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VAMOS A CONTAR HISTORIAS.
Gregorio Tienda Delgado
Gregorio Tienda Delgado
19-07-2013 19:40

ABOLIR.
(Del lat. abolēre).
1. tr. defect. Derogar, dejar sin vigencia una ley, precepto, costumbre, etc.



Me gusta soñar despierto... dormido tengo pesadillas.
caizán
caizán
19-07-2013 19:13

FIESTA

Estela
Estela
19-07-2013 19:12

Como me encanta el nahuatl (que se le va a hacer!) !he vuelto!

La palabra es

TALNETE

(Sínc. del náhuatl tlalliconetl, de tlalli, tierra, y conetl, hijo).
El Salv. y Hond. Abeja silvestre que fabrica su panal debajo de la tierra.

Bueno... tan malvada no estuve... Después de todo, es una abeja.


Hace tanto que los tengo abandonados que no logro recordar mi contraseña para entrar
Rodrigodeacevedo
Rodrigodeacevedo
19-07-2013 18:47

Hola, compis. Un nuevo eterno retorno...semanal se produce. Y aquí está el cansino del Rodrigo para recordarlo y abrir el saco palabreril.

Vamos, que nos vamos...

LENGUA

f. anat. Órgano muscular situado en la cavidad de la boca de los vertebrados y que sirve para gustar, para deglutir y para articular los sonidos:
una herida en la lengua; comimos lengua de ternera.
P. ext., cualquier cosa larga y estrecha de forma parecida a la de este órgano:
lengua de fuego, de tierra.
...
(Hay hasta 24 acepciones y modismos coloquiales, así que tenemos faena...)

Rodrigodeacevedo
Rodrigodeacevedo
18-07-2013 13:22

FIESTA DE ANIVERSARIO.

Cincuenta tacos ya, tú. Así, casi sin darme cuenta, he llegado hasta esa edad-charnela a partir de la cual, dicen, la secuencia de los días se aligera y el aliento del abismo se hace canto de sirenas. Pero quiero celebrarlo con los fastos que la cosa requiere; así que he invitado a los amigos a mi casa de la playa.

Quiero una gran fiesta con reminiscencias dieciochescas, un conciliábulo divertido, en el que propondremos imaginativamente cualquier distracción capaz de soliviantar a los espíritus más pusilánimes. La naturaleza, en esta estación del año, es propicia y mis colegas seguro que van a disfrutar a tope. La tarde volcándose suavemente hacia la noche desparramará su previsible cóctel de aromas turbadores y sensuales. El jacarandá, exultante de flores con su azul mortecino; las glicinias, de florales racimos colgantes, inundando la pérgola incitadora a intimidades lascivas; al fondo, los adustos cipreses, entre cuyas oscuras y enhiestas formas se proclaman los colores del atardecer.

Ya han llegado todos; empiezan a correr el vino y los licores estimulantes y la música funde los sentidos. Las miradas ardientes, brillantes, directas, de las mujeres se mezclan con las sinuosas y turbiamente provocadoras de los hombres y todas se entretejen con las líneas doradas y múrices de los rayos desfallecientes del sol.

Alguien, en el interior, desmenuza unos acordes en mi viejo piano; junto a la piscina iluminada otro (una mujer) entona una farragosa canción con voz detestable. Extraña y perturbadora esta mezcla de piano desvencijado, la gangosa voz de Michèle y las notas del “Hernando's Hideway” que se difunden entre el humo de los inciensos, el de los perfumados cigarrillos de ellas y el penetrante olor a jazmín en la veranda.

Hoy no ha venido Godwin (1). Ha declinado, con la invitación, el sustantivo “rosa, rosae” en versión de Labordeta. A estas horas no creo que el ectoplasma de Fernando (1) abandone su infecta yacija, donde estará durmiendo su última cogorza de absenta y se atreva a venir, pero tampoco me extrañaría que ya estuviese tras los cortinones con los que aseguro mi intimidad placentaria.

En todo caso su presencia sería inmediatamente anunciada por mi gato Wittgenstein que, aparentemente adormilado, nos vigila a todos desde lo alto del aparador de oscuro nogal francés, de soberbias tallas. La fiesta está en todo su apogeo; los lascivos y dúplices pechos de las mujeres, emergiendo exhuberantes desde la intimidad de los escotes, sus labios como concupiscentes cerezas, conjugan la sensualidad con la belleza. Uno que se fue ha vuelto con un original regalo, conocedor como es de mi gran afición a la ornitología: una especie de loro gris que, conectando inmediatamente con el espíritu de la fiesta, no para de dar estridentes carcajadas. Lo colocaré junto al petrel austral disecado que me han enviado desde Brasil.

Esto es la vida en su plenitud: rosas, música, colores, carnes palpitantes... Hasta los dioses, arriba de las nubes, recibirán complacidos esta hecatombe de placer. Y tanto. Se abren los cielos y un diluvio mediterráneo, autenticas mangas de agua, disuelven en líquidas y frías oleadas nuestra brillante fiesta. Entre la barahúnda las mujeres buscan refugio y los hombres les ofrecen sus sudorosas axilas para cobijarlas. Falta el último holocausto: Witt, que no perdió ojo al loro chillón, de una dentellada limpia y profesional acabó fulminantemente con sus estridentes carcajadas.

(1) Godwin y Fernando Pessoa son personajes habituales en las tertulias del autor. Wittgenstein, el gato, también tiene su importancia. Ya los conoceréis. (N.del A.)

Jose Jesus Morales
Jose Jesus Morales
17-07-2013 16:40

No he podido leer los textos y ya estamos en las respuestas; Yo también estoy con la boca abierta, no por comer cerezas, sólo por la distracción de ver como Caizan desde su ventana, Eratalia y Rodrigo se sacan de la manga palabras con aromas que soliviantan los sentidos y hacen levantar a los muertos de sus yacijas, de inmediato se organiza un conciliábulo, pero no hay acuerdo, unos dicen que es oficio y otros que es la falta del mismo.

caizán
caizán
16-07-2013 18:35

AROMAS
Uno se pregunta, a veces, ¿Cómo surgen los recuerdos? Nadie lo sabe. Aparecen, punto. Puede ser: una canción, una melodía, una foto, un aroma, etc. ¡muchas cosas! Uno sale a caminar por el barrio para soliviantar la artrosis. Al final uno vive pendiente de las recomendaciones; la familia, el médico, los amigos. Todos sugieren algo. Camina, bebe agua, no fumes, nada de alcohol, sociabiliza, no te encierres. Lo bueno de esos consejos es: que uno se olvida por la mañana lo que se propuso anoche. ¡Gracias a Dios! Entonces sale a caminar, porque le gusta, no por obedecer mandatos que olvidó, y recorre su barrio deteniéndose en todas la vidrieras, exhiban lo que exhiban, ferreterías, ropa, bebidas varias, mira sin ver, se detiene en la frutería y mira la fruta fina ¡qué cara! Un moscardón zumba en su oído y le provoca una distracción, eso le hace mirar la cereza, en su caja como si fuera un bombón, y entran en conciliábulo su mente con su recuerdo ¡Y ocurre! El recuerdo gana y viene.
Tarde de verano, un campo con fruta fina, frutillas, cerezas,arándanos, y un grupo de colegiales que lo visita para aprender, para conocer. Eran tiempos en que los maestros tenían conceptos que no podían ser soliviantados por los gobiernos de turno, había principios inviolables, enseñaban porque les gustaba, tenían amor por la profesión y recibían de sus alumnos el cariño correspondiente a esa dedicación. Se salía de excursión para aprender jugando, paseando. Las cosas no se imponían, se mostraban y explicaban. ¡Sufi!
Esa tarde, con un sol radiante, se nubló. Era algo raro, no se entendía bien como podía nublarse con sol. Pero ocurría. El hecho logró nuestra distracción y provocó la consulta obligada a nuestra maestra: --Seño ¿Qué pasa?—
--Chicos ¡Todos al suelo! ¡Armen una yacija en él!
--¿Qué cosa, Seño?
--¡Una cama! Usen el piso de cama.
--¿Por qué, seño? ¿Qué pasa?-- Había un olor raro en el aire y un zumbido, como si se hubieran soltado las abejas de los panales.
--¡Langostas! ¡Una manga de langostas! Se vienen comiendo todo, a ustedes no les harán nada, solo depredarán las hojas y las frutas. Pero, son asquerosas, molestas, si se meten entre la ropa, como no saben salir, nos alteran. Háganme caso, todos al suelo, boca abajo y levanten las solapas del guardapolvo para evitar que la langosta los invada. ¡No se asusten! No les hará daño alguno. Solo es una molestia pasajera. Para ellas no somos comestibles. De las hojas y la fruta, poco quedará y será inservible para el consumo lo remanente.
Aprendimos en vivo y en directo, nada de: composición, título: La Langosta. La vimos, la vivimos. Fue una experiencia única e invalorable.
El recuerdo dejó el lugar a la meditación - somos propensos a ello – setenta años después, reviví ese suceso parado frente a una frutería, mirando una caja de cerezas, y un moscardón zumbando alrededor de mis oídos.
Fue la primera y única vez que vi, y viví, una manga de langostas comiendo cuanto vegetal había a su paso. ¿Existen todavía?
JSM

Eratalia
Eratalia
15-07-2013 13:05

El sabor de las cerezas.

Era una tarde lenta, pesada y aburrida, como tantas otras. Después de intentar en vano relajarse en el sofá del salón, seguía sintiéndose soliviantada por los hechos acaecidos la tarde anterior. Aquel conciliábulo familiar le había dejado un amargo sabor de boca y una cierta inquietud que no la abandonaba. Una noche de insomnio no es lo que más favorece en estos casos, y la suya lo había sido al cien por cien.
Necesitaba una distracción, algo para romper la rutina en la que se había instalado, y que, de alguna manera, le confería sensación de seguridad, de sentirse a salvo.
Pensó en leer algo, pero en aquellos momentos dudaba de su capacidad de concentración; de todos modos tomó un libro de la estantería: “El sabor de las pepitas de manzana”. Lo había comprado hacía semanas y aún no había encontrado el momento de comenzarlo: “una casa heredada, un árbol y muchos recuerdos…” leyó en la contraportada, quizás aquello era justo lo último que necesitaba en aquel instante, pero le llamó la atención el pensar que esa frase acababa de adquirir para ella un significado distinto.
Pasó por la cocina, buscando algo que picar para acompañar la lectura. El frigorífico presentaba un precario estado de abandono que le hizo pensar en su propia dejadez: Varias piezas de fruta, algunos yogures de soja y un cuenco con cerezas era todo lo que había en su interior.
Tomó el cuenco, el libro, una manta grande de suave algodón y un par de cojines y salió al jardín buscando un rincón fresco donde aposentarse; atraída por el inconfundible aroma de las hojas de la higuera, formó bajo ella una improvisada yacija y se tumbó.
Comenzó la lectura: “Tía Anna murió con dieciséis años de una neumonía que no fue posible curar porque la enfermedad le había roto el corazón…”
Entrecerrando los ojos miró a lo lejos. El cielo azul brillante del estío se fundía con las montañas que circundaban aquel lugar de calma y quietud. Bajo el pequeño reducto de frescor que le brindaba la higuera, con la espalda apoyada en el grueso tronco, puso atención a los latidos de su corazón que parecían chocar unos con otros en un alocado discurrir, quizás su corazón también estaba roto, como el de aquella Anna que había muerto cuando aún era casi una niña, y se preguntó, mientras masticaba indolente las cerezas, por qué los aromas y los sabores tienen tal poder de evocación: el sabor de las pepitas de manzana, el sabor de las cerezas. Se vio a sí misma con las cerezas colgadas de las orejas:
-Mira mis pendientes, mami. ¿A que son los más bonitos que has visto nunca?
-¿Pero qué has hecho, cielo?¡Llevas las mangas de la blusa manchadas de rojo!
- No es nada, mami, me caí jugando sobre el cuenco de cerezas y despachurré unas cuantas… ¿A que estoy muy guapa con mis pendientes nuevos¿ ¿A que sí, mamita?
¡Cuántos años y cuántas cerezas habían pasado desde entonces! El recuerdo le arrancó una media sonrisa.
Necesitaba tranquilizarse y rumiar todo lo acaecido durante los últimos días, demasiados cambios sobrevenidos de golpe estaban a punto de desequilibrarla y no podía permitir que tal cosa sucediese. Se fue resbalando blandamente desde el tronco hasta quedar reclinada sobre los cojines, abandonó el libro sobre su pecho y acabó de cerrar los ojos recitando mentalmente un mantra de sanación:
Om Arkaya Namaha, Om Arkaya Namaha, Om Arkaya Namaha… y mientras la paz se instalaba de nuevo en sus venas, por fín, se quedó dormida.


Con rimas y a lo loco
Estela
Estela
15-07-2013 07:02

ESPERA .

Se había arreglado, vestido,y maquillado para él; ahora miraba por la ventana , esperando a su amado, pero se le estaba agotando la paciencia; trataba de procurarse alguna DISTRACCIÓN, observando los CEREZOS y percibiendo los AROMAS que giraban en el aire, pero no lograba dejar de estar pendiente ni un minuto de su llegada.

Eso de estar en el balcón, no era justo,ya que tenìa enormes manchas de humedad, porque el castillo estaba casi en ruinas. Ella que cuidaba tanto sus prendas y su calzado, y de estar apoyada esperando a ese badulaque, se le habían ensuciado las MANGAS del único vestido decente que tenía.
Había comenzado a caminar de punta a punta , pero eso la había SOLIVIANTADO más, porque había pisado una baldosa floja y se había empapado.
! Y él que no llegaba! Hombres! !Quién sabe en donde andaría y con quién! Seguramente en algún CONCILIÁBULO… ! Y le juraba siempre que la amaba con toda su alma!

! Que ella no se enterara que andaba jugueteando en una YACIJA con alguien, porque ya la iba a escuchar! ! ¡un verdadero sirvengüenza!

Escudriñaba en la lejanía,pero cada vez que le parecía verlo que se acercaba, la invadía la decepción. !No era él!
Regresó al interior de la habitación, se miró en el espejo, vió que estaba realmente muy hermosa, y decidió darle una última oportunidad. Se dijo: ! le doy los ùltimos cinco minutos , caso contrario, no me verá nunca màs!

Y entonces… lo divisó a lo lejos ; venía caminando y parecía cansado, pero estaba muy enojada, así que eso no le importó.

Cuando se acercó, ella le dijo:
¿Qué es esto, hace horas que te estoy esperando, me pinté, me arreglé para ti, y me dejas aquí, como una idiota?
- Pero,Julieta, es que estaba matando a Teobaldo!

- ¡Uds. los hombres, y sus excusas anodinas! !Siempre sus amigotes antes que una!


Hace tanto que los tengo abandonados que no logro recordar mi contraseña para entrar
caizán
caizán
15-07-2013 00:54

El jefe, desde su yacija, llamó a conciliabulo para soliviantar a la manga de chorizos reunidos alli,decidieron: crear una distracción para robar las cerezas que emanaban dulces aromas.

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