Muchas gracias por tus ánimos, Fleur. Ya sabes, hay días pa tó. Y hoy me ha salido uno pachucho. Además llevo una temporada de total ausencia de inspiricación. Eso que gánais. Y llegáis vosotros y me dejáis dos poemazos por todo lo alto... Y a uno, que no es de piedra, se le viene el mundo encima.
Pero no todo está perdido; acabo de encontrar por la web una pintora que me hace recuperar las esperanzas de que el buen Arte, la buena pintura, vive y tiene futuro. Y tú estarás en él. ¿A que te gusta esa reinterpretación de Johannes Vermeer de Delft? Pues eso. Hala, un vasito de leche calentita y a dormir, que mañana será otro día. Magnífica Rayuela...
P.S. La autora de esta maravilla se llama Maisie Broadhead.Tiene página web. De nada.
Eratalia
24-11-2018 20:31
Pobrecito nuestro... No te pachuchees, porfi.
Por lo que a mí respecta mejor harías en buscarte otro espejo, porque si dices en serio eso de que te ves insignificante, es que el cariño te ciega. Vamos, cegarruto total.
Ponte bueno, plis.
Fleurdupré.
Con rimas y a lo loco
Rodrigodeacevedo
24-11-2018 17:52
Y uno cada vez más pequeñito, más insignificante... con sus alitas cada día más pequeñas que le impiden dar vuelos elevados en un mundo cada día más amplio... Eratalia y Oncina, Oncina y Eratalia: sois para mí el espejo deformante que me da la verdadera imagen de mi ser como "poeta", de mi capacidad de expresarme. Una imagen insignificante ante la maestría de las vuestras. Pero me alegro, no faltéis a vuestra cita en este pequeño foro. Porque, a la par de ser la escala en la que me mido, sois estímulo para seguir. Os quiero y os necesito (y además, hoy estoy pachucho...)
Eratalia
23-11-2018 16:51
Oncina metamorfoseado en jaula. Buena incursión en el surrealismo, por algo se empieza.
Yo, a lo mío, por llevarte la contraria
Por llevarte la contraria
defiendo lo indefendible
y con encono ostensible
me convierto en tu adversaria,
con tozudez temeraria.
Me da igual lo que me digas,
que hables de cocido o migas,
nunca estaremos de acuerdo;
que yo sé más, te recuerdo,
en tus trece no prosigas.
Y es que a mí no me da corte
contradecir, refutar,
debatir y litigar…
como si fuera un deporte.
Aunque el tema no me importe
o aunque tú tengas razón
-pues no es esa la cuestión-,
polemizar me fascina
porque me siento divina
imponiendo mi opinión.
Con rimas y a lo loco
Oncina
22-11-2018 09:47
Hace mucho tiempo que no pasaba, pero igual os dejo descansando de sonetos ahora que Eratalia también colabora en la propaganda sonetil.
La jaula.
No me puedo fugar,
boqueo como un pez fuera del agua
intentando volver a su pecera.
Así es como regreso,
roto, falto de oxígeno en mi sangre,
sin fuerzas, moribundo.
Agarro los barrotes
para ponerme en pie mientras me ahogo
dentro del infinito.
Es demasiado tarde,
las rejas invisibles penetraron en mí.
Soy mi jaula.
Eratalia
21-11-2018 22:19
Quisiera ser Van Hove cuando pinto,
dominar el pincel con su pericia
pero no tengo el arte, qué injusticia,
y un resultado logro bien distinto.
Si me pongo a cantar, pienso en Madonna
poniendo en ello toda mi energía,
mas hago gorgoritos a porfía,
así que la esperanza me abandona.
Al escribir, quisiera ser la Dueñas,
y mientras paso el tiempo entre costuras
tengo como modelo a Valentino.
Y de nada te vale si te empeñas,
que poner el listón en las alturas
es tan solo un flagrante desatino.
Es cosa del destino:
o el don lo tienes desde el nacimiento
o vives fracasando en el intento.
Con rimas y a lo loco
Jose Jesus Morales
21-11-2018 20:17
Mi querida Era cuando pueda intente rescatar el contando historias que lo tengo desaparecido y me obliga a publicar mis textos en poemas, que ni siquiera son poemas en prosa.
Jose Jesus Morales
21-11-2018 20:15
Espero que no les incomode la lectura, pero es un divertimento con palabras que ya no se usan, seguramente ustedes las habrán oído alguna vez.
Contribución a un improbable diccionario de palabras en desuso
Un carcamal, que alguna vez fue un tragaldabas convertido en musulungo, maneja roñoso un catanare, de improviso el carro tose, escupe nubes negras de humo denso y ante la incertidumbre de quedarse varado en medio de la vía, con miedo de llegar tarde, lo estaciona de inmediato para no correr riesgos innecesarios.
Saca sus macundales y camina con lentitud hasta la parada de la guagua. Es todo un personaje, algunos lo miran entre extrañados y divertidos; viste camisa de popelina floreada, que estuvo de moda en tiempos sin memoria, jeans desteñidos y ruyios, chancletas de cuero esguariladas, el cabello largo y chamisuo recogido en una cola.
A pesar del inconveniente con el auto llega a tiempo al estudio. Es un cuchitril escondido en un sótano, lleno de peretos viejos y chuchumecos en desuso, arrumados en las esquinas: Una batea reventada, un canarín esfondado, una alacena con los vidrios rotos, cipotes esconchados. A cualquiera que entre por primera vez y se encuentre con este carapinche le puede dar un patatus, un yeyo, pero él entra como un pachá en un castillo, los músicos, todos jóvenes, lo reciben entre abrazos y coscorrones con cariño, respeto y mucha admiración.
Se coloca en posición y comienza a curucutear entre sus bártulos. Despacio, saca una esfera tejida con cabuyas y semillas, un carapacho de morrocoy, corotos, peroles, guarandingas impensadas y con paciencia y método, las alinea frente a él. Los muchachos del grupo afinan los instrumentos, prueban sonidos y volumen. Sigue jurungando y saca de La mochila el bastimento. Antes de iniciar el ensayo cumple con un rito y con cuidado de no hacer un pichaque, se sirve en un pocillo esportillado un chorro de cocuy de penca, se toma un trago largo, que aliviana la sangre y por un instante se siente levitar.
Sobre el catre desvencijado, cubierto con una colcha nueva, se apretujan en frágil equilibrio dos muchachas y una ------ desconocidas. Es La primera vez que tienen público, no parecen zafias, ni boleras, ni tampoco novias de los muchachos, no son zafriscas, guardan silencio y se mantienen atentas a los detalles de la música que tocan.
Al finalizar el ensayo, que esta vez no resultó un zaperoco, la ------ sacándole cuadros se le acerca, la cota deja ver los hombros redondos y bronceados, en cambio, los pantalones anchos esconden las canillas, pero la boca pintada de carmesí le recuerda la canción de la bemba colorá.
-Quiero producir el disco. Dice la mujer
-No soy el dueño de la banda, soy apenas el percusionista y no quiero ser maluco, pero el jefe es aquel muchacho.
-Ellas son mis ingenieros de sonido. Puedo asegurarle que nunca antes habíamos oído la intensidad de colores que logra imprimir a las notas, toda la música que tocan se llena de espacios luminosos, con su intervención el ritmo adquiere otra dimensión.
Quiere salir en golin golin, llegar a la cochinchina si es posible, mandarla a esta mujer al mismísimo sipote. Mujeres como esta lo han llevado siempre por el camino de la amargura. En La cartera, el pitador se alebresta cuando lo oye invitarla a tomarse un ron.
Rodrigodeacevedo
19-11-2018 20:55
Gracias, Gregorio, maestro en la vida y en la poesía. Pues ahora "semos" cuatro más el añadido poético de J.J. que de vez en cuando nos suelta unos poemas tremendos. Creo que, como hasta ahora, debemos dejarlo al albur de nuestras inspiraciones. Libertad, por lo menos en Rayuela.
Un abrazo.
Gregorio Tienda Delgado
19-11-2018 14:51
Muy buena tu quintilla, Rodrigo:
Bien rimada y elocuente,
con buen ritmo se concreta.
Quintilla sobresaliente,
creada por gran poeta.
Buen hacer, y clara mente.
Y... ahora, ¿a quien le toca?
Me gusta soñar despierto... dormido tengo pesadillas.