Es única la formula
de ser mujer
y la observo, la estudio
desde este ángulo obtuso.
El movimiento
incesante en las acciones
multiplica las señales,
signos de alerta.
El tiempo se bifurca
en los hijos,
en presente y futuro y
no hay descanso en el reposo.
Los sueños flotan
para convertirse en esperanzas.
Ser mujer es vivir
en vigilia permanente
avanzando contra corriente.
Jose Jesus Morales
22-12-2017 14:54
Conversación
Háblame del silencio
con palabra rota
con vocal abierta,
con el tono grave
de las confidencias.
Cuéntame de ausencias
desde el vacío,
de los adioses
desde los gestos.
Desde la obstinada lágrima oculta.
No olvides mencionar
la audacia de los triunfos
en el falso equilibrio
del hilo que sostiene
en extremos singulares
la razón y el corazón.
Jose Jesus Morales
21-12-2017 21:32
Crecen dudas
como crecen raíces
en la oscura intimidad
de la tierra.
Crecen dudas
entre temores,
como también crecen los cabellos
a cada instante, sin detenerse,
entre rumores
de crueles tijeras.
¡Su último destino!
Crecen dudas
entre sospechas
perturbadoras,
alimentadas de ausencias,
de incómodos silencios,
de miradas intransigentes
y de mentiras,
siempre de mentiras.
Avanzan entre las piedras
por los surcos estrechos
que abren las intrigas.
Jose Jesus Morales
20-12-2017 21:33
En la palabra escrita
hay algo de piedra,
de muralla,
de barrera.
De callada intención.
Rodrigodeacevedo
10-12-2017 12:45
Compartiendo en este exclusivo y reducido ámbito obras que aparecieron en otros. Posiblemente Eratalia ya lo conozca y quiera volver a disfrutarlo...(?)
IMAGEN DESPRENDIDA DE UN RETABLO
Llévame, amor, vayamos juntos,
viajando en la lágrima purísima que has arrancado de mi ojo
hasta aquel canónico hexaedro
hecho con espejos y sus reflejos infinitos
donde nuestro amor floreció
entre humo de cigarros.
Láminas de vidrio pulidas con las alas de los ángeles,
agonizantes en losanges lo encerraban,
(cuánta imprecisión en sus rosas náuticas,
fuera hacía frío y tenían hálito la luz de las farolas.)
Llévame, amor, necesito tu latido
y aquellas luces antiguas que renacen
todos los días veintiuno.
Cómo vivir con el corazón a la interperie
viajando entre las viejas estatuas y los parterres de boj
cómo creer en amores que no son,
que yacen enterrados entre las manos hieráticas,
como una ofrenda o un ósculo
sin labios que lo reciba.
Apenas el susurro de una fuente que se agota
o el eco del sonido de pasos delicuescentes
que se alejan sin el menor recato.
Apenas el roce de mi mano sobre la piel de tu brazo
o la mística mirada que revela tu presencia:
con tan leves materiales construíamos las catedrales eternas
y mausoleos para efímeros amantes.
Marcados ya por la fatalidad
como un dardo inevitable
destinado a cambiar la Historia
bebamos, amor, ahora el ciego elixir de los suicidas.
Tras los ventanales abiertos al mar contemplemos
este atardecer vinoso, como el terciopelo
que cubrirá nuestro catafalco.
Somos amantes que sueñan el sueño
donde serán carne y latido
cósmicamente unidos
por una respiración o un beso,
unidos con la opuesta polaridad
que nos hace inseparables.
Pero... reparad en la mirada del viejo gato
especular trasunto de las esfinges sin palmeras.
Desde el rincón donde el serrín se hace tiempo
nos contempla como un tigre abochornado
desprovisto de sus instintos de fiera.
Viejo café soñado, junto a tí, mariposa de alas férreas,
junto a mí, aliento tuyo, aroma y calor de feria.
Vayamos hasta el arrabal donde empiezan las praderas
nuestros alocados corazones grabarán
versos en las piedras.
Cenefas de lirios y orgías de cardos nos esperan.
Jose Jesus Morales
08-12-2017 15:07
Muy buenos estas estrofas, esconden en la aparente descripción de un momento el resumen de la vida: Nuestros gustos por el arte,la música, lo sublime. El presente,sus interrogantes y lo moderno desplazando las certezas. Los recuerdos de nuestros actos y la añoranza de otros tiempos. Y no podía faltar la referencia obligada a nuestro futuro seguro más inmediato, por la urgencia de los años, la muerte, que nos espera y aceptamos resignados.
Rodrigodeacevedo
07-12-2017 20:49
Pues mira, que tengo la tarde tonta... y me ha dao por escribir estos a modo de sentimientos sentimentales.
PARTITA EN TIEMPO DE OTOÑO
La paz del tiempo difuso
dibujado apenas por la indolencia
de la paloma que asoma
entre las partitas de Bach.
El otoño casi ausente
-no hay lluvia tras los cristales-
y los escolares olvidan en sus tablets
las tablas de multiplicar.
Todavía queda una hoja
en el esbelto chopo que insolente mira
cómo mi andar se hace penoso
cómo arrastro ya mis pies
como si tratase de excavar
la mínima fosa que me espera.
Cuando tu hoja se vaya,
chopo altanero,
me iré yo tras de ella,
pero entretanto déjame
que elija la sombra apacible
bajo la que quiera yacer.
Tú, chopo, forastero en esta tierra
de olivos y vides orgiásticas,
señalas orgulloso la presencia de un dios
en las alturas, olvidando
que es esta la tierra de todos los dioses:
inclina ya tu dedo erguido.
Mientras que el santo Bach
acoja mis emociones, tan lánguidas ya,
entre las sublimes notas de su
partita número tres.
Seré yo, chopo jovial y soberbio,
quien arrastre tu hoja solitaria
hacia la grandeza que esta música reclama.
Estela
25-11-2017 03:53
Hermoso escuchar a Piazzola!
Hace tanto que los tengo abandonados que no logro recordar mi contraseña para entrar
Rodrigodeacevedo
22-11-2017 20:34
Simplemente hermoso, Estela. En alguna ocasión he declarado mi amor por Argentina y lo argentino, desde Buenos Aires hasta La Patagonia, un amor exclusivamente platónico, pues no he podido conocer esos paisajes y a esas gentes. Como escuchante de tango me inicié con el "Pichuco" Troilo, con D'Arienzo, Pugliese y disfruto con Astor Piazzola y su "Adiós, Nonino".
Os dejo, por si alguien comparte mi pasión "porteña", una versión del propio Piazzola de su "Milonga del Ángel". Que la disfrutéis.
Estela
21-11-2017 19:14
Me atrapó la nostalgia...
EL TANGO Y LA INFANCIA EN MI RECUERDO
Presente en mi memoria están los años,
en que mi madre sonriente me contaba,
los galantes sondeos de mi padre,
para lograr poco a poco, conquistarla.
Mi madre, una amante de la danza
con sus hermanas y otras, descollaba
danzando cual eximia bailarina,
y mi padre, tan solo "caminaba".
El seguir el compás de alguna música,
mi amado padre, jamás pudo lograrlo,
y recordamos que todas las veces
se reía intensamente, al intentarlo.
Si nuestro padre no lograba esos pasos,
a cambio, pudo ser un músico en la vida,
que escribió maravillas a mi madre,
con la letra sublime de sus poesías.
Ambos nos hicieron amar intensamente
la belleza de la música, su armonía,
y todos juntos gozamos plenamente
de la dichosa unidad de una familia.
Las nostalgias de mis días infantiles,
el recuerdo presente de mi infancia,
era escuchar el canto de mi madre,
escapándose a través de una ventana,
y al volver a mediodía de la escuela,
solía escucharla mientras me acercaba,
fueran buenos o malos aquellos días,
era un canto su palabra cotidiana
que se elevaba, no me cabe duda alguna,
hasta el cielo, cual si fuera una plegaria,
y se mezclaban en mis oídos infantiles,
un tango, un paso doble, una balada
que vibraban intensos, melodiosos,
grabándose en los rincones de mi alma;
mi infancia luminosa de poemas,
y el canto cotidiano de mi madre,
han quedado impresos en mi mente,
un recuerdo maravilloso e imborrable.
Los acordes armoniosos de una orquesta,
reviven cada instante del antaño,
y me traen raudamente hasta el presente
la vivencia en las letras de algún tango.
Las nostalgias de faroles mortecinos
en la niebla de alguna madrugada,
los tiempos juveniles, la utopía,
de aquellos, mis anhelos de muchacha.
Esquinas color sepia en mi recuerdo,
aunque no viví los rincones del porteño,
he caminado sus calles y sus barrios
inmersa en la etapa de los sueños,
porque abrí los ojos a este mundo,
en un rincón querido de ese suelo,
y me vibran en la sangre los acordes
que trascienden los espacios y los tiempos.
La intensidad de las letras y su música,
el pincel en la magia de Quinquela,
el "Caminito" borrado por el tiempo,
el aroma en la flor de "Madreselvas".
Filosofía de la vida del porteño,
en muchas de sus estrofas reflejada,
el amor por la música y el baile,
y un ritmo vital: "La puñalada".
Taconeando" las calles coloniales,
recordando "La casita de mis viejos"
y sonando en las almas "Cambalache"
en la genial permanencia de Discépolo.
La mágica armonía de algún acorde,
el rítmico acento de aquel bandoneón,
las grandes orquestas donde cada arpegio
llevaba la fiesta hacia el corazón.
La rubia "Mireya" andando las calles,
los barrios porteños de aquel arrabal,
viejos almacenes con luz mortecina,
y los compadritos bebiendo en un bar.
Y el tango vibrando melodioso
en la voz como ninguna de "Malena";
el bar de aquella esquina silenciosa
y un farol alumbrando las veredas.
Viviendo la armonía de esta música,
nos trasladamos vibrantes al ayer,
nuestro zorzal criollo, tan querido
!la voz maravillosa de Gardel!
Envueltos en las brumas de aquel tiempo
perdidos en los ensueños del encanto,
y viviendo en el fondo de mi alma
se me agolpan las memorias de los tangos.
Estos ritmos, las milongas y los tangos,
han llegado a lejanas latitudes,
embajadores que han viajado por el mundo
produciendo entusiasmo a multitudes.
Esta especial música ciudadana,
guarda los anhelos queridos de esta tierra
para mí, hay pocas cosas que la igualen:
¡es distinta, es única y es nuestra!
Estela Passaglia (año 1990)
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