La pareja de CHIMPANCÉS Waty y Vicky, que habitaban en uno de los ambientes del Zoo de La Plata, cuando ya no había público, hablaban mucho de algo que no comprendían. ¿Qué sería eso de la libertad?
Vicky era muy coqueta, y al atardecer, se miraba reflejada en un pedazo de AZULEJO roto que había en su hábitat, y se acicalaba para Waty; a ambos les encantaba mirar documentales de animales; por supuesto que lo hacían cuando el zoológico dormía,¿Quién iba a creer que dos chimpancés mirasen TV?!Cómo si los hombres no descendieran de ellos!;pero claro que no serían capaces de aceptarlo, así que tenían mucho cuidado que no los descubrieran.
Los documentales los HECHIZABAN, quedaban boquiabiertos al escuchar la vida, las costumbres, las características de animales exóticos; a veces reían a carcajadas, por algunas de las cosas que decían quienes se consideraban estudiosos de los animales; se miraban con picardía y se decían: ¿Te imaginas llegar ,entrar al estudio y ABORTARLES todas sus palabras en medio de un programa televisivo, para demostrarles que están equivocados? ¡Sería muy divertido!
Ellos habían escuchado que allí estaban en SALVAGUARDIA, !Pero querían hacer un VIAJE .Hablaron durante largas jornadas , preparándolo todo, pero temían que cuando salieran del Zoológico y comenzaran a circular por calle 1 , la gente se asustara. ¡Ellos eran inofensivos! No harían nada a nadie! Pero ,pensándolo mejor, decidieron ultimar hasta los mas nimios detalles.
Esa noche,mientras miraban abrazados la TV ,observaron un documental sobre POTROS salvajes ;los vieron correr, con las crines al viento, veloces, vitales, felices-¡Seguramente que eso era la libertad!
Decidieron que a la noche siguiente, se irían a buscar un espacio para ellos; Waty y Vicky escaparon cuando era noche cerrada, y comenzaron a caminar por calle 1; no sabían hacia donde ir, y se perdieron; iban abrazados y estaban muy asustados; se preguntaban como hacer para llegar a algún lugar, como el que habían visto por la TV; pasaron toda la noche con frío, y con muchísimo miedo; a la mañana siguiente, habiendo dado la señal de alarma el personal , un equipo salió a buscarlos y los encontró pocas cuadras mas allá, helados y temblando; los devolvieron a su lugar.
Parece que la "libertad" de Waty y Vicky consiste en estar en el hábitat del Zoo de La Plata.
Hace tanto que los tengo abandonados que no logro recordar mi contraseña para entrar
juan fozara
25-09-2013 10:21
WESTERN
En Castle Rock, pequeño pueblo de Arizona, hacía a esa hora de la siesta un calor infernal. El apuesto y joven sheriff Hugh Priest, estaba sentado en una mecedora bajo el porche junto a a la entrada del saloon, el sombrero echado hacia adelante, apenas se podían ver unos flecos de su rubio cabello, dormitaba. Sintió unos golpes en el hombro que lo desperezaron.
- Brian, ¿tienes ganas de fastidiar?
- Uh, uh, uh, emitió guturalmente Brian, el chimpancé, la mascota del pueblo.
- Sí, ya sé que los apaches han raptado a tu compañera Polly, pero qué quieres que hagamos.
Sally y Cora, dos chicas del saloon salieron con sus sombrillas en ese momento.
- Pobrecito, Brian, tienes mal de amores. ¡Hugh! ¿No te da vergüenza? Ayúdale. Ven, Brian, déjanos darte un beso, nosotras le convenceremos. Ayúdale Hugh o te quedarás a dieta durante un tiempo.
- Está bien -, dijo malhumorado -. Vamos a buscarla.
- Uh, uh, uh.
- ¿Que espere? Date prisa, nos llevan ventaja.
A los pocos minutos apareció Brian vestido con un chaleco, pantalones de cowboy, un sombrero, botas de montar con espuelas, un cinto con dos cartucheras y un colt del 45 en cada una de ellas.
- Caramba, Brian, pareces un auténtico vaquero. Yo montaré en Trueno y tú lo harás en Nettie, el POTRO, será un largo VIAJE. ¡Arreando!
Brian y Hugh cabalgaron varios días por las peladas colinas del desierto de Arizona.
- Va a ser difícil encontrarlos Brian, dicen que si los has visto es que no eran apaches.
- Uh, uh, uh.
- ¿Que mire? Vaya, allí a lo lejos se divisa una carreta, vamos a darle alcance.
Brian y Hugh espolearon sus caballos y pronto se aproximaron a ella.
- ¡Gaunt!
- ¡Sheriff!
- Otra vez a las andadas, vendiéndole rifles a los apaches.
- Sheriff...
- Ya te ajustaré las cuentas. Ahora nos guiarás hasta su campamento, pero, ¿qué son esos AZULEJOS que cargas junto a los rifles.
- Son para Lluvia, la bella india, antes de que se escapara de la reserva se fijó en ellos, quiere alicatar la tienda hasta el techo.
- Uh, uh, uh.
- De qué te ríes Brian, con las mujeres nunca se sabe. ¡Venga! Andando Gaunt y no nos juegues una mala pasada.
- A la orden sheriff, también este será mi último viaje...
- A lo tuyo, y no mientas.
Al día siguiente llegaron al escondido campamento apache.
- Dejaremos los caballos aquí, atados a esos secos árboles, esperando. Nos esconderemos bajo la lona del carromato. Brian, tú serás el SALVAGUARDIA, ya sabes, si tenemos problemas a azulejazos con ellos, ya no está permitido matar apaches.
- Uh, uh, uh - exclamó Brian del que solo se veían sus ojos debajo de la lona, dándole un codazo a Hugh -.
- Vaya, Lluvia y Polly lavando en el riachuelo, las tienen de criadas.
- Uh, uh, uh, grrr.
- Gaunt, ahí vienen los apaches, desvíate hacia el arroyo. Sal ahora Brian, correremos hacia ellas y las rescataremos. Mejor voy yo, tú quédate junto a los azulejos y atiza.
Hugh las alcanzó en una carrera, las tomó por los codos y en ese instante Hugh pudo contemplar los dulces y bellos ojos de Lluvia. Ella también se fijo en él. Su amor fue instantáneo. Quedaron HECHIZADOS.
- ¡Vamos, corred! - le dijo a las dos "chicas" -, subamos a la carreta.
Rápidamente llegaron a ella y saltaron dentro.
- ¡Arrea, Gaunt! Huyamos, tú, Brian, dispara los azulejos con precisión, por algo te acogimos cuando trabajabas de malabarista en un circo, junto con Polly.
Los apaches corrían a caballo detrás de ellos. Brian empezó a disparar certeramente los azulejos.
Crof, crat, bomm, plas, praft, ding...
- ¡Bravo! Ya llegamos a los caballos, saltaremos y escaparemos, no nos seguirán, se acercarán solo al carromato.
- ¿Y qué les digo yo a los apaches?, por qué razón he huido de ellos? - dijo Gaunt -.
- Te he visto el whisky, dáselo nada más lleguen.
- Temo por mi cabellera.
- En peores te has visto, suerte.
Brian y Polly sobre Nettie y Hugh y Lluvia sobre Trueno galoparon hacia el amor. Inesperados nubarrones dejaron caer agua, cabalgaron debajo de un arco iris.
- ¿Eres feliz, Brian?
- Uh, uh, uh.
- Yo también, al fin tenemos quien nos lave los calzoncillos.
- Jajaja - Polly y Lluvia entendieron su sentido del humor.
" La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con que jugaba cuando era niño ": Nietzsche.
Rodrigodeacevedo
24-09-2013 19:42
SOBRE MONJES Y DESEOS.
El niño vivía, desde tiempo inmemorial, entre las páginas de aquel viejo códice, recorriendo las vitelas amarillentas cubiertas de letras primorosamente ejecutadas por algún desconocido amanuense, allá por los tiempos oscuros y siniestros de la historia. En aquella época, en los macizos monasterios, colgados de las arriscadas montañas como densas nubes preñadas de sabiduría, monjes anónimos perdían sus ojos en los scriptoria transcribiendo escritos antiguos, ilustrándolos con bellísimas imágenes y asombrosas miniaturas de monstruos y divinidades. Ilustraciones que representaban prodigios fabulosos que sólo existían en la imaginación del silencioso monje; letras capitales que eran pequeños y armoniosos universos, en los que podían habitar extraños chimpacés junto a bellísimos y desconocidos pájaros, como los azulejos, iluminados con aquellos luminosos azules de los cielos y las vírgenes. Eran aquellos compactos edificios la salvaguardia que trataba de custodiar y difundir aquella cultura secular, de tan profunda raigambre en el devastado Occidente.
Muchos de aquellos monjes, cediendo a la irresistible llamada de la carne, caían en los tenebrosos y sugestivos pozos de la tentación, perdiendo con ello su virtuosismo y degenerando en su arte, hasta que eran llamados de nuevo, mediante el sacrificio y la ascética meditación, a la luz de la suprema belleza. Porque eran, al fin y al cabo, hombres y en ellos habitaban los deseos que están en la esencia mismo del ser humano.
Pero durante ese tiempo de oscuridad celestial, esos deseos muchas veces se materializaban, tomaban formas monstruosas o sublimes, imaginarios ajenos a todo lo humano conocido; y así surgieron los dragones, los hipocampos, el soberbio unicornio... y el niño de nuestro cuento, que fue el deseo que lastró a aquel amanuense, un pecado de orgullo por querer inmortalizarse mediante algo que él desconocía: el misterio de la procreación humana y el acto de lujuria necesario para llevarlo a cabo. Deseó fervientemente un hijo y un hijo le nació, como a otros les nacieron prodigiosos endriagos; pero, como fruto de la mente del monje, quedó encerrado entre aquellas páginas que él tan laboriosamente iba cuajando con signos, pentagramas, ilustraciones que, en vano, trataba de descifrar, pues él sólo transcribía, pero no sabía sus significados.
Con el paso del tiempo y la incuria de los hombres, aquel pesado volumen quedó arrinconado, durmiendo en un húmedo y lóbrego almacén del monasterio, junto a viejos facistoles y utillería desvencijada. El abad tomó ojeriza al amanuense y mandó ocultar su obra, con lo que el fruto del deseo del monje fue un aborto vano y quedo, hechizado, viviendo en aquel inaccesible mundo sin tiempo. Cuentan, no obstante, los habitantes de la región, gente ignorante y aislada, que en los plenilunios de primavera, cuando la alfalfa empieza a espigar y el centeno a desprenderse de su transgresor cornezuelo, en el claustro del viejo monasterio, alrededor del estanque central renace el antiguo hechizo, y un niño, de belleza sobrenatural, juega con libélulas, luciérnagas y pequeños pegasos, al tiempo que canta canciones que parecen desgranadas de los coros angélicos.
Tal vez sean sólo trastornos neuronales producidos por el hongo del centeno, abundante en los valles de la zona, cuyo poder alucinatorio puede engendrar maravillas como aquella que al buen monje copista le hizo nacer un hijo, que hoy es ángel; pero yo quisiera perderme en aquel ámbito monacal y silencioso o por los praderíos que lo acoge, caballero en brioso potro en un viaje al asombro, junto a las verdinegras ruinas comidas por las lluvias y los soles, y por la falta de espiritualidad de los nuevos tiempos. Allí, en una limpia noche plenilunar, con mis ojos cuajados de estrellas, recibiría a aquel hijo que nunca tuve, hecho de deseos y de sueños.
OMAR
24-09-2013 17:20
Todos lo entenderían
El tiempo para el VIAJE parecía muy poco: trasladar aquel mono, que en realidad era un POTRO HECHIZADO, no debía resultar una tarea fácil.
Como SALVAGUARDIA para moverme dentro del fantástico bosque solo tenía el mágico AZULEJO que cambiaba de color apenas lo frotaba, y entonces podía yo pedir un deseo, más o menos comprometido según la intensidad clara u oscura de la tonalidad adquirida. Las dimensiones del mosaico me permitían mantenerlo oculto en uno de los bolsillos de mi chaqueta y eso lograba que me sintiera más seguro.
Debía encontrar, en aquella inmensa y encantadora arboleda, a la yegua que había parido al pequeño corcel; era ya el tercero que nos llegaba embrujado, y por lo tanto el hechizo tenía que estar en el interior de la madre.
Siempre paría por la noche y quedaba desmayada. Gracias a dos de las hadas nocturnas salvamos la vida de sus dos primeros partos: un «antílope» y un «hermoso dálmata» que ahora crecían en nuestros establos. Todos los sabios determinaron que su tercer parto era el momento.
Y la noche anterior fue colocado el pequeño «monito» en las puertas de la caballeriza.
Enseguida me llamaron para que intentara lograr que ese «potro-CHIMPANCÉ» tomara lo más pronto posible la leche de su mamá, y de esa manera se anulara el maleficio.
Caminé muy rápido en busca de la yegua y qué sorpresa cuando encontré ante mis ojos, en un pequeño claro del bosque, madres de diferentes especies que traían al mundo nuevas y al mismo tiempo extrañas vidas: la cabra paría un pequeño lobato, del interior de la ----- nacía una gatita, alrededor de la ya desmayada ardilla intentaba caminar un minúsculo jabalí…
En fin, estaba muy claro que el encantamiento abarcaba la totalidad del bosque y rápidamente froté la parte lisa de mi sagrado amuleto y le pedí al intenso rojo aparecido en él que me sacara bien lejos de allí, después explicaría a los ilustrados el por qué decidí ABORTAR la misión.
«...solo el amor convierte en milagro el barro...»
S.Rguez
Tigana
23-09-2013 18:14
EL FROTAR SE VA A ACABAR
La empresa de productos de limpieza “Arden los fuegos” envió, por correo ordinario, una muestra del nuevo desengrasante a todas sus probadoras oficiales.
La primera en recibir dicha muestra fue la señora Chindi, que aunque no tenía muchas ganas, comenzó a limpiar con la fuerza de un chimpancé la cocina.
No pudo evitar gritar al frotar una extraña mancha de grasa, ya que una nubecilla de humo gris afectó sus papilas olfativas.
-¡Hello, my darling! Estoy aquí para todos tus whises. Tienes tres deseos por frotar y frotar. Pero… no valen muertes, enamoramientos, ni el rollo ese de cien deseos más. ¿Okey magüey?
-Déjate de cuentos, pe’azo musaraña y enséñame el carné de genios ¿o es que crees que voy a caer en el timo del duende que pasa el algodón y lo deja todo brillante?
-Dear, dear, soy un duende, el más genial. Este es mi job y estoy harto de los fuegos de tu house. Así que… ¿hay bussines o no hay bussines?
-Vale. Mi primer deseo es ser multimillonaria.
El genio, hechizado por el desparpajo de chindi, se concentró y al momento la arruinó. Era lógico imaginar que fuera un duende pésimo ya que se había diplomado en vitro cerámicas y aquella cocina era de fuegos normales.
-¡Sorry, sorry! Tú tranquila, pide el segundo que ya voy entrando en calor.
-Bueno, deseo un jaguar blanco descapotable.
El duende lanzó sus poderes hacía los cubiertos colgados en los azulejos y el desastre hizo su aparición. Las losetas quedaron en el suelo hechas pedazos y sin posible reparación.
Chindi, que era ingenua pero no gi.li.po.llas, dijo:
-Quiero como tercer y último deseo ser cuarenta años más vieja.
-¡Fock! Tía estás más loca que el potro de Vallecas. Aquí te quedas, yo me largo.
El duende frotó su mechero y apareció ante él su salvaguardia personal e intransferible.
-Ya vas fumao, ¿eh, chaval?
-Calla, carca. Aquí el genio del mechero, aquí la Chindi. Vosotros os apañáis. Me largo con la peña a flipar por ahí.
Ya a solas, Chindi que ya no sentía las piernas, volvió a pedir al nuevo genio ser joven, guapa y tener una próspera profesión. Ahora es una prestigiosa modelo y actriz. Vive en las islas Mauricio con el nombre de Chindi Craufo, con el duende fumao, cuya memoria selectiva no la ha reconocido de otros pagos.
Son bastante felices y comen perdices… aunque hoy a Chindi, sin querer, se le ha derramado cianuro en el plato del duende y el pobre ha emprendido un viaje sin retorno.
Fuera de los límites de la raza canina, el libro es el mejor amigo del hombre; dentro de los límites del perro no hay suficiente luz para leer. Groucho Marx
caizán
22-09-2013 23:28
El chimpancé tuvo que abortar el viaje en salvaguardia de su salud. El potro[/b estaba [b]hechizado con su reflejo en el azulejo.
Gregorio Tienda Delgado
22-09-2013 18:09
QUIERO DECIRTE QUE...
Hoy es un día cualquiera, hace mucho calor, y no hay viento. Los minutos se difuminan en un momento de un tiempo inexistente. Me miras HECHIZADO desde el otro lado del espejo y me preguntas: ¿Puede detenerse el tiempo? Tienes aspecto cansado, demacrado, de estar perdido en ti mismo sin encontrar el camino. Notas que tu vida ha pasado tan veloz como un POTRO desbocado. Tu mirada interrogante me insinúa preguntas que no puedo contestar, porque no tienen una respuesta posible.
Hoy es un día cualquiera en que los recuerdos afloran a la mente con fuerza y la nostalgia de vivencias lejanas hace mella en el alma, no ya en el cuerpo lleno de heridas cicatrizadas unas, otras sangrantes que el paso del tiempo no ha sido capaz de cerrar. Desde ese lado, ves sorprendido cómo los cuchillos del tiempo han tatuado tu piel con marcas imposible de borrar. Quisieras interrumpir, ABORTAR, tu deterioro, sin conseguirlo. Ves cómo pasa a gran velocidad la película de tu vida, tan rápida como ha pasado tu tiempo, efímero como la vida misma. Te faltan palabras para explicar qué ha pasado y te sientes como un CHIMPANCÉ enjaulado, sin encontrar la salida.
Hay veces que la voz interior se apaga y las palabras quedan atrapadas en la telaraña de un tiempo pasado que no nos pertenece. Una extraña nostalgia se pasea por la mente, mientras la vida sigue su paso imparable sin detenerse a escuchar. Las esperanzas se arrugan como un papel mojado por lluvias de incredulidad.
Hay tormenta, lo sabes porque te han caído varias gotas a impulsos. Aquí dentro también llueve. Letras líquidas resbalan en la intensidad de un vacío licuado de sentimientos y los dedos lloran frágiles ilusiones dormidas en la dejadez. Ignorantes de los minutos negados, se enredan en una soledad que conversa con los AZULEJOS del baño, sin expectativas que vislumbren una salida al momento de incertidumbre que se diluye en un instante de espacio tiempo.
Siguen latiendo sin descanso los segundos de ese débil tiempo fragmentado, intervalos exactos de un dejar pasar, imparable derroche de tiempo anudando pensamientos y sentidos que convergen en un pequeño trozo de vida plagado de sueños. Intangible sensación de irrealidad.
Un día cualquiera todo empieza y todo termina. Hoy es diferente. No todos los días descubres que se te ha escapado el tiempo y te preparas para el último VIAJE.
Me gusta soñar despierto... dormido tengo pesadillas.
Tigana
21-09-2013 19:38
Discrepo contigo Rodrigo, tu comentario no tiene nada de estúpido, ha sido gracioso.
Verás como nos divertimos esta semana con tanto bicho azulejado.
Besos
Fuera de los límites de la raza canina, el libro es el mejor amigo del hombre; dentro de los límites del perro no hay suficiente luz para leer. Groucho Marx
Rodrigodeacevedo
21-09-2013 19:33
Respuestas breves.-
Lluvia.- Naturalmente que "azulejo" en su acepción de pájaro cantor es perfectamente válida. Y muy enriquecedora para los posibles argumentos de los relatos.
Tigana.- Ánimo, mujé; las palabras no son tan difíciles. Ha sido un comentario estúpido por mi parte. Pero sí creo que van a dar muchas posibilidades a los relatos.Y el libro de G. Durrell, muy divertido.
lluvia
21-09-2013 19:05
El chimpancé, hechizado por el canto del azulejo, comenzó a brincar de un lado al otro del laboratorio como un potro salvaje. Cuando al fín pudo alcanzar y abrir la jaula, el pájaro salió volando. El mono comenzó a aletear pero cayó de bruces y tuvo que abortar sus intenciones de seguirlo. Parece que la medicación le provocó un viaje a la locura; en los años que llevo de salvaguardia del zoo nunca antes había presenciado un disparate semejante.
(en este caso he tomado la palabra Azulejo como el nombre del ave típica de América, no sé si es válido, ya me dirán)