No se recordaba antes, aunque todo él era memoria. Consiguió, desde las múltiples hechuras de la utopía, desprenderse de las rémoras del tiempo. No atisbó a Simeón, el Estilita, demorado allá en lo alto de su columna, pero intuía que él mismo, en uno de aquellos ciclos de su estar terrenal, bien pudo serlo; algunas conjeturas podía hacer, no recuerdos, sobre aquella mística experiencia.
Ahora, sólo bosque y ruinas. En el seno mismo de la naturaleza, en el centro exacto de todos los aromas, formas y colores físicos y metafísicos, entre sus queridos animales: lobos, somormujos, luciérnagas de luz... continuaba su ascesis; él era la pirámide cuyo vértice concitaba y atraía todas las energías universales, una especie de araucaria mineral que crecía y crecía en ilimitada ascensión. Era cuestión de tiempo, sólo de tiempo, y eso a él le sobraba, el prolongar aquel excelso árbol hasta el límite del vértigo. Desde allí sería fácil el salto hacia el infinito.
Todo en el Habitante había sido pura potenciación y sublimación de las facultades que, como hombre, le fueron dadas. En el comienzo de su tiempo comprendió ya su deriva y su misión: dentro de él latía un dios, un dios complejo y fuerte, una irredenta obsesión de eternidad, ALGO que había ocupado su endeble cáscara corporal, ahora ablandada como labios ofrecidos, para trascenderla y, desde aquel refugio antropomórfico, dar comienzo al nuevo y definitivo Tiempo.
Ahora estaba casi al final de su época terrenal -algo le avisaba de ello-, dominando el lenguaje de los animales, el canto de los pájaros, el previsible devenir de las plantas y de los árboles, incluso poseyendo la visión del latido de la Tierra, de los terroríficos espasmos y temblores de esta bella y mínima esfera en la que había sido depositado por sus iguales, junto a otros dioses que estaban, como él, habitantes de bosques y ruinas, esperando el Gran Final, para surgir de las sombras que ocultarían el sol y, como estrellas ordenadas y rigurosas, dar comienzo al Orden Nuevo.
El grito estentóreo del profesor rompió las sólidas coordenadas en las que estaba definido el efímero presente de Miguel:
- Sr. Jiménez, salga a la pizarra y defina la función del coseno (1), en trigonometría esférica, y desarrolle a partir de ella la fórmula de Bessel (2). Y ya que esta usted en las estrellas, calcule la distancia entre usted y este aula, so despistado.
Entonces, el Habitante, supo que su andadura metafísica estaba aún lejos de comenzar. Los hombres tendrían que esperar el nuevo advenimiento. Que los dioses protegiesen a La Tierra mientras tanto.
(1) Teorema del coseno.- En un triángulo esférico el coseno de cualquier lado es igual a la suma del producto de los cosenos de los otros dos lados y el producto de los senos de los mismos por el coseno del ángulo opuesto, es decir, cosa = cos b cos c + senb senc cos A cosb = cosacos c + senasenc cos B cos c = cosacos b + senasenb cos C
(2) Fórmulas de Bessel.
Las relaciones entre los elementos de un triángulo esférico son independientes del radio de la esfera ya que son las mismas que las que tienen sus correspondientes elementos del ángulo triedro asociado. Tomaremos entonces una esfera de radio R = 1.
Ya dirán ustedes si, ante lo abstruso de las expresiones anteriores, el bueno del Sr. Jiménez podía identificarse con un Habitante deificable y regenerador de la especie humana. Ni de coña, vamos.
Eratalia
06-05-2013 18:53
LA BELLA SIRINGA
Siento confesaros que ando paupérrima de inspiración, cosa que podéis comprobar ojeando lo que escribo. Por lo tanto he echado mano de mi particular versión de una leyenda clásica, donde le he insertado a maza y martillo las palabritas exigidas. Al menos que se vea mi buena voluntad.
Permanecí emboscada tras las araucarias un rato más, ansiosa de saber qué estaba ocurriendo, pero guardándome celosamente de ser vista. El viento, de inusitada fuerza, era portador de extraños aromas y multitud de hojas formando remolinos viajaban a la deriva impelidas por su empuje.
Aquel grito atormentado y desgarrador me había helado la sangre en las venas y me sentía medio petrificada de terror... Observé que la maleza se agitaba y, al punto, unas jóvenes de radiante hermosura, aparecieron ante mí, atropellándose en su impetuosa carrera, camino del río.
Tras ellas, segundos más tarde, otra silueta, de incomparable belleza, jadeante, y con las lágrimas corriendo por su angelical rostro, les imploraba socorro con la voz entrecortada por el miedo y el cansancio.
Vi como, al fin, la esperaban, y tras un intercambio de ahogados susurros llenos de desesperación, la envolvían formando un apretado corro, y acto seguido llegó hasta mis oídos el sonido opaco de una salmodia apenas musitada.
Al instante siguieron su alocado rumbo, precipitándose a las aguas del rio, en las que desaparecieron nadando corriente abajo.
Sólo la bella de divino aspecto quedó quieta, ablandada, como una indolente estatua, junto al cauce.
El terrorífico grito se volvió a escuchar, esta vez muy cerca, lo que me hizo sobresaltar aún más... en cambio, ella permanecía estática, sin inmutarse, la mirada perdida, los labios apretados en una extraña mueca, se diría –quizás yo alucinaba- que su grácil silueta comenzaba a desdibujarse...
Al fin apareció la grotesca figura del autor de los aullidos, con el semblante transmutado por la lujuria y la lascivia, sus cortas patas de macho cabrío, en trotecillo irregular, los brazos adelantados, dispuestos a ceñirse sobre la frágil presa...
Abalanzándose sobre ella la sujetó con fuerza, con brutal ansia, para darse cuenta al instante de que su objeto de deseo se acababa de desvanecer, y que sólo abrazaba un puñado de cañas, de las que surgía una débil y aflautada voz... era el viento que sonaba al pasar por ellas.
Desesperado, Pan arrancó la caña, fragmentándola y lo vi partir, cabizbajo y hundido, con el trote irregular de sus patas de cabra, mientras apretaba fuertemente los codiciados trozos contra su sudoroso pecho...
Con rimas y a lo loco
caizán
05-05-2013 23:57
¿Por qué deriva de tus labios algo terrorífico? si en medio de las araucarias el aroma de tu amor hace ablandar mis sentimientos.
caizán
05-05-2013 23:25
¡QUÉ MÁS!
Uno habla del pasado como de algo que ocurrió, hasta que se hace presente intempestivamente, no de forma terrorífica, Germán no tenía nada en su pasado que lo llevara a esas instancias.
El encuentro fue casual, Arturo y él habían integrado aquella memorable camada que en los 70 “huyó” de la civilización y se radicó en El Bolsón. Algunos dicen qué a instancias de sus respectivas familias que los habían desterrado por formar parte de ese grupo mundial que preconizaba el amor sobre la guerra. Parece mentira, pero esos hippies que el conflicto de Vietnam potenció, que Lanza del Vasto visitó, manteniéndose en contacto con ellos durante años, se fue disgregando y su movimiento centrípeto se hizo excéntrico (salieron de su eje) y fueron absorbidos por el “mundo civilizado”.
Encontrarse en Buenos Aires, fue toda una sorpresa, y también una alegría. Le hacía rememorar su juventud, positiva, creadora. Con un solo norte: cambiar al mundo.
Luego de varios años de convivencia, armónica y pacífica, integró la primera escisión del grupo. ¿La razón? La posesión de las tierras, eran 38 hectáreas en la que algunos habían invertido y otros no, por la simple razón de no tener el dinero para ello. Nunca se pusieron de acuerdo, a pesar de las múltiples sugerencias de Lanza, jamás se solucionó la discrepancia que terminó siendo un problema. Se dividieron, los utópicos y los realistas, con los primeros se fue a través del Lolog hacia el país de las araucarias y donde decían que se podían instalar y vivir de acuerdo a sus principios.
Nada fue igual. La separación fue un desgarramiento, un corte umbilical que los alejó del orden primigenio. En Chile no los aceptaron y de a poco se fueron a la deriva, convirtiéndose en parias. Volvieron, algunos a sus orígenes, otros reintentando y otros, a la nada total en búsqueda de una vida bucólica de paz y amor, en la que pocos creían. La vida, fuera de tu eje, termina por ablandar la idea que tienes de ella.
Hoy al encontrarse volvíó a percibir aquellos aromas vegetales, florales, que envolvían a los primeros comuneros de El Bolsón. Miraba sus labios y oía, no lo que le decía, si no lo que quería recordar de aquellas noches de verano, en que mirando las estrellas cantában o recitában a Dylan Thomas y a Bob Dylan.
El ensueño se fue. El sonido volvió:--No queda nada de aquello original. Unos cuantos sembramos lúpulo y logramos una cerveza artesanal de máxima calidad. Instalamos cervecerías en San Martín y en Bariloche. Ahora queremos poner una pica en Flandes, queremos penetrar este mercado hostil, en poder de las multinacionales. Es difícil, pero sé que lo lograremos, por mérito propio o por medio de una alianza comercial.
La voz se fue, se levantó como niebla matinal por el sol de sus recuerdos.
Arturo y sus socios llegaron donde Germán y los otros no querían. Por eso se fueron, buscando una utopía. Esa primera separación dio motivo a otras, se disgregaron de a poco; cuando alguien sentía el llamado de la “civilización”, que lo hacía añorar las comodidades de las que habían huido, se iba, a veces en silencio, otras, después de alguna reyerta que generaba para justificar su retiro.
Su voz volvió a corporizarse -- (…) ahora estamos armando un depósito para atender rápido y eficientemente éste mercado, tenemos que resolver un asunto vidrioso, los envases— Rió por su juego de palabras.Él no. Se quería volver a ir. Se levantó, lo saludó:-- hermano, tengo gente que me espera.
Se abrazaron, le dio una tarjeta con su nombre, direcciones, teléfonos y correos. Germán se fue.
Él seguía creyendo lo mismo que en 1970. No solo lo creía, lo aplicaba con fe. Lo hacía feliz.
¿Qué más?
JSM
Eratalia
05-05-2013 21:42
¡YO JUEGO, YO JUEGO..!
El aroma de la terrorífica araucaria ablandó mi memoria, mientras el recuerdo de tus labios viajaba a la deriva por mi mente...
Con rimas y a lo loco
Rodrigodeacevedo
05-05-2013 21:34
¿Seguimos el jueguito de la cortifrase palabrérica?
La terrorífica sombra de la excelsa araucaria le marcaba la deriva a seguir. Después, el delicado aroma de aquellos labios iba a ablandar su corazón endurecido.
Rodrigodeacevedo
05-05-2013 21:26
Amigas y amigos:
Aquí no hay más que pedir... e vualá: Ya están todas las palabras seminales. Muchas gracias, de verdad, por permitir que siga el juego tan brillantemente.
Podéis, a sugerencia de Estela, incluir el calificativo de "EXCELSA" referido a la araucaria. No faltaba más.
A relatear con el mismo entusiasmo de siempre.
Ana Alonso
05-05-2013 15:59
DERIVA
1.f. Desvío de una nave de su verdadero rumbo por causas no controlables: el fuerte temporal provocó la deriva del pesquero.
2. Plano vertical de una aeronave provisto de timones de dirección: fallos en la deriva les impidieron planear para tomar tierra.
3.deriva continental geol. Desplazamiento lento y continuo de las masas continentales que las ha separado progresivamente: la teoría de la deriva continental fue formulada por Wegener.
4.a la deriva loc. adv. Sin gobierno ni rumbo, a merced de las olas y del viento: navegar a la deriva.
5. loc. adv. Sin rumbo propio, a merced de las circunstancias: sentía que su vida andaba a la deriva, sin control.
derivar conjugar ⇒
1.intr. y prnl. Tener origen o proceder de algo: su maestría se deriva de una larga práctica.
2.mar. Desviarse el buque de su rumbo: el bote derivó hacia el norte.
3. tr. Encaminar, conducir algo que va por un cauce para hacerlo ir por otro camino: derivar un río hacia un embalse.
4.gram. Formar una palabra a partir de otra cambiando su forma: "derechura" deriva de "derecho".
5.mat. Obtener una derivada.
Gregorio Tienda Delgado
05-05-2013 12:41
Bueno, ahí va la mía.
ABLANDAR.
1. tr. Poner blando algo. U. t. c. prnl.
2. tr. Laxar, suavizar. U. t. c. prnl.
3. tr. Hacer que alguien ceda en una postura intransigente o severa, mitigar su ira o enojo. U. t. c. prnl.
4. tr. Arg. y Ur. rodar (‖ hacer que un automóvil marche a las velocidades prescritas para su rodaje).
5. intr. Dicho del invierno: Calmar sus rigores, empezando a derretirse los hielos y las nieves.
6. intr. Dicho del viento: Ceder en su fuerza. U. t. c. prnl.
7. prnl. acobardarse.
Me gusta soñar despierto... dormido tengo pesadillas.
Rodrigodeacevedo
05-05-2013 12:09
Queriditos y queriditas: Me faltan palabras. No sólo para expresar mis emociones por la fidelidad que demostráis al hilo y la cada vez más augusta (es decir, más que excelsa) calidad de los relatos. No solamente me faltan palabras para eso. Me faltan dos o tres para completar el cupo de esta semana. Aprovechar, que todavía faltan unas horas y en estos primeros días de primavera las palabras están rozagantes, desbordadas como quien dice, esperando la mano amiga y enamorada que las traiga a este vuestro rincón de los sueños.
Afectuosamente.