Qué tal Rodrigo. Como te escribí en estos días el maravilloso poema de Cavafis lo utilice como elemento para crear un texto, yo creo en el oficio, en el trabajo y en obligar a las letras a que salgan de su escondite. Utilizo trampas para eso como en este caso, también por la fecha me sirve como regalo de cumpleaños para mi hijo, En fin, como se dice, todo redondo, todo cuadra, todo dentro de nuestro propósito de no dejar de escribir. Gracias por la ayuda.
10292025 CC
Para Tomás. En su 18 cumpleaños
Al abrir los ojos,
aún entre sombras.
Desprevenidos.
Sin mayores herramientas.
Torpes los pasos todavía,
el sorprendente mundo
-con todo y su peso-
se nos echa encima
y es imperativo
iniciar el camino.
Avanzamos con prisas
innecesarias,
con la ignorancia a cuestas
y con las armas de la inocencia.
El camino ha sido diseñado
por mano desconocida,
a la medida de cada uno.
Formidables obstáculos esperan,
difíciles encrucijadas,
complicadas decisiones.
El único horizonte
está teñido de incertidumbre.
Tercos, sin mejores opciones,
seguimos a tropezones
y son inevitables las caídas.
La sustancia del camino es la derrota,
el momento en que el camino se ilumina
y muestra la imagen oculta en el espejo.
Para emprender este camino
no hay fórmula correcta,
ni sendero apropiado,
ni menores dificultades,
ni atajo posible.
Aprendemos con dolor
de los errores.
Crecemos y con nosotros
crece también el camino.
Cada día enfrentamos amenazas.
Conspiran mezquinas circunstancias
y es un deber cuidar el corazón:
de la nervadura del odio,
de las chispas de desesperanza,
del soplo de los resentimientos.
Al iniciar el camino
la sombra del final
nos acompaña,
como única certeza.
Y en esa puerta abierta
a los cielos,
dejaremos el polvo efímero
de nuestros huesos
de pájaro salvaje,
para emprender otro camino.
Otro camino desconocido.
Somos viajeros eternos.