Gracias, Gregorio. Desde los viejos tiempos del Grupo Búho nos conocemos "por nuestras obras". Y creo que desde siempre ha habido una corriente de simpatía entre nosotros.
Gracias, Oncina, por tu asidua presencia entre nosotros. Yo, por no ser menos, os dejo uno haikus publicados en "el otro foro". Posiblemente Oncina los haya leído; yo leo los suyos y me parecen como todo lo que hace, exquisitos. Pero hay otros amigos que tal vez los quieran disfrutar...
¿Dónde está el sol?
Persiguiendo estrellas
¿Dónde si no?
Lluvias de otoño
en el agua encharcada
hay renacuajos.
Lloran los cielos
en las playas vacías
fin del verano
Áspera roca
con el mar que te besa
tejes puntillas
Muere el otoño
llora en rojo menor
la parra virgen
Y es que las primeras hojas de un rojo mortecino ya han aparecido en mi planta de parra.
Un abrazo a todos...
Gregorio Tienda Delgado
13-10-2018 17:24
Ciertamente, Rodrigo, no nos conocemos en persona, pero, nuestras letras hablan, y a través de la escritura, sí que nos conocemos, pues, estoy convencido de que toda persona que se expresa, sea por el medio que sea, deja entrever, aunque no lo desee, una pequeña parte de su personalidad.
Tus sonetos, Oncina, extraordinarios como siempre. Un reino muerto y una ciudad cementerio. Este último me ha recordado, a… Miré los muros de la patria mía, de Quevedo.
Y al leer Un reino muerto, recordé este relato, a un rey destronado, que dejo aquí, con el fin de que lo poco que se escribe, quede concentrado.
REY DESTRONADO.
La soledad no es patrimonio sólo de los desamparados, que por sus escasos recursos se ven obligados a vivir en plena soledad estando rodeados de gente, sino que, también lo es de los conspicuos. Pues, asimismo, se pueden sentir solos cuando dejan de estar rodeados de sirvientes y de las comodidades que les brindaba su posición anterior.
Es lo que le ocurrió al Rey Ton-Ton, que no pudo evitar ser destronado por su hermano Lis-ton, que si bien le dejó vivir en su ostentoso palacio, le prohibió el acceso a las Arcas Reales y lo confinó a subsistir con una pequeña asignación que era insuficiente para mantener su tren de vida. Ello le llevó a ir despidiendo a sus sirvientes prescindibles, por falta de liquidez para pagar sus sueldos.
Pero no acabó ahí su desgracia. Como estaba acostumbrado a vivir en la opulencia, se malgastaba lo poco que recibía, en francachelas y en cazar "sicofantes". Los sirvientes necesarios para mantener su palacio en marcha y seguir viviendo como su anterior rango exigía, no recibían sus sueldos y se fueron marchando poco a poco, hasta que se quedó sin ninguno.
Ahora, por las calles de la Villa cercana, vaga un anciano con pelo largo, luenga barba, y vestimenta andrajosa, acompañado de su tigre domesticado que maúlla enseñando sus fauces hambrientas, atemorizando a los ciudadanos.
Los ciudadanos ven con asombro la mirada inquisitiva de sus ojos grises mortecinos, que se tornan más sombríos a medida que dicho personaje anda gritando, gesticulando y amenazando con su dedo índice.
Su melena enmarañada le da un aspecto misterioso, que algunos no dudan en calificar de enajenación. Habla y manotea, pero no ataca a nadie, pues, al parecer solo pretende que la gente conozca sus carencias, cuando va a la abacería a comprar lo necesario para cocinarse una mísera "zarzuela"… de pescado.
Me gusta soñar despierto... dormido tengo pesadillas.
Oncina
11-10-2018 14:12
Siguiendo un poco el mismo tema.
Ciudad cementerio
Contemplo la ciudad. Se desmorona
y no encuentro pilares ni cimientos
que aferren los vetustos monumentos
sobre las catacumbas. No perdona
tanto desinterés y no funciona
el pasar de los años porque, lentos
carcomen los despojos polvorientos
hasta ser nada. Y nada se cuestiona.
Al lejano curioso se le miente.
Lo fácil es obviar este declive
y que el olor a flores le cautive.
La muerte de lo muerto no la siente
más que quien, aledaña, la percibe
y sobre el camposanto muere y vive.
Rodrigodeacevedo
09-10-2018 11:10
Me uno, amigo Oncina, a tu elogio a los versos de Gregorio, nuestro particular "hombre bueno" del que todos nos sentimos orgullosos. A lo largo de tantos años que se de su existencia, sobre todo las de sus claros y limpoos versos de eterno enamorado, pues nunca nos hemos conocido aunque son apenas 500 kms. los que nos separan, pero seguro que las imágenes que cada uno tenemos del otro son más ciertas y precisas que las de la mera realidad. Un abrazo para él.
Y respecto a tu nuevo soneto, qué decir. Como extremeño vinculado geográfica y sentimentalmente al antiguo reino de León, creo que has trazado un retrato desde el alma y con el alma de tu tierra y sus gentes. Me quedo con estos versos del último terceto, pues por lo que se de mi patria chica (últimamente pude comprobarlo en mi viaje a Las Hurdes) se corresponde con la triste deriva de aculturación que padecen tantos lugares históricos del país.
En las calles, turistas peregrinos,
en las casas, ausencias de los muertos,
y entre vías de paso, los desiertos.
Un abrazo a todos y animo a los ausentes a que dejéis "tarjeta de visita", que Adolfo se aburre mucho y va a plantear expediente de crisis.
Oncina
06-10-2018 18:43
Gregorio. Con qué sencillez y acierto has resumido tanto en tan pocos versos.
A un reino muerto
A mi Reino sin rey o rey ajeno,
castellano o francés, cuento mediante.
De romana legión, león rampante,
damasco carmesí, pendón relleno.
Verano a medias contra invierno pleno.
Tierra sobria, reflejo del talante
de gente contenida, ve distante
montaña al norte, al sur, llano terreno.
Pueblos de campo, cruces de caminos,
polvo en el aire seco, monte bajo,
páramos sin labranza. No hay trabajo.
En las calles, turistas peregrinos,
en las casas, ausencias de los muertos,
y entre vías de paso, los desiertos.
Gregorio Tienda Delgado
03-10-2018 18:59
Gracias, Rodrigo. Ciertamente debemos seguir adelante, con optimismo. Y efectivamente; los ojos siempre son niños y se deleitan viendo la alegría que desprende la juventud.
Un abrazo para ti.
Me gusta soñar despierto... dormido tengo pesadillas.
Rodrigodeacevedo
03-10-2018 13:03
Gregorio, querido compañero:
Alguno de nosotros ya estamos, junto ti, esperando el ultimo tren. Pero como nunca sabremos cuando llegará, será mejor esperarlo con la alegría que siempre hemos tenido, contemplando la belleza de la flores, de las muchachitas que iluminan nuestras calles con sus gráciles andares, viendo crecer a nuestros nietos y enderezando sus rodrigones con nuestro ejemplo de vida... El mármol es frío, ciertamente, pero también bello. Quedemosnos con eso, con su belleza inmanente. La frialdad siempre será accidental.
Un fuerte abrazo, amigo mío.
Gregorio Tienda Delgado
02-10-2018 17:01
Excelentes, compañeros, vuestros relatos y poemas; J.J., Oncina y Rodrigo. Los leí con atención, como merecen vuestros trabajos.
En esta ocasión, os dejo un poemilla distinto.
CUATRO ESTACIONES.
Abrí los ojos.
Primera luz, primera sonrisa.
Entre mocos y llantos,
llegó mi primavera.
El cálido verano
marchitó mi juventud,
el otoño agrietó mi piel
y despobló mi testa.
Y ya se acerca...
el frío mármol.
¡Qué corta es!
¡Qué corta!
Me gusta soñar despierto... dormido tengo pesadillas.
Rodrigodeacevedo
30-09-2018 12:09
DESPIERTO CADA NOCHE...J.J.
Un sentido flash que ilumina un sueño tal vez universal: el de la paz y la concordia para todo el género humano. Es una pena que esa paz la tengan que gestionar aquellos que la impiden. Aunque nunca se debe de perder la esperanza... En mi pueblo decimos: "Reunión de pastores, oveja muerta." Ojalá no sea así en la ONU.
Jose Jesus Morales
27-09-2018 17:55
Aprovecho que en New York están reunidos los miembros de Naciones Unidas, en un intento desesperado de resolver los problemas del mundo, para escribir sobre lo dulce de la vida.
Despierto cada noche
a la misma hora.
Invariablemente
pienso en ti,
largamente.
Hasta encontrar
el camino de regreso
al sueño.