Y, mayormente, por rellenar este magro espacio del que disponemos, sin otros fueros que los de ejercer de compañero y amigo de los "improbables lectores" (según fórmula habitual) aquí os dejo otra "mi última producción". Estoy verdaderamente acobardado por cómo y hacia dónde va la situación en el mundo, incluso aquí, en la pacífica Peñíscola, tan papal y mediterránea. Y eso, a veces, me desvela. Y pasa lo que pasa: me pongo al ordenata y, aunque no sean "sueños de la razón" me salen monstruos. Va por ustedes vosotros.
CIUDAD SITIADA
Como diagonales zaheridas
por la imprecisión de los cuadrados
como palabra volátil
o susurro apenas cuajado
así la ciudad me absorbe
en los múltiples pliegues de la noche.
Eternidad fasciculada entre intervalos de tiempo
llanto de no nacido o flor desgranada y mustia
caricias entre líneas
y fractales inmaculados
-visión de cielo entre árboles-
que brotan de caleidoscopios monocromos.
Habitante de la noche
viajero solitario en el último tranvía
rasgueador con arcos de sierra
o poeta fermentado por el odio
acompáñame en mi huida hacia lo absurdo
ella -la Muerte- me espera como una amante solitaria.
Sus ojos dejan regueros de estrellas
o simples reflejos de agua
suficientes para alcanzar a los penitentes
que yacen en las trincheras del mañana
¿cuándo el ánfora y la ofrenda?
¿cuándo el caballo y la lanza?
Se cierran las calles sobre las nubes de plomo
atrapando golondrinas y palabras de enamorados
nacen espirales cárdenas
de las espigas tronchadas por las balas
-son bellísimas las imágenes que destilan
las funciones integrales cuando son indefinidas-.
Todo es caos todo materia fungible o canto airado
susúrrame con tu aliento aguardentoso
e ignorémosnos como puñales cruzados
la esperanza es un féretro común que nos contiene, amor,
y apaga los fuegos fatuos que nos nacen ya
como coronas
como alas de ángeles
como pumas enjaulados.
Es la noche y sus misterios
nacidos en la profundidad de un dolor
preñado por las máscaras vidriosas
espesura de aire asaeteado por las notas de una victrola
por las miradas lascivas de las chicas del otro lado
por los ímpetus de caderas como dunas de desierto.
Déjame, habitante de la noche
déjame acompañarte a tu viaje solitario en el último tranvía
déjame ser tu equipaje a ningún lado.
Ilust.: "Café" 1919. George Grosz
Rodrigodeacevedo
15-09-2018 12:33
ÁBREME LA PUERTA. Oncina.
Soberbio soneto en versos de Arte Mayor (¿alejandrinos de quince sílabas, pudieran ser?) en el que, además de la perfección técnica se delinea una situación dolorosamente humana. ¿Es la experiencia del poeta? ¿Es la experiencia que todo poeta capta y transmite de las muchas que constituyen el acontecer aflictivo del ser humano? Es igual; el resultado es otro magnífico poema que nos regala nuestro querido compañero, al que, en mi opinión, debieran darse más y mayores pruebas de que este foro, para él, no es un terreno baldío; algunos lo leemos y tratamos de aprender de tan salutífera fuente.
Oncina
13-09-2018 21:58
[Ábreme la puerta
Confundes arena con lodo sin polvos ni granos,
te piensas que marcan segundos de más los relojes
y cuando descubres que vives ficticios veranos,
por miedo a sentir tus verdades, sollozas y encoges.
La pena es saber que rechazas consejos sensatos,
prefieres caer sin que nadie te cuide y te ayude,
rehúyes de buenos amigos, los crees ingratos
por ver en sus ojos expertos a quien te desnude.
A quien te formule preguntas que sean molestas.
Incómoda ruges, leona. Yo sé que tú sabes
que llegan los días finales, los años de restas
y el tiempo feroz que traspasa tu puerta sin llaves.
La puerta que siempre dejaste cerrada al intruso,
no fuera a llegar un amante perdido sin ti.
Ahora golpeo su aldaba con furia e iluso,
pretendo cruzar el umbral por donde me fui.
Gregorio Tienda Delgado
06-09-2018 18:59
Gracias, Rodrigo por tu alentador comentario. Creo que a esta edad, es mejor mirar hacia el pasado que hacia el futuro. Gracias Oncina por tu comentario. Me ha gustado mucho tu soneto. Seguiré publicando alguna cosita, de tanto en tanto. Lástima que los jóvenes solo se dediquen a las llamadas, redes sociales.
Me gusta soñar despierto... dormido tengo pesadillas.
Oncina
06-09-2018 13:29
La historia últimamente la he leído similar en otro tipo de composiciones.
Me pensaba que la obra iba por el caso habitual del amigo más atrevido que va a presentar a la chica al guapete, pero que al final se queda con ella por tener más labia. Esto pasa más veces que los otros, pero es menos contado.
Os dejo otro de esos sonetos no publicados en el resto de páginas, no, Miguel, no me voy a ningún lado, se está a gusto en este remanso de paz.
Un encontronazo.
No sonreía mucho ni a menudo
hasta chocar contigo, amor, de frente.
Un golpe del azar, un accidente,
convirtió al perdedor en un suertudo.
Volviste parlanchín al siempre mudo,
al tímido sosaina, un ocurrente
al cobarde haragán, casi valiente.
Adiós a la armadura y al escudo.
Se grabaron a fuego los recuerdos
del segundo inmortal y dolorido
en el que tu silencio calló el ruido.
Tras el fortuito choque, desacuerdos
sobre la embarazosa conversión
de quien descubre viejo la pasión.
Rodrigodeacevedo
05-09-2018 21:12
Pero, querido Gregorio, cómo late la juventud en todo cuanto nos aportas. Esta miniobra teatral, perfectamente representable, aunque narra una anécdota algo conocida, la has sabido desarrollar con inteligencia, imaginación y un ritmo insuperable. Mi felicitación y nuestro agradecimiento por esta explosión de juventud que nos regalas. Una transfusión de creatividad y entusiasmo que es agua de mayo (o de septiembre, da igual) para nuestro pequeño foro.
Sería extraordinario que alguno de los antiguos foreros, si nos lee´desde el anonimato, como haces tú, dejase su palabra de apoyo y ánimo. Seguimos sin cobrar entrada.
Un abrazo, querido amigo.
Gregorio Tienda Delgado
05-09-2018 15:01
Queridos amigos y amigas. Quiero que sepáis que leo todo lo que publicáis, aunque no os deje comentarios. Comentar con acierto, nunca se me dio bien, y menos aún ahora. Como dice Rodrigo, os leo calladito, y disfruto vuestros textos, sin decir ni pio, pero, sigo entrando a este nuestro lugar de amistad y letras.
Como no hay un hilo específico, os dejo aquí este intento de obrita de teatro. En su original, tiene omágenes que no he podido subir. Un abrazo, para todos y todas.
(EL GRAN TEATRO DEL MUNDO) UN DÍA INOLVIDABLE
Obra de teatro corta.
Título: Un día inolvidable.
Autor: Gregorio Tienda Delgado.
Personajes: Narrador, Javier, Pedro y Marta,
Escenarios: una sala de baile, un hotel y una casa particular.
Narrador: Es agosto, y dos amigos están de vacaciones en un pueblo de la costa. Por el día van a la playa y a visitar la ciudad, y por la noche al baile. El más joven, Javier, tiene 18 años, y Pedro, 25 años.
Javier: (En el baile) Mira Pedro, qué chica, qué hermosa es, literalmente me ha dejado boquiabierto. Con su tez morena sus ojos grandes, negros, su cabello ondulado que corta el aliento meciéndose al ritmo de la música. Lo siento por ti; es un bombón para no repartir con nadie. Pero no tengo claro cómo abordarla. ¿Puedes allanarme el camino? Quiero bailar con esa chica despampanante, pero no sé cómo pedírselo.
Pedro: Por supuesto. Contacto con ella y después te la presento. Ahora que ha parado la música. Hola, guapa. Me llamo Pedro y estoy con un amigo. No somos de aquí, y andamos un poco perdidos. Necesitamos a alguien que nos oriente. ¿Podemos hablar un momento? Te presentaré a mi amigo. Supongo que tú sí eres de aquí.
Marta: Sí. Vivo en este acogedor pueblo y puedo ayudaros; estoy de vacaciones y tengo tiempo.
Pedro: Gracias. Javier, ven, acércate. Te presento a mi amigo Javier. Javier, ella es Marta.
Javier: Hola Marta, un placer conocerte, eres muy bella. ¿Quieres bailar conmigo? He visto que bailas muy bien, al contrario que yo, que no soy buen bailarín.
Marta: Sí, bailemos. Verás que es fácil.
Javier: (Piensa) Estoy bailando con Marta, y no lo puedo creer. Su con-versación es fluida y agradable y baila maravillosamente. Es tan hermosa que al mirarla, hace que sienta un calor llameante en todo mi cuerpo. Una mujer ideal al alcance de mis manos y probablemente, de mi gozo.
Marta: (Ilusionada) Tengo que marcharme. Es tarde.
Javier: ¿Puedo acompañarte?
Marta: Sí, claro que puedes, mi casa está cerca.
Narrador: Rebosante de felicidad, Javier acompaña a Marta hasta su casa, y se despide de ella muy tímido, con un beso en la mejilla. Quedan en verse al día siguiente en su casa. Javier vuelve al hotel dando saltos de alegría y su amigo lo está esperando, en el hall para felicitarlo por su éxito.
Pedro: Hola Javier, qué éxito. ¿Cómo te ha ido? ¿No te ha invitado a pasar a su casa?
Javier: Me ha ido muy bien. No me ha invitado a entrar, pero hemos quedado para mañana; iré a buscarla. Gracias, Pedro, por habérmela presentado. Me voy a dormir y a soñar con el ángel que he conocido esta tarde. Soñaré despierto imaginando fantasías sexuales.
Narrador: Javier se despertó a las once de la mañana. Después del aseo pertinente, bajó, compró un ramo de flores en la floristería del hotel y se encaminó a buscar a Marta. Le había prometido pasar a buscarla a las doce para almorzar. Caminó con el ramo erguido en su mano derecha y con el corazón a mil por minuto, con la convicción de que sería un día inolvidable para él. Llegó, pulsó el timbre y esperó unos segundos. Se abrió la puerta y apareció Marta tan hermosa como la noche anterior, pero más sensual aún, cubierta con una bata blanca cuya transparen-cia dejaba percibir sus encantos.
Javier: Buenos días, Marta. Estás preciosa. Apenas he dormido pensando en ti. Te he traído unas flores, espero que te gusten. Es la primera vez que ofrezco flores a una chica, y temo no haber acertado.
Marta: Sí que has acertado; son preciosas, me gustan mucho.
Narrador: Marta cogió el ramo, le invitó a pasar, y nada más llegar al salón, sin pensárselo, le ofreció sus labios que él besó con pasión incon-tenible. Fue un largo beso en el que sus lenguas se enredaron sin inten-ción de soltarse. Cuando por fin separaron sus labios, el corazón de Ja-vier palpitaba acelerado por la emoción del momento.
Marta: Siéntate mientras me cambio la bata por ropa de salir. Aunque… ¿Prefieres salir? O almorzamos aquí.
Javier: Sinceramente, prefiero almorzar en tu casa, pues, quiero estar a solas contigo para hablar y… conocernos mejor.
Narrador: Acabado el almuerzo, Javier se encontraba excitado a la es-pera de que Marta le ofreciera las delicias de su cuerpo como postre, y saciar el deseo que anidaba en su mente y en todo su ser. Marta le pidió que esperara en el salón y en tres minutos que para él fueron larguísimos, apareció cubierta con una bata blanca más transparente que la anterior y le invitó a que la siguiera hasta su habitación. Al verlo tan ner-vioso, le ayudó a desvestirse. Ella se quitó la bata y se puso en la cama con sólo sujetador y braguitas. Su cuerpo era extraordinariamente bello y su excitación excesiva. Javier le quitó el sujetador y saboreó sus pezones y sus labios con toda la pasión que un ser humano es capaz de sentir. Y cuando intentó quitarle las braguitas, notó un pubis muy abultado, y acto seguido, miró su cuello. Comprendió entonces, que si tenía nuez no tendría castaña. Su desilusión fue tan grande, que su excitación bajó de repente como si se hubiera dado una ducha de agua helada.
Marta: Perdona, creí que sabías desde el primer momento que no soy una mujer al completo.
Javier: Marta, Manolo, o como te llames, me disculpo por mi ignorancia. Me siento como un parvulito.
Narrador: Javier se marchó avergonzado, sin saber qué decirle a Pedro cuando le preguntara por sus andanzas con Marta. Y… sí que fue un día inolvidable para Javier... FIN.
Me gusta soñar despierto... dormido tengo pesadillas.
Rodrigodeacevedo
04-09-2018 11:59
Lo lamentable, querido Oncina, es que no haya una pléyade de lectores disfrutando de tus extraordinarios sonetos. Sólo yo, el numantino que apagará las luces al final (pero eso está lejos) y tal vez J.J. que, calladito, te disfrute sin decir ni pío. Espero que en otros foros tu audiencia esté al nivel de tu calidad poética y sean muchos, muchísimos los parabienes y felicitaciones que recibas. Aquí, ya ves, depende sólo de tí cómo cuantifiques y califiques a este solitario lector. Pero no dejes el foro, por favor.
Oncina
02-09-2018 03:18
Mi último soneto.
Aunque lo sé
Sé que duele besarte. Así te beso:
sabedor del final en el inicio,
ardiendo en las cadenas del suplicio.
De frente y sin pensar. Tenaz, obseso.
Intrépido en tu carne, dócil, preso.
Frenético, enredado por el vicio,
sin voluntad, sin llantos y sin juicio.
Inmerso abruptamente en ti, poseso.
Vulgar y sin razón, con hambre y sed.
Amante, fiel, mosquito de tu red,
desmesurado, crédulo, desnudo.
Te beso así: muriendo por vivir,
ansiando que me comas sin herir,
consciente del dolor de darme crudo.
Oncina
31-08-2018 14:51
Me lo creo, me lo creo. Los pobres monjes lo pasaban muy mal seguro.
Esto habla del final del libro mezclando el punto de vista del escritor y del lector.
Un final de película
con la historia partida en dos mitades
casi idénticas, casi diferentes,
con un gesto mezquino se tecleará el punto.
El filo de guadaña segará
el tallo de la espiga.
El tizne del carbón recalcó con su marca
los pasados remotos de reyes temerarios,
de súbditos suicidas, quehaceres de muertos
que abandonan sus cruces.
No respetan los féretros las leyendas de tumbas
abiertas, hace días que no salgo de ellas.
Un mundo entero emerge para ti
salvando la distancia y el compromiso
con la realidad,
no necesitas balas de fogueo,
tampoco silenciar el ruido del disparo,
no detengas tu paso cuando cierres el libro.
Si las últimas páginas para ti son agónicas,
para el poeta son liberación y muerte.
Siempre llega el momento
del fin y, aunque no quieras, mis ideas
tienen la fecha de caducidad
grabada con la tinta que indeleble
escribe versos cada madrugada
en el desorden sucio de las noches.
Al margen, en azul,
ningún guarismo, solo un corolario:
Hoy no amanece.
Y sentir que es leer la causa del final,
errar sabiendo que negar no sirve.