Desde hace un mes
en Rusia se disparan
balones como rayos.
Se abaten arcos
con los pies y la cabeza.
Se desangran fortunas
en apuestas ocultas.
Las cúpulas doradas de las iglesias
lanzan destellos deslumbrantes.
El mundo entero es testigo
y celebra las victorias
y se resigna a las derrotas.
Desde hace cuatro meses
con certero cinismo
se dispara a la cabeza
de los nicaragüenses.
Se abaten vidas,
se cierran los hospitales
a los heridos.
Se desangran las calles
de Managua, Chinandega, Estelí.
Masaya la combativa no se rinde.
Las campanas de todas las iglesias
tocan a rebato
por estos asesinatos.
Se abren fosas comunes
y aparecen los perdidos.
Las madres no se resignan.
El mundo entero es testigo
Oncina
10-07-2018 11:47
Es que trabajar en verano debería estar prohibido, me mata el calor. Estoy deseando volver al invierno que es lo mío. Y eso que estos días hay tormentas.
Otro poema sin perfilar del todo.
Quisiera ser etéreo cuando su falda vuela
en los días de brisa tras sufrir tempestades
manteniendo la acera a tres palmos y medio
de estética distancia;
onda abajo onda arriba, tacones sobre el charco.
Revolotean telas y tablas cadenciosas
en menos de un segundo como un reloj hipnótico
que nos cuenta la vida con abstractas agujas
en esferas sesgadas.
No es igual cada paso y tampoco es distinto.
No es el mismo camino sin gotas que salpiquen
desde abajo hasta arriba, desde el suelo a la nube,
del cemento a la carne. No son los mismos pasos
cuando avanzan las piernas
diseñando sus ejes filigranas del ritmo.
Eratalia
09-07-2018 16:10
ufff... eso huele a depre que espanta. Espero volver a estar equivocada.
Con rimas y a lo loco
Oncina
09-07-2018 14:55
Os comparto el poema con el que estoy trabajando ahora, a ver que os parece, puede que lo cambie bastante antes de su publicación en otros portales.
Me aburro de vivir,
me refugio en el fútbol y la trivialidad,
en una huida ciega
hacia ninguna parte.
Meses atrás el mundo sonreía,
no necesitaba ver rodar una pelota
para justificar mis emociones.
El pan sabía a pan
y mi sed y mi hambre eran reales.
El tiempo se paraba
sin la necesidad de exprimir cada gajo
para saborear su dulce líquido.
Las monedas tenían la cara prominente
y no sé la razón por la que preferí
elegir la derrota en la cruz imposible.
Eratalia
06-07-2018 17:20
Pues gracias por recomponerme el poema y dedicármelo. Lo mío fue un tres de julio, pero es igual, total tres días antes.
También hay cacho tarta pa ti.
Abrazos.
Con rimas y a lo loco
Jose Jesus Morales
06-07-2018 17:17
Un seis de julio marcó el inicio
de tus días,
luminoso el primer grito
desdibujado ahora
en la frágil memoria.
Súbito aquel instante brusco
que un débil hilo de luz
alumbró el inicio de tu jornada
y mantuvo intactas las incógnitas.
Cada uno de tus días deslumbra,
sorprende verlos convertidos
en montura desbocada,
que galopa hacia incertidumbres
y escribe esta cronología incesante
de prodigios notables.
Oncina
05-07-2018 14:13
Tu poema, Gregorio, es mucho más sustancioso que los míos. Ese paso de la historia de la vida en versos deja muy atrás el sentido de los míos.
He escrito un ciclo de sonetos sobre el mundial de fútbol copiando la estética de los sonetos de Góngora, con lo cual la posibilidad de que a alguien le gusten los poemas de Góngora y a la vez el circo del fútbol es escasa.
Por si acaso a alguien le interesa dejo el resto de los escritos.
Soneto 4.
Esmeraldas las águilas sin alas
en la ciudad de Pedro, en un intento
de vuelo sobre verde del argento,
mejor oro que plata. No hay hoy galas
para los caballeros, ni a las malas
ni a las buenas. En este necio evento
unos bien visten, otros tienen cuento.
No van a disparar ficticias balas.
Ángel que se perdió desde París,
un jefe con su empresa en el Oriente,
dos dieces que dividen un país;
El final Carmesí; la sangre roja
(cobre, fuego, cereza) en el torrente
que inunda Buenos Aires, paradoja.
Soneto 5
Nunca llega a Moscú, ni en el verano,
otro ejército muerto en la crudeza
de la estepa, milagros sin grandeza
y los soldados vuelven más temprano
al calor de su hogar. Se ve en el plano
un sureño en el norte, sutileza
división que les une con torpeza
a los rivales por tener hermano.
Las siamesas repúblicas, la rota
hoy supera a la unida sin misiles,
las armas nucleares no son suyas.
La tierra del invierno en la derrota
recuerda del pasado a nazis viles.
Agotaron ayer los aleluyas.
Soneto 6.
Cara a cara: vecinos, los pequeños,
herederos de Ghiggia que es un tano
campeón y de Eusebio, un africano.
En Europa y América, sureños.
Unos fueron colonia y otros dueños.
De dorados y blancos va un cristiano.
Cantando llora un fado el lusitano
y riendo bailan tangos los salteños.
Esperará la selección del gallo
con su kikirikí de favorito
al mermado rival sin matador.
Y contestan al grito de uruguayo
pues le sobra al platense más de un mito:
diez guerreros y un Lucho luchador.
Soneto 7.
Es día de domingo, no de ramos
ni de resurrección para el iberio,
no quedan ni migajas del imperio
del sol, cuando del mundo fueron amos.
Los CSKAS, Spartaks y Dinamos
juntos. Felipe arriba, gesto serio,
súbditos en el campo sin criterio
batallan sin aliento y sin un "¡Vamos!"
Vuelven a casa (el oro de Moscú
nunca aparece) Piden en la cena
la ensaladilla rusa del menú.
Un estadio soviético y marcial.
Un: Ay, pena, penita, pena... pena
máxima. Sin la gloria de un penal.
Gregorio Tienda Delgado
29-06-2018 19:16
Tres sonetos bien pensados, bien rimados, y muy acertados. Excelente trabajo, Oncina.
Dejo este poema, que quizá tenga alguna similitud.
LABERINTO EN EL TIEMPO.
De la noche eterna, surgió claridad.
Y emergió casual, la primera vida,
lo rompieron todo, presencia perdida.
Cataratas de agua, fuego y tempestad.
El hielo acopiado, mostró su presencia.
Los ríos buscaron su cauce o su abismo,
y la Tierra encontró su forma en el sismo;
los hombres aún, carentes de conciencia.
Viejas pirámides, firmes todavía.
Faraones buscan el edén perdido,
los griegos tuvieron la sabiduría,
Alejandro magno, después fue vencido.
Romanos forjaron asaltos y penas.
Cleopatra amante murió por su celo,
y Jesús ya cansado, se marchó al cielo;
luchas muy sangrientas, dioses y cadenas.
Galileo muerto por el movimiento.
Leonardo pintó la magna belleza.
Señores y reyes, vivieron grandeza;
pudientes arrasan, antiguo cimiento.
Derrumbado el muro, no hubo guerra fría.
Ya se abrió la puerta clausurada al mundo,
murió el siglo veinte, sólo en un segundo;
sin pensantes murió, la ideología.
Y la larga historia siguió su pasar.
Muchísimos años de noche y de día,
millones de cosas debieron pasar,
para que posaras, tu boca en la mía.
Me gusta soñar despierto... dormido tengo pesadillas.
Oncina
26-06-2018 21:01
Ciclo de sonetos "Circo, no pan" Sonetos 1-2-3.
Soneto 1.
Blancas hienas se suman al festín.
En agua diluyéndose la plata.
Niños de guerra ceden polvorín,
bombardean gallina junto a rata.
Más bien dorados, casi de arlequín,
peones de ajedreces. Escarlata
con alba para trajes de postín
contra reina celeste que no mata.
Con razones se curan los delirios
con calidad el juego se construye,
con chambergo someten los ilirios,
enemigos de Roma, no presente.
Un sucesor de Pedro que no influye
en África, destino convergente.
Soneto 2.
Sin líder hoy azules los canarios
falsos. Temperamento y mente fría.
Contra el otro norteño concurría
el que el inglés admira, rutinarios
en el triunfo. En el Negro están los arios
casi muertos, la última y tardía
espera ante la vieja monarquía,
En este mar: varegos y corsarios,
bávaros y teutones. En el filo
los germanos, la gloria para Odín
parece, mas el medio está tranquilo.
Campeón exiliado en tierra extraña;
cartabón y compás, héroe del Rhin,
capaz de imaginar la gran hazaña.
Soneto 3.
Persas contra cristianos y de nuevo
los muros contra Iberia, no es la Guerra
Santa, nunca lo fue, mas sí destierra
vencedor a vencido, ¿muslim, suevo?
Serán las reconquistas del medievo
un moderno espectáculo. Le aterra
volver sin los galones. Él se aferra
al oro, (aunque sin título, placebo).
Una doble batalla contra el moro
sin setecientos años de combate.
Los bereberes colman el aforo.
Tanto sudor y lágrimas en manos
de la pantalla fría. Es un empate,
viven sin convencer los dos hispanos.
Y me voy a ver la continuación.
Gregorio Tienda Delgado
20-06-2018 22:58
Gracias, Oncina. También me gusta tu poema; una metáfora de la efímera vida.
Me gusta soñar despierto... dormido tengo pesadillas.