCIONES DE GEOPOLÍTICA (Canto a una Primavera impasible.)
Por las ventanas desquiciadas
entran los vientos alisios
arrastrando las páginas de incunables
devoradas por el ocio.
Entra también el rugido de la calle
en la que abarloan las gabarras
esperando ser cargadas con las catedrales inutilizadas.
Pero todavía llueven las cenizas
que salen de los últimos crematorios.
Los generales, en sus últimos espasmos,
reparten los nuevos mapas y las credenciales
para alquilar dromedarios en júbilo.
Se están repartiendo el mundo
y sus pompas y sus honras
según determinan las normas rigurosas
de los antiguos libros de culto.
¿Quien ha encontrado las mariposas monarca
en su vuelo desviado por las huelgas?
¿Quienes beben el agua sanguinolenta
de las fuentes saturadas de cadáveres?
Pero el ciclo de las noches y los días
continúa imperturbable en primavera,
salvo algún calofrío debido a las altas fiebres.
Hemos de hacer una enorme hoguera con los antiguos mapas
y adornarla con los globos terráqueos escolares.
Hemos de desmontar las fronteras viejas
y darlas como alimento a los pingüinos polares.
Hemos de ordenar a los azules tuaregs
(ustedes tienen los relojes, nosotros tenemos el tiempo)
que detengan el paso de los molestos icebergs
si se atreven a cruzar el paralelo de los sueños.
¡Qué hermosa bruma azulada la que cubre la tierra y el mar!
Disueltas ya las arcaicas estructuras de los obsoletos mercantes
inválidas ya las brújulas y florecidos los sextantes
corramos hacia las ruinas gloriosas de las fábricas.
Allí anidará la paz expulsada de los bares de la noche,
allí se refugiarán con nosotros las últimas notas
de los saxofones en flor.
Allí, en perpetua orgía, recibiremos al nuevo Algoritmo.
jota jota
03-03-2020 16:28
032020
-Un año más-
Me acerco al límite,
a la frontera
de espinas y maderas.
A la larga despedida.
-Gastados los sentidos-
No distingo la letra menuda
Y tampoco oigo la frase falsa.
Acepto a cambio con gratitud:
mirar desde lejos el andar
de fanáticos idiotas
y oír con sonora claridad
el murmullo de los afectos.
jota jota
02-03-2020 20:05
La Mañana
Es inútil esta tenaz
y obstinada insistencia
de arañar el futuro
en busca de certezas.
La mañana
se levanta
asistida con muletas
sobre huellas difusas,
distorsionadas
por esos vientos inconstantes
que soplan desde mares
erizados de angustia.
La mañana envuelta
en esas brumas
viene a despejar la incógnita
del miedo y no lo logra.
Queremos mirar más allá
de donde alcanza la vista
y no es posible.
Reacios.
Rebeldes.
Resistimos.
Erramos.
jota jota
01-03-2020 01:08
Antes vagaban tus ilusiones muertas por esa playa y sus olas destructoras, pero ahora tus ilusiones se mantienen vivas y crecen con cada día. Mientras encuentres esas joyas de otros tiempos y seas capaz de colgarlas en Rayuela, las neuronas están más activas que nunca. Gracias por publicar.
Gregorio Tienda Delgado
29-02-2020 10:32
Extraordinario poema Rodrigo. Con todos los ingredientes propios del tema que tocas. Yo que llevo 50 años en Barcelona, he visto morir muchas fábricas, en algunas de ellas trabajé. La contaminación hizo que las hicieran nuevas a michos kilómetros fuera de la ciudad. Luego de abandonadas, años después, los esqueletos fueron derruidos, y los solares ocupados por la expansión de la ciudad.
Os dejo este poema de archivo, pues las neuronas ya están para pocas creaciones.
CASTILLO DE ARENA.
Como un niño en su ignorancia,
un castillo con tu amor edifiqué.
Lo construí, con los materiales más puros,
cerca de la playa que tanto nos gustaba.
Me esforcé para que fuera hermoso.
Construí dos torres muy altas
y de faros les puse tus ojos,
para que nuestro amor tuviera un punto de referencia,
y nunca naufragara.
Hice los muros con tu cariño,
mezclado con tus besos,
y un trocito de locura.
Adorné las paredes, con tus caricias
y tu hermosura.
Admiré mi creación, y fascinado,
contemplé el castillo de nuestro amor.
Pero subió la marea,
y grandes olas se acercaron.
Levanté la vista al cielo
y pedí que nuestro amor aguantara.
Pero se derrumbó el castillo
y nuestro amor se ahogó.
Ahora, en la playa,
vagan entristecidos,
los espectros de mis ilusiones muertas.
jota jota
28-02-2020 17:23
Rodrigo. Metro. Rima y sentido. Profundo sentido de todo lo que encierra una fabrica, tanto sueños como dolores, y también la posibilidad de pagar las facturas, que la vida se nos va en trabajar y pagar. Un abrazo y a seguir rayando esta rayuela, que somos escritores y nada mas.
Rodrigodeacevedo
28-02-2020 14:27
Un viejo poema con metro y rima (ahora no se si podría hacerlo) que quiero compartir con vosotros.
LA FÁBRICA MUERTA
Calló el agrio plañir de las sirenas,
callaron las máquinas sus clamores,
secaron a los hombres los sudores
silencio y calma, de la muerte emblemas.
Vacías estructuras contra el cielo
proyectan sus óxidos y sus moles
de monstruos abatidos, negros soles
aún calientes, ruïnas o anhelos.
Cesó el humano latido, disuelto
en fabril monodia, ahora apagada.
Sólo queda la bestia abandonada
entre erïales, monstruo apenas muerto.
Ahora juegan niños en sus calles
y anidan inocentes golondrinas
bajo aleros, como aves clandestinas.
Luz, vida y muerte unidas por el talle.
Ruinoso eco de humanas ambiciones
patético esqueleto desmembrado.
Vieja fábrica de fugaz pasado
contigo mueren hombres y pasiones.
jota jota
26-02-2020 17:34
02-2020
Mi mano,
acostumbrada
al peso de tu pecho,
sostiene extraviada
un dispositivo inteligente.
Aquí, en estas márgenes,
en estas orillas difusas
me aguardan
imágenes ajenas,
fugaces impulsos.
Imprevistos.
Aquí convergen
ríos intransigentes,
manoseadas corrientes,
que jamás se detendrán
a contemplar
como yo lo hago:
el peso de tu aliento
el volumen de tus palabras,
o cuánto crecen tus cabellos,
y todavía, mucho menos,
el hondo sonido
de tus menores deseos.
jota jota
26-02-2020 17:33
Gracias por publicar Rodrigo. Realmente es hermoso y dan ganas de quedarse, de no mudarse nunca.