La onírica imagen de su sueño se abrazó a su cuerpo. ¡Cómo el deseo era capaz de dominar su personalidad! Él aún sudaba, y sin embargo, las sábanas estaban en el suelo. El corazón se le desbocaba y sacudía inconsciente su pecho. Se preguntaba a sí mismo cual sería la causa del acelerado latir, si hacía tiempo que su tristeza se había encargado de oprimirlo. Asustado, se tocó el pecho con ambas manos y apretó fuerte para aplacar la furia del motor de su vida.
Mientras intentaba tranquilizarse, iba recordando poco a poco la imagen. Ella le miraba sonriente y le cogía del brazo. Él, como ABOBADO, correspondía rodeando su cintura en un abrazo infinito y se miraron. Pero sobre todo, ella sonreía. Paulatinamente, a la vez que la cara de la mujer de su sueño se hacía más real, su ritmo cardíaco, lentamente se fue normalizando.
Hizo un gran esfuerzo por retener el resto del sueño, pero una nube negra se cernió sobre su mente y la imagen de aquella mujer quedó grabada a fuego en su recuerdo. Miraba fijamente sin ver, quiso acariciarla, alargó la mano y posó sus dedos sobre la suave piel de su rostro. Con un dedo, recogió la solitaria lágrima que resbalaba por su mejilla. Ella le cogió la mano con suavidad, la besó y la puso entre las suyas. Poco a poco, sus rostros se fueron aproximando. Él destilaba felicidad por cada poro de su piel. Y en el mismo instante en que sus labios se unieron, se despertó.
Asustado y afligido, se giró despacio hacia el otro lado de la cama. Al ver el rostro de la mujer, quiso hacer lo que al despertar se le había negado. Depositó un beso sobre los labios de la mujer de su sueño. La pulida y fría superficie del cristal que cubría la foto, le devolvió el beso teñido de indiferencia y falto de sentimiento. Aún seguían allí sus cosas, no tenía valor para guardarlas. No quería que cambiara su vida. Quería ver los dos cepillos de dientes en el cuarto de baño, añoraba el sonido del secador de pelo, y deseaba oler su perfume... ansiaba sus besos.
Una vorágine de recuerdos acudió a su mente y se sintió incapaz de soportar su nueva vida. Un grito desgarrador surgió de su garganta, y se incorporó ligeramente con los puños apretados. ¡Cuántas noches de tristeza, soñando fantasías! Cuánta ausencia, y cuánto silencio acariciaban las sábanas y cuando despertaba el alba le devolvían al mundo de las miradas. Aquellas miradas que en sueños parecían el reflejo de la realidad. Ya de día, los sueños le devolvían, al silencio, al deseo. Todavía resonaba en su mente el último vals que bailó con su dulce princesa, y el suave aroma a flores vírgenes, quedó impreso en sus papilas olfativas. La elegancia de sus coquetones pasos, persistía en su mente, así como las melódicas, notas surgidas de las hábiles manos de los músicos.
¿Soy un COLECTOR de sueños? ¿Es una ilusión, un pensamiento, una alegre sensación? ¿El mundo es una ilusión óptica? ─Se preguntaba─ No era un ÍNCLITO, pero sabía que ella visitaba su sueño, sus sentidos, y mimaba su piel como una ola en la orilla de la playa, acariciándole, ¡amándole! Era la PISTA de que ella venía a su sueño, quizá desde otra dimensión.
Tumbado en la cama, como si fuera un NENE, las lágrimas manaban de sus ojos. Miraba por la ventana y recordaba con tristeza su última mirada. Cerró los ojos sin PALINODIA de su convicción, y deseó con todas las fuerzas de su ser, viajar al mundo desde el que ahora ella lo visitaba y lo deseaba...
Me gusta soñar despierto... dormido tengo pesadillas.
Rodrigodeacevedo
02-06-2013 19:59
PEQUEÑAS TRAGEDIAS COTIDIANAS
Como todas las mañanas, Don José López se dispuso a comenzar su jornada de trabajo. Se despidió de Ana, su aburrida y sonriente esposa, acariciándole con suavidad la mejilla. Rutinario y ordenado, desde hacía veintitrés años venía desempeñando su puesto de laborante en una fábrica de anilinas. Al fin y al cabo, era diplomado en Química analítica y aunque su trabajo no era precisamente de alta investigación, al menos le permitía ganar un sueldo suficiente para no sufrir la asfixia de los finales de mes. Sus compañeros sentían una especie de respetuoso desprecio por aquella persona, de la que emanaba cuanto de inofensivo, débil y vulnerable puede inspirar un hombre antes de provocar en sus prójimos una lástima abierta.
Don José, cuando era el “nene” de su acomodada familia, tenía augurado su futuro como el ínclito investigador, quién sabe si premio Nóbel. Pero su padre pronto se percató del carácter abúlico del chico y le recriminaba su apatía y falta de interés: “Eres un abobado y un “sinsorgo” (1). Nunca llegarás a nada y… “; el resto es la retahíla habitual en estas circunstancias. A veces el chico entonaba la palinodia, jurando entre lágrimas esforzarse por continuar la pista de la excelencia familiar. Finalmente, con grandes esfuerzos, consiguió diplomarse como químico analítico, rama orgánica. Su primer trabajo consistió en elaborar un compuesto que mantuviese limpios los colectores de la fábrica que su familia mantenía abierta y que no era un modelo, precisamente, de cumplimiento de las normas de salubridad. Sus primeros fracasos como incipiente investigador quedaron así arropados en el ámbito familiar. Pero la impronta del fracaso se marcó en su débil espíritu.
López saludó cortésmente al empleado de su finca y salió a la calle. Con su andar parsimonioso y dubitativo se dirigió hacia el coche, aparcado una manzana más lejos; se arrellanó en el deformado asiento y arrancó cuidadosamente. Media hora después entraba en su modesto laboratorio y se disponía a rallar unas probetas de barniz. Sus compañeros, indiferentes a su llegada, siguieron comentando el cáncer de ano que le había sido detectado a uno de los socios de la empresa, lo que provocaba una apagada hilaridad en el grupo, carentes de la mínima sensibilidad y respeto ante aquella lamentable noticia.
Con su andar cansino López se aproximó a la divertida camarilla, dirigiéndoles una extraña sonrisa. Repentinamente, de su bata blanca con abundantes manchas amarillas, surgió una poderosa pistola Browning, negra pavonada, provista de silenciador, que reverberó unos instantes bajo la luz de los focos, ante las aterradas miradas de aquellos hombres. Uno por uno fueron abatidos por los certeros disparos de López. Los proyectiles eran del tipo explosivo, por lo que la carnicería y el derramamiento de sangre fue atroz. Sosegadamente, sin perder su sonrisa beatífica, López fue desmontando el silenciador. Quedaba una sola bala. Un temible proyectil .357 Magnum, capaz de derribar a un elefante. Con la misma parsimonia que había conducido su vida durante sus 53 años, López introdujo con delicadeza el cañón del arma en su boca, como si fuese a iniciar una deliciosa degustación y apretó el gatillo. Su cabeza reventó como una calabaza caída desde un décimo piso.
Como macabro detalle que hubiese divertido a sus compañeros asesinados, los globos de los miopes ojos de Don José se balanceaban colgando de sus vacías órbitas, sujetos por los nervios.
(1) Sinsorgo: (Del vasco zenzurgue.) Adj. Álava, Murcia y Vizcaya. Dicho de una persona insustancial y de poca formalidad. También se usa en Aragón.
juan fozara
02-06-2013 10:02
Estimada Estela:Ínclito y palinodia son palabras de juguete al lado de las que propones tú,así que la próxima semana no te desmelenes mucho..jeje..Saludos y espero que hayas pasado unas agradables vacaciones.
" La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con que jugaba cuando era niño ": Nietzsche.
Estela
02-06-2013 00:09
Conque ìnclito y palinodia, eh? Que bonitas palabras! Me divierte cuando no sè lo que quieren decir; es un excelente desafìo. Aunque ìnclito es mas familiar, tambièn es una palabra poco usada.
Ya van a ver el pròximo viernes...ja! buscarè una de ese estilo, asì hay un terceto... bueno... si me dejan, claro!
Hace tanto que los tengo abandonados que no logro recordar mi contraseña para entrar
caizán
01-06-2013 23:50
Dio la pista el abobadocolector, al publicar la palinodia del ínclito nene.
Ana Alonso
01-06-2013 16:44
El ínclito político me dio una pista de su inoperancia cuando arrojó su palinodia como un nene abobado hacia la colectora que la arrastraría a la alcantarilla de los lugares comunes.
Eratalia
01-06-2013 16:02
El ínclito colector quedó abobado cuando escucho la palinodia del nene en mitad de la pista.
Con rimas y a lo loco
Rodrigodeacevedo
01-06-2013 13:58
Y aquí mi sintetifrase con los palabros.
"Colector abajo, siguiendo la pista del nene, el ínclito prócer, abobado ante la belleza de la palinodia entonada por los yacarés, no se atrevió a expresar la suya."
Rodrigodeacevedo
01-06-2013 13:49
Con la diligencia que distingue a nuestro grupito para hacer los "mandaos" ya está lleno el saco de los palabros. Excelente cosecha.
Aquí os la dejo para que iluminen nuestros relatos:
Maravillas podemos hacer con este vocabulario. Con mucho menos empezaron los griegos y ya véis...
Ana Alonso
01-06-2013 04:41
PISTA
f. Rastro que dejan los animales o personas en la tierra por donde han pasado: el zorro siguió la pista del conejo.
Conjunto de señales que pueden conducir a la averiguación de algo: la policía encontró varias pistas en el lugar del robo.
Sitio acondicionado para deportes u otras actividades: pista de patinaje.
Terreno especialmente acondicionado para el despegue y aterrizaje de aviones.
Sitio acondicionado para bailar.
Sitio donde se representan espectáculos o funciones de circo.
Autopista: si vamos por la pista tardaremos menos.
Camino de tierra por el que pueden transitar vehículos.
Cada uno de los espacios paralelos de una cinta magnética en que se registran grabaciones independientes: la grabación es estupenda porque cada instrumento va en una pista.