Muchas gracias, Gregorio, por tus ánimos. Ya sabes, hay días en los que uno se encuentra decaído y tal. Pero se pasan. Aquí, en Rayuela, al calor de la amistad, se recupera uno de esos bajones. Si al menos supiera escribir sonetos, como tú...
Te dejo (os dejo) otros haikus, escritos por libre, que es como me gusta. Espero que a vosotros también.
El cormorán
recordando la heráldica
tiende sus alas
Sobre la playa
las doncellas desnudas
llamas de bronce
Gregorio Tienda Delgado
25-10-2018 20:38
Rodrigo, tus haikus al otoño son muy buenos. En cambio yo, no los domino; prefiero el Agava que se adapta mejor a nuestro idioma. Y… de renunciar a tu presencia a en Rayuela, ni lo “sueñes”
Los sonetos de Oncina, extraordinarios como siempre.
Doy la bienvenida a Estela, con el deseo de que nos deleite con alguno de sus poemas, o relatos.
Os dejo un soneto, para que se mantenga la llama encendida.
SONETO LIPOGRAMA. Sin la (a)
ESCRIBIRÉ TU NOMBRE.
Escribiré tu nombre en ese muro,
en el inerte limbo y en el viento,
y en el correr del líquido elemento,
con un color que no borre el futuro.
Escribiré tu nombre, te lo juro,
que en ti persistiré en todo momento;
que te quise, que te querré y te siento,
y viviré muy triste y sin futuro.
Escribiré tu nombre en ese diente,
del peine dócil que bruñó tu pelo,
que lisonjeo, doliente, y suspiro.
Escribiré tu nombre y tristemente,
seguiré, percibiéndote en el cielo;
y te recuerdo, te lloro, y deliro.
Me gusta soñar despierto... dormido tengo pesadillas.
Rodrigodeacevedo
24-10-2018 11:08
De par en par, Oncina tienes abiertas a tus sonetos las puertas de nuestra adicción a ellos. Me declaro "Oncinodependiente". Sin más profundos conocimientos sobre poesía (a veces incursiono en artículos y estudios teóricos sobre algún aspecto concreto y, verdaderamente, se me resisten los meollos)con lo cual reconozco que soy un lector epidérmico de poesía, pero con tus versos tengo una especial empatía. Y, para mí, eso es reconocerte como un grandísimo poeta. Y no es "peloteo". Esta madrugada, desvelado, pensaba en renunciar a mi presencia a en Rayuela. Pero la vuelta de Estela y tus últimos poemas han reforzado mis razones para continuar. Espero que sean contagiosas y sigamos todos a coro.
Un cordial abrazo, puñetero leonés.
Oncina
22-10-2018 01:10
Falsas apariencias (falso narciso) Inspirado en la pradera de la cima de Peña Llana.
Falso, bello, bulbáceo. Campanilla,
capilote de pétalos iguales
a vecinos estigmas, no de males,
sí de matiz, de flor más amarilla.
Altiplanicie. Pseudomaravilla
de genes griegos, padres fluviales,
En húmedos paisajes boreales
bajo azul, sobre verde, rubio brilla.
Repuebla, mentiroso, cordilleras.
Crece a miles. Liríope amamanta
al aparente hijo, breve planta.
Los corzos y rebecos son sus fieras,
mas por no ser auténtico Narciso
goza sin vanidad del paraíso.
Oncina
17-10-2018 19:34
Te imagino
A veces te imagino sola, ausente,
feliz, callada, absorta. Tan liviana
como el columpio que te mece. Humana
y grácil, contemplando el sol de frente.
Y a su vez fuerte; sombra y luz, torrente
plácido, íntima, de mí lejana,
fría y brava, sublime, plena y vana,
majestuosa, incorpórea, imponente.
A veces imagino que no olvidas,
y buscas de reojo en el vacío
sufriendo porque falta mi presencia.
Pero sé que no lloras a escondidas
y te gusta exponerme al desafío
que supone negarme tu existencia.
Rodrigodeacevedo
13-10-2018 21:13
Gracias, Gregorio. Desde los viejos tiempos del Grupo Búho nos conocemos "por nuestras obras". Y creo que desde siempre ha habido una corriente de simpatía entre nosotros.
Gracias, Oncina, por tu asidua presencia entre nosotros. Yo, por no ser menos, os dejo uno haikus publicados en "el otro foro". Posiblemente Oncina los haya leído; yo leo los suyos y me parecen como todo lo que hace, exquisitos. Pero hay otros amigos que tal vez los quieran disfrutar...
¿Dónde está el sol?
Persiguiendo estrellas
¿Dónde si no?
Lluvias de otoño
en el agua encharcada
hay renacuajos.
Lloran los cielos
en las playas vacías
fin del verano
Áspera roca
con el mar que te besa
tejes puntillas
Muere el otoño
llora en rojo menor
la parra virgen
Y es que las primeras hojas de un rojo mortecino ya han aparecido en mi planta de parra.
Un abrazo a todos...
Gregorio Tienda Delgado
13-10-2018 17:24
Ciertamente, Rodrigo, no nos conocemos en persona, pero, nuestras letras hablan, y a través de la escritura, sí que nos conocemos, pues, estoy convencido de que toda persona que se expresa, sea por el medio que sea, deja entrever, aunque no lo desee, una pequeña parte de su personalidad.
Tus sonetos, Oncina, extraordinarios como siempre. Un reino muerto y una ciudad cementerio. Este último me ha recordado, a… Miré los muros de la patria mía, de Quevedo.
Y al leer Un reino muerto, recordé este relato, a un rey destronado, que dejo aquí, con el fin de que lo poco que se escribe, quede concentrado.
REY DESTRONADO.
La soledad no es patrimonio sólo de los desamparados, que por sus escasos recursos se ven obligados a vivir en plena soledad estando rodeados de gente, sino que, también lo es de los conspicuos. Pues, asimismo, se pueden sentir solos cuando dejan de estar rodeados de sirvientes y de las comodidades que les brindaba su posición anterior.
Es lo que le ocurrió al Rey Ton-Ton, que no pudo evitar ser destronado por su hermano Lis-ton, que si bien le dejó vivir en su ostentoso palacio, le prohibió el acceso a las Arcas Reales y lo confinó a subsistir con una pequeña asignación que era insuficiente para mantener su tren de vida. Ello le llevó a ir despidiendo a sus sirvientes prescindibles, por falta de liquidez para pagar sus sueldos.
Pero no acabó ahí su desgracia. Como estaba acostumbrado a vivir en la opulencia, se malgastaba lo poco que recibía, en francachelas y en cazar "sicofantes". Los sirvientes necesarios para mantener su palacio en marcha y seguir viviendo como su anterior rango exigía, no recibían sus sueldos y se fueron marchando poco a poco, hasta que se quedó sin ninguno.
Ahora, por las calles de la Villa cercana, vaga un anciano con pelo largo, luenga barba, y vestimenta andrajosa, acompañado de su tigre domesticado que maúlla enseñando sus fauces hambrientas, atemorizando a los ciudadanos.
Los ciudadanos ven con asombro la mirada inquisitiva de sus ojos grises mortecinos, que se tornan más sombríos a medida que dicho personaje anda gritando, gesticulando y amenazando con su dedo índice.
Su melena enmarañada le da un aspecto misterioso, que algunos no dudan en calificar de enajenación. Habla y manotea, pero no ataca a nadie, pues, al parecer solo pretende que la gente conozca sus carencias, cuando va a la abacería a comprar lo necesario para cocinarse una mísera "zarzuela"… de pescado.
Me gusta soñar despierto... dormido tengo pesadillas.
Oncina
11-10-2018 14:12
Siguiendo un poco el mismo tema.
Ciudad cementerio
Contemplo la ciudad. Se desmorona
y no encuentro pilares ni cimientos
que aferren los vetustos monumentos
sobre las catacumbas. No perdona
tanto desinterés y no funciona
el pasar de los años porque, lentos
carcomen los despojos polvorientos
hasta ser nada. Y nada se cuestiona.
Al lejano curioso se le miente.
Lo fácil es obviar este declive
y que el olor a flores le cautive.
La muerte de lo muerto no la siente
más que quien, aledaña, la percibe
y sobre el camposanto muere y vive.
Rodrigodeacevedo
09-10-2018 11:10
Me uno, amigo Oncina, a tu elogio a los versos de Gregorio, nuestro particular "hombre bueno" del que todos nos sentimos orgullosos. A lo largo de tantos años que se de su existencia, sobre todo las de sus claros y limpoos versos de eterno enamorado, pues nunca nos hemos conocido aunque son apenas 500 kms. los que nos separan, pero seguro que las imágenes que cada uno tenemos del otro son más ciertas y precisas que las de la mera realidad. Un abrazo para él.
Y respecto a tu nuevo soneto, qué decir. Como extremeño vinculado geográfica y sentimentalmente al antiguo reino de León, creo que has trazado un retrato desde el alma y con el alma de tu tierra y sus gentes. Me quedo con estos versos del último terceto, pues por lo que se de mi patria chica (últimamente pude comprobarlo en mi viaje a Las Hurdes) se corresponde con la triste deriva de aculturación que padecen tantos lugares históricos del país.
En las calles, turistas peregrinos,
en las casas, ausencias de los muertos,
y entre vías de paso, los desiertos.
Un abrazo a todos y animo a los ausentes a que dejéis "tarjeta de visita", que Adolfo se aburre mucho y va a plantear expediente de crisis.
Oncina
06-10-2018 18:43
Gregorio. Con qué sencillez y acierto has resumido tanto en tan pocos versos.
A un reino muerto
A mi Reino sin rey o rey ajeno,
castellano o francés, cuento mediante.
De romana legión, león rampante,
damasco carmesí, pendón relleno.
Verano a medias contra invierno pleno.
Tierra sobria, reflejo del talante
de gente contenida, ve distante
montaña al norte, al sur, llano terreno.
Pueblos de campo, cruces de caminos,
polvo en el aire seco, monte bajo,
páramos sin labranza. No hay trabajo.
En las calles, turistas peregrinos,
en las casas, ausencias de los muertos,
y entre vías de paso, los desiertos.