Realmente tenemos una suerte enorme en Rayuela, contar con Oncina y su vena poética de sonetos, de veros en los cuales nos muestra su sensibilidad ante la vida y su devenir, y su enorme capacidad para la métrica, para hacer concordar las leyes y ajustar las palabras a rigurosos cánones, nos hablan de oficio y conocimiento y sobre todo de sentimiento.
Rodrigo aporta con sus lúcidos comentarios el brillo del estilo, y también movido por la dedicación que Oncina nos entrega generoso, deja un poco la modorra y nos regala sus textos, que siempre son bienvenidos.
Es realmente una enorme satisfacción leerlos a ambos en Rayuela.
Rodrigodeacevedo
26-09-2018 12:03
Comento -y declaro la gran satisfacción que me ha producido su lectura- los dos últimos post de los compañeros J.J. y Oncina, que siguen aportando sus claridades a este mortecino foro. Que no decaigan.
Respecto al de J.J. un justificado cambio de tercio por razones meteorológicas; el cambio de estación puede ser el anuncio de un cambio de escenario (a mejor) en aquellas queridas tierras en las que el poeta navega. Ojalá así sea.
Respecto al soneto -¡qué magisterio tiene este hombre con los sonetos!- qué decir; uno, a veces y hace ya mucho tiempo ha sentido o ha creído vivir situaciones parecidas: un cálido cuerpo junto al suyo, un enclaustramiento físico junto a esa efusión de placenteras percepciones; una sensación, como pueda ser la vida toda, de contradicciones que hacen del vivir un permanente conflicto. Ciertamente me he visto reflejado en ese espejo neblinoso, aunque no sea capaz de expresarlo en versos tan magistrales. Gracias, Oncina, por estas lecturas tan estimulantes.
Y en recompensa a vuestros esfuerzos por mantener el hálito vital en este foro, a imagen del cuerpo que late junto al del poeta en los versos de Oncina, "sus" dejo unos de mis llamados haikus, que es el resultado de condensar en 17 sílabas unos pensamientos mentales que "me se" ocurren mientras paseo o, simplemente, contemplo- el horizonte tras el mar. Y es que estos días el tiempo anda nublado.
HAIKUS DE OTOÑO
Nubes de otoño
tras el cielo de plomo
brilla una estrella.
Entre las nubes
la estrella vespertina
me guiña el ojo.
¿Dónde está el sol?
Persiguiendo estrellas
¿Dónde si no?
Lluvias de otoño
en el agua encharcada
hay renacuajos.
Lloran los cielos
sobre playas vacías
fin del verano.
Jose Jesus Morales
22-09-2018 00:51
En este amanecer
de viento y neblina
el invierno se despide.
Lentas y pesadas las nubes
se desvanecen en la bruma
se diluyen con las horas.
Oncina
16-09-2018 21:20
Os dejo un nuevo soneto.
Agua y piel
Un mínimo habitáculo cerrado.
No hay ventanas. Del aire no me quejo,
impregna de vapores el espejo
y calienta mi cuerpo destemplado.
Tu movimiento cerca, casi al lado,
a dos metros, desnuda. Lo festejo.
Sigiloso imagino en el reflejo
tu silueta detrás. Sigo callado.
Escucho: Lluvia gruesa contra ti.
Veo: Poco, mas sé que estás ahí.
Huelo: Jabón, champú de avena y miel.
Tu sombra y yo. Y en medio la mampara,
translúcido cristal que nos separa.
Lo siguiente: encharcar mi piel en piel.
Oncina
16-09-2018 21:16
Ciudad Sitiada.
Excelentes estrofas las de este poema, un lenguaje laberíntico cercano al modernismo. Me han gustado especialmente los versos de la tercera y cuarta estrofa con esas dos preguntas finales.
Ábreme la puerta
Voy a aclarar la métrica, para que si alguien nos lee pueda imitarlo, no son alejandrinos (este nombre solo se le da a los versos de 14 sílabas con hemistiquios 7-7).
Son 4 serventesios de arte mayor con versos pentadecasílabos, quince sílabas distribuidas en esta ocasión en hemistiquios (9-6) y con un ritmo de acentuación (2-5-8-11-14)
Rodrigodeacevedo
15-09-2018 12:48
Y, mayormente, por rellenar este magro espacio del que disponemos, sin otros fueros que los de ejercer de compañero y amigo de los "improbables lectores" (según fórmula habitual) aquí os dejo otra "mi última producción". Estoy verdaderamente acobardado por cómo y hacia dónde va la situación en el mundo, incluso aquí, en la pacífica Peñíscola, tan papal y mediterránea. Y eso, a veces, me desvela. Y pasa lo que pasa: me pongo al ordenata y, aunque no sean "sueños de la razón" me salen monstruos. Va por ustedes vosotros.
CIUDAD SITIADA
Como diagonales zaheridas
por la imprecisión de los cuadrados
como palabra volátil
o susurro apenas cuajado
así la ciudad me absorbe
en los múltiples pliegues de la noche.
Eternidad fasciculada entre intervalos de tiempo
llanto de no nacido o flor desgranada y mustia
caricias entre líneas
y fractales inmaculados
-visión de cielo entre árboles-
que brotan de caleidoscopios monocromos.
Habitante de la noche
viajero solitario en el último tranvía
rasgueador con arcos de sierra
o poeta fermentado por el odio
acompáñame en mi huida hacia lo absurdo
ella -la Muerte- me espera como una amante solitaria.
Sus ojos dejan regueros de estrellas
o simples reflejos de agua
suficientes para alcanzar a los penitentes
que yacen en las trincheras del mañana
¿cuándo el ánfora y la ofrenda?
¿cuándo el caballo y la lanza?
Se cierran las calles sobre las nubes de plomo
atrapando golondrinas y palabras de enamorados
nacen espirales cárdenas
de las espigas tronchadas por las balas
-son bellísimas las imágenes que destilan
las funciones integrales cuando son indefinidas-.
Todo es caos todo materia fungible o canto airado
susúrrame con tu aliento aguardentoso
e ignorémosnos como puñales cruzados
la esperanza es un féretro común que nos contiene, amor,
y apaga los fuegos fatuos que nos nacen ya
como coronas
como alas de ángeles
como pumas enjaulados.
Es la noche y sus misterios
nacidos en la profundidad de un dolor
preñado por las máscaras vidriosas
espesura de aire asaeteado por las notas de una victrola
por las miradas lascivas de las chicas del otro lado
por los ímpetus de caderas como dunas de desierto.
Déjame, habitante de la noche
déjame acompañarte a tu viaje solitario en el último tranvía
déjame ser tu equipaje a ningún lado.
Ilust.: "Café" 1919. George Grosz
Rodrigodeacevedo
15-09-2018 12:33
ÁBREME LA PUERTA. Oncina.
Soberbio soneto en versos de Arte Mayor (¿alejandrinos de quince sílabas, pudieran ser?) en el que, además de la perfección técnica se delinea una situación dolorosamente humana. ¿Es la experiencia del poeta? ¿Es la experiencia que todo poeta capta y transmite de las muchas que constituyen el acontecer aflictivo del ser humano? Es igual; el resultado es otro magnífico poema que nos regala nuestro querido compañero, al que, en mi opinión, debieran darse más y mayores pruebas de que este foro, para él, no es un terreno baldío; algunos lo leemos y tratamos de aprender de tan salutífera fuente.
Oncina
13-09-2018 21:58
[Ábreme la puerta
Confundes arena con lodo sin polvos ni granos,
te piensas que marcan segundos de más los relojes
y cuando descubres que vives ficticios veranos,
por miedo a sentir tus verdades, sollozas y encoges.
La pena es saber que rechazas consejos sensatos,
prefieres caer sin que nadie te cuide y te ayude,
rehúyes de buenos amigos, los crees ingratos
por ver en sus ojos expertos a quien te desnude.
A quien te formule preguntas que sean molestas.
Incómoda ruges, leona. Yo sé que tú sabes
que llegan los días finales, los años de restas
y el tiempo feroz que traspasa tu puerta sin llaves.
La puerta que siempre dejaste cerrada al intruso,
no fuera a llegar un amante perdido sin ti.
Ahora golpeo su aldaba con furia e iluso,
pretendo cruzar el umbral por donde me fui.
Gregorio Tienda Delgado
06-09-2018 18:59
Gracias, Rodrigo por tu alentador comentario. Creo que a esta edad, es mejor mirar hacia el pasado que hacia el futuro. Gracias Oncina por tu comentario. Me ha gustado mucho tu soneto. Seguiré publicando alguna cosita, de tanto en tanto. Lástima que los jóvenes solo se dediquen a las llamadas, redes sociales.
Me gusta soñar despierto... dormido tengo pesadillas.
Oncina
06-09-2018 13:29
La historia últimamente la he leído similar en otro tipo de composiciones.
Me pensaba que la obra iba por el caso habitual del amigo más atrevido que va a presentar a la chica al guapete, pero que al final se queda con ella por tener más labia. Esto pasa más veces que los otros, pero es menos contado.
Os dejo otro de esos sonetos no publicados en el resto de páginas, no, Miguel, no me voy a ningún lado, se está a gusto en este remanso de paz.
Un encontronazo.
No sonreía mucho ni a menudo
hasta chocar contigo, amor, de frente.
Un golpe del azar, un accidente,
convirtió al perdedor en un suertudo.
Volviste parlanchín al siempre mudo,
al tímido sosaina, un ocurrente
al cobarde haragán, casi valiente.
Adiós a la armadura y al escudo.
Se grabaron a fuego los recuerdos
del segundo inmortal y dolorido
en el que tu silencio calló el ruido.
Tras el fortuito choque, desacuerdos
sobre la embarazosa conversión
de quien descubre viejo la pasión.