MI MICROHISTORIA
El soberano, aunque abominaba del obispo, que tenía problemas articulares por falta de colágeno, le dio la bienvenida y en un momento de ocio le mostró las almenas de su castillo.
Con rimas y a lo loco
Eratalia
02-08-2013 22:47
La acepción que yo tengo de almena no cuadra con la que propone Estela. ALMENA
1. f. Cada uno de los prismas que coronan los muros de las antiguas fortalezas para resguardarse en ellas los defensores.
Supongo que aparte del artilugio ese de las teas de alumbrar las cocinas, también se considerará válida la definición del DRAE.
Con rimas y a lo loco
Estela
02-08-2013 22:24
ALMENA
Pie de hierro rematado en arandela erizada de púas donde se clavaban teas que, encendidas, servían para alumbrarse en las cocinas de las aldeas.
O VERBO ALMENAR
1. tr. Guarnecer o coronar de almenas un edificio.
Sigo estando sencillita...¿Qué me traeré entre manos para la próxima semana?
Hace tanto que los tengo abandonados que no logro recordar mi contraseña para entrar
juan fozara
02-08-2013 21:22
Mi palabra es OBISCOPO, no, que diga, OBISPO.
No hará falta rezar para escribir el relato.
" La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con que jugaba cuando era niño ": Nietzsche.
Jose Jesus Morales
02-08-2013 20:47
Colágeno
Gregorio Tienda Delgado
02-08-2013 20:17
ABOMINAR.
(Del lat. abomināri).
1. tr. Condenar y maldecir a alguien o algo por considerarlo malo o perjudicial. U. t. c. intr. Abominar DE la codicia.
2. tr. aborrecer (‖ tener aversión).
Me gusta soñar despierto... dormido tengo pesadillas.
caizán
02-08-2013 19:19
BIENVENIDO/A
A tono con el momento.
Eratalia
02-08-2013 15:50
SOBERANO/NA
adj. Que ejerce o posee la autoridad suprema e independiente:
poder soberano. También s.
[País o territorio] independiente,libre:
república soberana.
col. Magnífico,excelente,no superado:
un soberano invento.
col. Muy grande o importante. Más c. desp.: una soberana tontería.
m. y f. Monarca:
la soberana visitó el museo.
m. Antigua moneda de oro inglesa:
pagó tres soberanos por el caballo.
Con rimas y a lo loco
Rodrigodeacevedo
02-08-2013 15:28
CONVOCATORIA PALABRERIL SEMANAL (O así)
A pesar de la canícula, a pesar del estado vacacional y de holganza que distrae al personal, es mi obligación volver a llenar el dichoso saco de las palabras.
Empiezo:
OCIO
(Del lat. otĭum).
1. m. Cesación del trabajo, inacción o total omisión de la actividad.
2. m. Tiempo libre de una persona.
3. m. Diversión u ocupación reposada, especialmente en obras de ingenio, porque estas se toman regularmente por descanso de otras tareas.
4. m. pl. Obras de ingenio que alguien forma en los ratos que le dejan libres sus principales ocupaciones.
Ustedes perdonen. Sólo SEIS más y recomenzamos los relatos.
Gregorio Tienda Delgado
31-07-2013 19:37
¿POR QUÉ?
Voy en el automóvil con mi hijo de cuatro años, pensando cómo voy a hacer para dejarlo en casa de mi amiga María y que no llore. Miro sus ojitos brillantes, carentes de maldad y me pregunto: ¿cuánta inocencia cabe en el alma de este angelito? Hemos llegado a casa de María y él me dice: papá; María, Antonio. Nombrando a mi amiga y su esposo, entusiasmado porque cree que venimos de visita. Toco el timbre y sale María. Julio, mi hijo, se alegra y la saluda con un beso, ignorando lo que va a ocurrir. Entramos y comienzan los saludos.
-María, ¿cómo estás?
-Bien ¿y tú, Gerardo?
-Bueno, echando de menos cada vez más a Marga, mi esposa.
Mientras tanto, julio se agarra fuertemente a mí como una ventosa. Instintivamente, creo que presiente que le voy a dejar con María y me voy a marchar, deduzco, porque es muy inteligente; es astuto como una ARDILLA.
-Julio. En aquella habitación, está Maribel. (Es la hija de María con la que mi hijo está muy encariñado)
Me mira con cara de duda y caminan muy despacio hacia la habitación, hasta que llega a la puerta. Se gira y me mira a los ojos con una mirada como de súplica y de sospecha al mismo tiempo.
-Entra a la habitación a buscar a Maribel.
No sé si me cree, pero entra en el cuarto. En ese momento salgo de la casa, me monto en el automóvil y me dirijo a mi trabajo. Sé que a la tarde lo vendré a buscar y que lo cuidarán muy bien y con mucho afecto porque María le tiene mucho cariño. Además, le gustan los niños.
Voy conduciendo y sin poderlo evitar, las lágrimas empiezan a inundar mis mejillas. No puedo contenerlas y una sensación de tristeza invade todo mi cuerpo. Tengo que detener el automóvil; no puedo conducir sin riesgo de tener un accidente y ABOLLARLO u algo peor. Pienso que he traicionado a mi hijo, que soy un mal padre. Que él no merece que lo engañe y lo deje al cuidado de otras personas. Que él está pensando eso en este momento y lloro desconsolado. La CABEZA me da vueltas. No puedo contener el llanto. Pero, ¿qué puedo hacer, si para mantenerlo tengo que trabajar y no lo puedo llevar al trabajo? ¡Qué dilema!
Trato de ESTURREAR esos pensamientos tristes, sobreponerme a la realidad y comienzo a conducir de nuevo. Poco a poco se me va marchando la tristeza amparándome en la lógica. Además, él lo superará, estoy seguro, me digo a mí mismo. Llego a mi trabajo y paso un día de perros. Al terminar, corro a buscarlo desesperadamente; toco el timbre y sale mi amiga María con mi hijo en sus brazos. Él me ve, e inmediatamente me ofrece sus brazos y me abraza fuerte como diciendo; te perdono, pero no lo vuelvas a hacer. Me despido de mi amiga, lo monto en el vehículo y nos vamos a casa donde pasaremos la noche, jugando primero, y durmiendo hasta iniciar la misma aventura el día siguiente. Tengo que hablar con Julio sin TRIQUIÑUELAS, sin rodeos; espero que me comprenda.
Es lo que puedo hacer, hasta que encamine mi vida. Mi espesa nos ha abandonado. Sin previo aviso, sin discusiones, sin indicios de que ocurriera nada entre nosotros. Sin hablar. Con una escueta nota: me voy con otro hombre. Sus razones, tendrá, supongo. Soy un hombre sencillo, quizá demasiado SIMPLE para ella. ¡Pero ya era así cuando nos conocimos! Sea cual sea su motivo, nos ha roto la vida. No sé cómo podré pagar a mi amiga María y a su esposo lo que hacen por nosotros. Solo puedo ofrecerles mi agradecimiento más sincero.
Me gusta soñar despierto... dormido tengo pesadillas.