1-Tratamiento que se utiliza para dirigirse a o referirse afectivamente a un niño pequeño:"nena dile a esa señora cuántos años tienes".
2-Tratamiento que se utiliza para referirse o dirigirse,en especial un hombre,a una mujer joven:"nena,tú vales mucho".
" La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con que jugaba cuando era niño ": Nietzsche.
Eratalia
31-05-2013 16:29
colector, ra.
(Del lat. collector, -ōris).
1. adj. Que recoge.
2. adj. recaudador.
3. m. y f. coleccionista.
4. m. y f. Persona que reúne para su estudio y conocimiento, documentos, textos, objetos, etc.
5. m. En las iglesias, eclesiástico a cuyo cargo está recibir las limosnas de las misas para distribuirlas entre los que las han de celebrar.
6. m. Caño o canal que recoge todas las aguas procedentes de un avenamiento o las sobrantes del riego.
7. m. Conducto subterráneo en el cual vierten las alcantarillas sus aguas.
8. m. Electr. Anillo de cobre al que se aplican las escobillas para comunicar el inducido con el circuito exterior.
Con rimas y a lo loco
Gregorio Tienda Delgado
31-05-2013 15:24
Mi palabra.
ABOBADO, DA.
(Del part. de abobar).
1. adj. Que parece bobo.
2. adj. Propio de un bobo.
Me gusta soñar despierto... dormido tengo pesadillas.
Rodrigodeacevedo
31-05-2013 14:56
Compis y compas: Un nuevo viernes nos convoca para el rito semanal del sacrificio palabreril. Seis palabritas inocentes van a ser sacrificadas en suntuosa hecatombe para agradar a las musas (a los dioses que los hecatombeen otros.)
Mi palabra:
PALINODIA
(Del lat. palinodĭa, y este del gr. παλινῳδία.
1. f. Retractación pública de lo que se había dicho.
cantar la ~.
1. loc. verb. Retractarse públicamente, y, por ext., reconocer el yerro propio, aunque sea en privado.
Suerte en las inspiraciones.
Estela
30-05-2013 23:03
NUESTRO LUGAR
Catalina todos los dìas bajaba la montaña muy feliz, a compartir la mañana con sus cabritas.
Desde muy pequeña habìa aprendido todas las tareas que era necesario realizar, en una economìa de supervivencia.
Su comunidad estaba desperdigada en una amplitud determinada de los cerros mas altos, y por eso ,solo se reunìa bastante GENTE en ocasiòn de acontecimientos tales como nacimientos, bautismos, bodas o funerales; como tambièn cumplìan los ritos de su grupo, aparecìan en esos momentos,los instrumentos cuyos sonidos reverberaban entre las montañas, colàndose por los valles y las quebradas, en un esplèndido CONCIERTO.
Catalina no sentìa AÑORANZAS de otras formas de vivir; allì habìa nacido y su existencia transcurrìa apaciblemente, con sus padres y sus hermanos. Por lo tanto, era imposible que estableciera una MEDIDA comparativa.
El maestro que les daba clase y permanecìa durante toda la semana, les explicaba como era una ciudad, pero a ella todo aquello le resultaba muy extraño.
Amaba profundamente a su familia y recordaba cuando su padre, en un temblor que arrojò enormes piedras por las laderas de las montañas, salvò la vida a toda una familia, arriesgando la suya propia, en un acto de ABNEGACIÒN al cual èl le restaba importancia, consideràndolo absolutamente natural.
Conocìa a su tìa Marta, hermana de su mamà, que los visitaba con frecuencia; en una ocasiòn, pidiò permiso para llevar a Catalina a la ciudad una semana para mostrarle donde vivìa ;pocos dìas despuès partieron.
Al llegar,la niña mirò asombrada las construcciones, las enormes cantidades de personas que iban y venìan casi corriendo,el asfalto, y cuando llegò a la casa de su tìa, el baño , las estufas, el aire acondicionado; inmediatamente estableciò conexiòn con el perrito.
Una vez que mirò todo eso que no conocìa y constituìa una novedad para ella, comenzò a entristecerse; al segundo dìa su tìa la sorprendiò llorando silenciosamente, mirando por la ventana en direcciòn a su casa; en poquìsimas horas, la pequeña se habìa convertido en una taciturna NEFELIBATA de ciudad.
Su espacio para soñar no era ese, y es que a CAtalina, la habìan sacado de su lugar en el mundo.
Hace tanto que los tengo abandonados que no logro recordar mi contraseña para entrar
juan fozara
30-05-2013 22:41
"A LA CAZA DEL NEFELIBATA".
El nefelibata pasaba esta temporada un poco de hambre.Vivía de las nubes y para las nubes,Habitaba en lo alto de una montaña pedregosa.Su oficio era cazador de nubes,como otros eran cazadores de búfalos,vaqueros o agricultores.
En Oklahoma llovía poco esa primavera,escasas eran las nubes y todas las robaba el nefelibata que las necesitaba para su subsistencia,para soñar,para confeccionar sueños que luego vendería a buen precio a la GENTE que tenía los pies en el suelo pero necesitaban un poco de imaginación para sobrellevar sus ABNEGADAS vidas,ir al teatro,declararse a sus novias o evadir sus impuestos,la mayoría GENTE de ciudad.
Los agricultores y los vaqueros de Oklahoma se reunieron en el "Salon".Las chicas se retiraron ABNEGADAS,sabían que esta vez la cosa no iba con ellas.
-Maldita lluvia que no cae,maldita sequía.
-No hay una nube en el cielo,las roba el c.abrón de Billy el nefelibata.
McCarthy el sheriff entró dando una patada a la puerta del "Salon",llevaba un cartel en la mano que pegó detrás de la barra:SE BUSCA,vivo o muerto a BILLY EL NEFELIBATA,ladrón de nubes 1.000 $ de recompensa.
-Se abre la veda,chicos,organizaremos una batida.
-Bravo,¡bravo!.
-Ya tenía yo AÑORANZA de una batida.
-¿Qué es añoranza Douglas?,suena cursi.
-Déjalo si no quieres que te meta un tiro.
-Avisad a los chicos-dijo McCarthy-,traed municiones de repuesto y caballos frescos,saldremos al amanecer.
Los agricultores y vaqueros levantaron sus cervezas y brindaron,comenzó el griterio.Las chicas bajaron,sabían que ahora sí,por lo que quedaba de noche el asunto iría con ellas.,aunque los agricultores eran más mojigatos y menos gastadores que los vaqueros y sobre todo que los cazadores de búfalos.
En lo alto de la montaña,Billy,calado su sombrero,encendió una hoguera y preparo un café en una lata,miró al cielo estrellado,ni una nube,mal año para él y peor para los agricultores.
Sabía que pronto,sino ya,emprenderían su busqueda.Saboreó su café,siempre la misma MEDIDA,encendió un cigarrillo,se sentó en cuclillas,se arropó con una manta sobre los hombros y se puso a soñar.Sabía que no podía gastar los pocos sueños que le quedaban,pero era probable que pronto estuviese muerto.
Pensó primero en Martha,su dulce,rubia y algo pecosa novia,la echaba de menos,anhelaba su hermoso cuerpo bien contorneado,sus dulces y carnosos labios que él tantas veces había saboreado.Ella le había prometido amor eterno y presumía de ser muy espiritual,¿espiritual?,ja.Se había largado con el tendero cuando comprobó que él,Billy,no estaba hecho para la vida material.No obstante la echaba de menos.
Se acordó también de su maestra en la escuela,Lucy,la única mujer buena que recordaba.Lucy lo trataba con amabilidad y simpatía.Fue la única simpatía que compartió.Sus compañeros en la escuela se reían de él a sus espaldas,pues Billy tenía buenos puños y si bien no compartía con ellos la admiración que sentían por los pistoleros,sabía defenderse bien.Sensible y soñador aparentaba una expresión huraña para esconderse y que no adivinaran su sensibilidad.Incluso fue en su juventud pendenciero.Todos lo respetaban,aunque lo supiesen un hombre extraño y abstraído.
Pensó en sus primeras excursiones a las montañas a la caza de nubes,las nubes le gustaban,se acolchaba en ellas y soñaba con un mundo más justo y perfecto.Cada vez que subía cazaba más nubes hasta que pronto detrás de él llegaba la sequía.Tenía que mudarse de lugar en lugar.Varias veces estuvieron a punto de darle caza los vaqueros,dejaba sin pasto a las reses.
Pronto hizo de ello su profesión:exportador de sueños,escurría las nubes negras como si fueran pieles y las dejaba blancas y algodonosas,esas eran las que más valían.
Billy no era un depredador,en sus viajes a la ciudad las nubes grises dejaban caer sus aguas y florecían los pastos y las cosechas.
Mas Billy,por descuido,había permanecido más tiempo del debido en Springfield y ahora podría pagar sus consecuencias.Billy se tomó otro café y encendió otro cigarrillo,comenzaba a clarear pero no parecía darse cuenta,ni tan siquiera vio una pequeña nube que pasaba a su lado.Hoy era un mal día para soñar pero él tenía más ganas que nunca de hacerlo y Billy no solía contrariarse a sí mismo.Le costaría caro.
El sol estaba ya alto cuando Billy ensimismado sintió un fuerte golpe en la espalda,un dolor agudo hecho con espuelas.Billy despertó bruscamente de sus sueños y pudo ver una fila de vaqueros y agricultores que le rodeaban y apuntaban con sus rifles.
-La recompensa para el primero que dispare.
Bang,bang,bang,hasta casi cien veces.Hubo peleas para decidir quien había sido el primero.Cargaron y echaron su cadáver exquisito sobre una mula y regresaron satisfechos al pueblo.
El cielo claro se llenó de nubes y comenzó a llover.
Billy el nefelibata,contra su costumbre,se olvidó de soñar que huía,de la realidad y de ellos.
" La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con que jugaba cuando era niño ": Nietzsche.
Ana Alonso
29-05-2013 16:23
ELLA Y LOS OTROS
En cierta medida ella siempre había sostenido la esperanza de que en algún momento se volvería invisible. Lo soñaba, lo imaginaba de mil maneras, se miraba los brazos al despertarse cada mañana para saber si todavía seguían allí o habían comenzado a inmaterializarse, pero siempre los veía, aunque no podía estar segura de que también pudieran observarlos los demás. Esperaba ansiosa cada vez que se cruzaba con la gente para ver si había en los otros alguna señal de reconocimiento.
Cuidaba su sueños con abnegación, los resignaba al silencio para preservarlos de quienes los podían llegar a desmantelar con consejos sensatos, aunque ya eran muchos los que empezaban a mirarla con cierta extrañeza, tal vez con añoranzas de aquella niña juiciosa y de apariencia tan sana que poco a poco se estaba convirtiendo en un estorbo para quienes querían seguir haciendo su vida normal.
A ojos vistas, se sabía que la niña ya no estaba del todo en este mundo, y alguien que anda a medias por la vida siempre resulta una molestia para aquellos que desean más que nada mantenerse enteros a costa de lo que sea, incluso de hacer la vista gorda cuando algún prójimo está próximo a desaparecer.
Lo cierto es que ese sueño que ella alimentaba se fue convirtiendo en una realidad, pero no porque algún mago o hechicero le concediera el don que tanto ansiaba, sino porque todos, hasta su familia más cercana, dejaron de prestarle atención. Evitaban mirarla, con lo cual de alguna manera le otorgaban la invisibilidad que ella deseaba, pero que en nada se parecía a aquella que le permitiría sentirse feliz, andar por las nubes escuchando el concierto de las almas que gravitaban en su misma dimensión, sin un cuerpo que les sobrase.
Alguna vez todavía la apodaron “Nefelibataque no sirve para nada útil” y después la olvidaron.
Y ella supo entonces que es muy grave nacer con expectativas tan altas cuando todo a su alrededor es muy chato e insustancial; renunció con tristeza a aquel vuelo y se quedó ahí, con los pies en la tierra pero invisible para siempre en ese mundo de los que preferían no contar con ella antes que asomarse al abismo de sus diferencias.
caizán
27-05-2013 20:45
LAS NOVIAS NO SE VENDEN
Esta frase forma parte de mi vida y demuestra, fehacientemente, que en esa época era un claro y definido nefelibata, la verdad es que no sé hasta qué punto, ni en qué medida, no lo sigo siendo; por lo pronto aclaro que esto lo diré con abnegación y con una sonrisa pero, en su momento fue una gran frustración, de la que no aprendí nada, nada, y coincidió con un hecho mucho más importante: la muerte de mi padre.
Vamos a la historia: en 1958, fue elegido como presidente de la Argentina, el doctor Frondizi, en 1962 fue derrocado por los militares y me encontré que en mi negocio no entraban ni las moscas, por ello salí a ganarme el peso de cualquier manera decente, tenía una familia que mantener. Mi primo, junto con dos amigos, todos empleados públicos, tenían una distribuidora de varios productos que les permitía “redondear” su sueldo mensual, se llamaba: Vic Ventas. Me encontré de la noche a la mañana, vendiendo: zapatos con suela de goma, manteca, corpiños (soutien) y llaves de luz.
Solo contaré aquí mi historia con las llaves de luz, las otras las dejo para otro día.
En 1962, el mercado de los interruptores, y tomas eléctricos domiciliarios estaba, exclusivamente, en manos de ATMA, que marcaba el camino a los demás interruptores, todos eran a palanca, hechos sobre una patente inglesa. Cuando conocí la primera llave, o interruptor domiciliario a tecla, lo observé con curiosidad, nunca había visto una; ésta era una copia, no autorizada, de la línea italiana TICINO, lo supe después. Creo que fue un flechazo, en alguna medida fue un “amor a primera vista”, ni bien la tuve en la mano me di cuenta que ese engendro no servía para nada y, difícilmente entraría en el mercado sin reformarla. La primera que vi, era compacta, la tapa y el cuerpo eran de una sola pieza y por lo tanto la gente no se animaría a cambiarla, corría el riesgo de electrocución.
Comencé a estudiar sus posibles modificaciones que la hicieran aptas para el mejorar el mercado domiciliario y para los instaladores, la desarmé, quedó; un bastidor metálico con seis agujeros laterales y dos frontales, uno arriba, otro abajo, los laterales sujetaban los cuerpos, los frontales fijaban el bastidor a la caja de luz, como remate, la chapa (tapa) que en ATMA tenía casi 15 modelos, en ésta lo reduje a 3, con lo cual tendríamos: un cuerpo de 1 punto, 1 cuerpo de toma,y 1 cuerpo de triple, o de combinación. Con esos tres productos hacíamos posible cualquier instalación domiciliaria, fácil y rápidamente. Se vendía ya armada, para el usuario que no quería problemas o, todas sus piezas por separado, o sea: bastidor, cuerpo, chapa y tornillos, para armarlo a gusto en casa, o todo esto a granel, para el instalador electricista.
No fue fácil convencer a quienes la fabricaban, en la ciudad de Mar del Plata, hice muchos viajes para charlar con ellos y convencerlos que esa era la llave del futuro. Fue lo único que acerté, hoy ATMA dejó de existir, el mercado es EXCLUSIVAMENTE A TECLA. Con distintos modelos.
Lograda la aceptación, también quería asegurarme que los socios de Vic Ventas, tuviéramos representación en el futuro de ese negocio, recuerdo que lo consideré el negocio de mi vida y la solución económica definitiva, por ello pactamos hacer una sociedad anónima en la cual los miembros de Vic, aportaríamos $200.000(a esos pesos, hoy, les quitaron 15 ceros) Se firmaron las actas de formación de RIESA e, hice los trámites para patentar mi invento, a nombre de la sociedad, no a mi nombre.
En éste mercado con un solo gran jugador, poco tardó en saber lo que vendría y anunció la serie ATMA XXI, a tecla. Poco tiempo después, recibí en mi casa la visita de dos supuestos torneros, de Lanús, GBA. Venían a comprarme la patente que estaba tramitando, me ofrecían $ 40.000 por ella, era un valor para discutir, ese era su ofrecimiento y mientras ellos esperaban un contra oferta de mi parte, lo que oyeron los dejó patitiesos, les dije, muy suelto de cuerpo: LAS NOVIAS NO SE VENDEN. No era algo retórico, era el sentimiento más profundo que en ese momento tenía sobre el producto que estaba patentando.
Fue mi primer gran fracaso comercial, la llave es éxito total, hoy es la única en Argentina. La S.A. fue un fraude y uno de los socios se quedó con el negocio. Ésta añoranza forma parte del concierto de mi vida, qué en su momento me dejó “grogui”, porque coincidió con la muerte de mi padre, me salvé del nocaut por poco.
JSM
Rodrigodeacevedo
27-05-2013 14:51
SOBRE LA APASIONANTE VIDA DEL PARAMECIO.
Desde que leí “De la vida de los insectos”, de los hermanos Čapek, un irrefrenable ansia de remontarme a nuestros orígenes orgánicos desbordó mi apacible vida, ordenada, modelo de abnegación en la superación de los retos de la vida y metódica en cuanto a la progresión de mis adquisiciones culturales. Mi pasión era ahondar en ese campo del conocimiento hasta ahora desconocido y, diría más, ignorado en mis esquemas de aprendizaje.
Aquella lectura fue como un elemental concierto que necesitase su continuidad con una ópera inmensa, grandiosa, aunque fuese una ópera prima. Las imágenes acudían a mi mente de nefelibata primordial durante las noches de insidioso insomnio: ¿Qué somos? ¿A dónde vamos? Y, sobre todo ¿de donde venimos con los pantalones llenos de barro? Entonces el recuerdo de aquella frase de Groucho hacía que me desternillase de risa, como supongo que le ocurre a mucha gente, trocando, con una suave transición, mis pesadillas en divertidas, aunque divergentes, elucubraciones.
Dos palabras, con alternativa recurrencia, golpeaban mi calenturiento cerebro: proboscideo y paramecio. A veces también la palabra alondra. Parecía como si en alguna de ellas se encontrase la clave, la respuesta, el interruptor de la luz que iluminase el camino a seguir. Medité ligeramente (no me es permitida la meditación profunda fuera de las clases de yoga) y desestimé proboscideo: demasiado pesado, demasiado tosco, demasiado elemental; no me llevaría muy lejos en la cadena evolutiva, en el sentido ontológico, claro. La alondra estaría bien en campos más poéticos, pero no en éste de profundas reflexiones epistemológicas o así.
Finalmente me quedé con el paramecio, con esa especie de vejiga con pelillos que está atrás, pero que muy, muy atrás en la cadena de responsabilidades de ser quienes somos. Pobre bicho. Allí estaba, en el fondo del microscopio, agitando sus cilios alegremente. ¡Qué intenso remezón estremeció todas las fibras de mi cuerpo! ¡Qué imprevistas añoranzas!. Sí, era yo; aquel bichejo era yo mismo hace unos millones de años. Me perdí en mundos de una sensualidad desconocida viendo sus vacuolas contraerse y expandirse sin medida: nunca llegaba al orgasmo; llegué a la conclusión de que practicaban el sexo tántrico. Y el citostoma, esa enorme vagina (por su tamaño relativo al bicho, claro) que me hizo comprender aquello del matriarcado original de la especie humana.
Perdiéndome en aquella fabulaciones logré crear toda una mitología parameciana; inventé un Panteón para sus dioses, que luego devinieron nuestros; comparé su evolución y desarrollo confrontándolo con el desarrollo, bellísimo por caótico, de la fractalización. Finalmente decidí que no era ese el camino evolutivo de mi asexuado antecesor, pues lejos de mí la reproducción por mitosis; antes el claustro monacal o el onanismo “avant la lettre”. Así que decidido que, al menos en el aspecto intelecto-sexual no era compatible su desarrollo con la evolución que culminó en el homo más o menos sapiens, estudié a fondo su comportamiento social. Ese fue mi gran acercamiento al Paramecium aurelia: ese mínimo animalejo como ser social; y mucho antes de Aristóteles nos endilgara el sambenito.
Porque, queridos compañeros y compañeras: cuánto tenemos que aprender del paramecio. Aunque no tengan tranvías, ni supermercados; aunque no utilicen seguridad social para la selección natural de sus individuos, ni hayan inventado el loft ni la arquitectura ecológica: amigos, el paramecio es todo un ejemplo de vida sencilla, responsable y organizada.