v.tr. (coloquial) Impresionar (una cosa) a alguien.
Entusiasmar (una persona o cosa)a alguien.
v.intr. Asombrarse por algo.
(coloquial) Producir alucinaciones por efecto de una droga o sustancia similar.
En definitiva,flipar.
" La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con que jugaba cuando era niño ": Nietzsche.
caizán
05-04-2013 21:48
Sabía que tenía que pedir perdón. Ahora se lo pido al amo de este sub foro. --D. Rodrigo ¿sería usted tan caritativo de pasar este engendro a la "sección comentarios"? Servidor ha hecho otra burrada. ¡Gracias!
caizán
05-04-2013 18:11
Mi palabra:
VERDOSO
relativo al color.
Eratalia
05-04-2013 17:04
¿¡Madre mía, ya estamos a viernes?!¡Vamos escopeteados!
Pues nada, palabreemos:
ESCOPETEADO o escopetado, da.
1. adj. coloq. Dicho de una persona: Que va o actúa con mucha prisa.
2. tr. Hacer repetidos disparos de escopeta.
3. prnl. coloq. Dicho de dos o más personas: Dirigirse alternativamente cumplimientos y lisonjas, o claridades e insultos. ...
Con rimas y a lo loco
Gregorio Tienda Delgado
05-04-2013 14:51
MALENTENDIDO FATAL.
Leve sonrisa, ojos oscuros. Barba de dos días. Piel oscura, labios gruesos, nariz de mariposa. Manos duras y grandes, impasibles frente al dolor. Hosco al hablar. Sabía que era ignorante pero también sabía que era fuerte. Su ancha espalda se fraguó en un duro trabajo, la construcción, moviendo ladrillos y sacos de cemento.
No era gran cosa. Ella tampoco. Pero a él le ardía la sangre y se le aceleraba el corazón, cuando la veía pasar. Juntó semana tras semana parte de su jornal para invitarla a cenar. Peinó lo mejor que pudo su pelo negro y grueso para la cita. Se puso su mejor ropa y hasta usó jabón perfumado para lavarse. Ella lo idiotizaba con su risa cantarina y cada vez que la miraba sentía punzadas en todo su ser.
Volvían caminando cuando pasaron por la obra ubicada en el solar donde estaba la antigua FRENERÍA. Él le guiñó un ojo al guarda, que sonriendo sabiamente cogió su bicicleta y se perdió en la oscuridad de noche. Cuando trató de abrazarla para libar el néctar de su boca, ella lo apartó de un empujón. Su risa fue filosa como un cuchillo y con asco en la voz le dijo:
-Negro asqueroso. ¿Crees que con una pizza me vas a comprar? ¡Soy mucha mujer para tu catre roñoso! ¡Me has MALENTENDIDO!
Se sintió como si despertara de un sueño paranoico, y se vio respirando pesadamente con sus manos todavía entrelazadas sobre el cuello de la mujer. La soltó y cayó como un fardo en una postura grotesca. Se arrodilló a su lado y sintió el ardor de las lágrimas subiendo por su garganta en un grito mudo.
Delicadamente apartó el pelo de su rostro y acarició con ternura increíble las facciones tantas veces recreadas en su mente en las noches. La besó con pasión, con la misma dulzura que había sentido hacia ella. Miró al cielo y susurró. -¡Juro por CRISTO, que habría construido un TRONO para ella si no se hubiera reído de mí!
Después buscó su ropa de trabajo y una carretilla. Estaba todo preparado para la mañana siguiente. Verterían el hormigón para formar la base del sótano.
Miró la máquina, calculó la consistencia de la mezcla y agregó agua. Llevaba un suéter roto y descolorido, y un pantalón ABIGARRADO por las manchas de tantos colores, que resultaba imposible adivinar el color original. El viento hacía chirriar los cables y taladraba su pecho, y ni siquiera sentía la tibieza de las lágrimas que resbalaban por sus mejillas. Detuvo la máquina y vertió el hormigón en el encofrado que hábilmente había manipulado. Seguramente el arquitecto preguntaría, pero sabía que creería en su palabra. Ya tenía diseñada en su mente una excusa apropiada. Meticulosamente alisó la superficie y respiró profundo el aire helado.
El frío era atroz, pero él estaba insensible a todo. Lo único que percibía era un dolor difuso pero intenso recorriéndolo de pies a cabeza.
Terminó el trabajo con la meticulosidad de siempre y se sentó en la caseta del guarda a esperar el amanecer. Encendió la radio para no sentir el silencio golpeando su mente y escuchó la primera noticia. El paro ha subido. Veinte mil parados más que se suman a los seis millones que ya hay. Apagó la radio. Estaba amaneciendo. Finas volutas de humo casi fantasmales brotaban de su boca. El sol no templaría nunca su corazón herido de muerte después del rechazo y el crimen que acababa de cometer.
Una bandada de TUCANES canturreando le sacó de su ensimismamiento...
Me gusta soñar despierto... dormido tengo pesadillas.
juan fozara
05-04-2013 14:16
EL EMPERADOR Y BERCEO.
Qué CRISTO de relato me va a salir,voy a volar como un TUCAN,a ver si me frenan en la FRENERÍA,pensó el Emperador sentado en el TRONO de su ABIGARRADA Corte. El Emperador batió palmas para que le dejaran solo.Necesitaba silencio para su inspiración y que no hicieran ruido ni hubiera MALENTENDIDOS en sus súbditos.
Se sentía libre,podría ya en silencio y retirado escribir sobre lo que quisiera,pero de inspiración andaba escaso.Miró al cielo y después a su papel en blanco.
Había un monje al que llamaban Gonzalo Rayuela de Berceo,famoso por sus escritos,le pediría consejo.Batió palmas de nuevo,varios sirvientes acudieron.
-¿Vive lejos ese Berceo?.
-Vive en su pluma,sire.
-¿En mi pluma?,¿queréis que os corte la cabeza?.
-No,sire,el comenzó todos los cuentos,escribía con una pluma de tucán y dijo que viviría en todas las plumas para siempre.
-Ummm,está bien,pero si me mentís os costarán caras vuestras palabras.
El Emperador miró con atención a su pluma,los sirvientes se habían retirado,estaba solo,así que se atrevió a preguntar a su pluma.
-Berceo,Berceo,¿estás ahí?
-Sí,sire.
-¿Y qué me tienes que decir?,necesito inspiración,rápido,o te mandaré decapitar.¡Ah!.¿Y cómo te atreves a vivir en mi pluma sin mi permiso?.
-Yo vivo en todas las plumas y mi cabeza ya no está en cuerpo presente,pero podrá escribir a traves de mi idioma,no obstante también le puedo ayudar a inspirarse-
-¿Inspirarme?,¿para qué crees que me digno hablar contigo?.Inspirame rápido,que pronto me esperarán para una cacería.Dicta y cuidado que nadie se entere.Tu inspiración me la debes como súbdito,pasado o presente.
-Está bien,sire.Escriba.
-Escribo.
-Declaro el fin de la guerra y deseo firmar un tratado de paz con Inglaterra y Francia.
-Ahhh!.Estás loco.
-No,siga escribiendo.
-Te mandaré a la horca...pero qué pasa,la pluma se mueve por si sóla,no la puedo parar...
-Decreto la bajada de todos los impuestos.
-Ahhh!¡Pardiez!¡Traición!...pero sigo sin poder parar...¡Maldita sea!.
-Decreto se forme un Estado democrático y que sea el pueblo quien por sus méritos elija el Emperador.
-Ahhh!¡Maldita sea!,me tienes encadenado.
-No sire,lo tiene encadenado su pluma que escribe en castellano,un poco antiguo,pero castellano al fin y al cabo.Mi poder es más grande que el suyo.El suyo perecerá pero el mío perdurará.
-Ahhh!.Si pudiera batir palmas llamaría a mis soldados y te harían pagar cara tu osadía,pero no puedo con una sola mano,quítame la pluma de la mano,es una orden.
-No puedo sire,usted decidió escribir,así que estará siempre a mi servicio,ahora siga escribiendo:
Decreto el fin del uso de las armas.Que sea la justicia y la razón las que gobiernen el mundo.Que los dictadores desaparezcan para siempre de la faz de la tierra.
-Ahhhh!,detente,me va a dar un ataque al corazón.
-No importa,decrete la salud para usted y todos sus súbditos,decrete el estado de bienestar.Que la sanidad sea pública,que la enseñanza sea gratuita y accesible para todos,que se creen empleos como su Majestad prometió.Decrete que no va a mentir más.
-Ahhhg,mi corazón...no va a resistir.
-Resistirá si es usted justo.
-¿Justo?,no conozco esa palabra...ahhhg...mi corazón no aguanta,voy a perecer,se va a clavar la pluma en mi corazón.
-Sea usted razonable.
-Justo,razón,corazón,es el fin...haz que los funerales me honren como es debido.
El Emperador murió de un infarto.Su funeral fue grande pero apenas pervivió en el recuerdo,mas Gonzalo Rayuela de Berceo pervivió para siempre.
FIN
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EPÍLOGO poco importante y evitable,pero el autor no se pudo resistir.Tómenlo como una broma exclusiva para los usuarios de Rayuela:
Gonzalo de Berceo,ante de retirarse soltándose de la mano del Emperador muerto,decidió hacer una última visita a otro aspirante a escritor:El narrador de esta historia.
-Y tú,Juanito,como sigas escribiendo estas historias serás condenado a escribir en serio para siempre.
El narrador soltó rápido su pluma,no deseaba eso.Berceo no le tenía todavía encadenado.Así que apagó la luz y se dispuso a dormir hasta el próximo viernes.Quizás Berceo estuviera distraido ese día.
" La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con que jugaba cuando era niño ": Nietzsche.
Rodrigodeacevedo
05-04-2013 13:28
Et in Véneris verba sunt, que podría querer decir: Estamos a viernes; tocan palabras.
Ánimo, josmíos, que la cosa marcha.
Mi verbum est
SABLAZO
m. Golpe que se da con un sable.
Herida hecha con él.
col. Obtención de dinero de alguien con habilidad e insistencia,y sin intención de devolverlo: toda la oficina teme sus sablazos.
Adelante, que sólo faltan cinco.
Estela
04-04-2013 07:49
LA FRENERÍA.
Toribio Alonso desesperaba a sus padres, por ser sumamente desordenado.
Generación tras generación todos los Alonso habían atendido la FRENERÍA; era un verdadero tesoro de familia, y los hijos varones siempre habían trabajado en ella.
Aquellas estanterías donde se alineaban prolijamente frenos de diversas clases, desde los sencillos a los mas sofisticados, eran las delicias de todos los niños de la familia, que desde su mas tierna infancia se paseaban y correteaban por sus pasillos, jugando a que las monturas que usaban para cabalgar, eran TRONOS y ellos los reyes de aquel lugar.
Pero Toribio no demostraba el mas mínimo interés en el negocio; las pocas veces que lograron convencerlo que lo atendiera, dejaba tal ABIGARRADA mezcla de elementos, que luego no lograban encontrar lo que les pedían, y les llevaba varios días ordenar todo nuevamente.
Por añadidura, habían perdido a uno de sus mejores clientes, el caballero de Pontegnac; aunque intentaron explicarle que se trataba de un MALENTENDIDO estaba furioso y lanzaba furiosas imprecaciones del orden de: ¡VOTO A CRISTO! porque Toribio le había vendido un freno que se rompió poco tiempo después, con lo cual la categoría que siempre había ostentado la tienda, decaía con situaciones de este tipo; tres generaciones manteniendo la dignidad , el respeto de la Frenería Alonso, ESE lugar del cual todos en el pueblo estaban tan orgullosos,porque había atendido tantos hermosos carruajes, tan importantes caballeros... !y este hijo inconsciente destruía el nombre tan duramente ganado!
Pero a Toribio lo tenía sin cuidado la tienda; él era realmente feliz cuando el TUCÁN que había adiestrado respondía al nombre que le había dado y volaba hasta su brazo, acompañándolo en sus caminatas por el pueblo.
Hace tanto que los tengo abandonados que no logro recordar mi contraseña para entrar
Rodrigodeacevedo
03-04-2013 00:54
UN CABREO DIVINO
Cuando la pequeña y luminosa paloma -trascendiendo el concepto, cada vez más extendido, de ser-rata-voladora- se presentó ante el trono del Omnisciente y su amado Hijo, llevaba un huevecillo minúsculo, como de paloma, claro. El Omnisciente enseguida supo que aquella pequeña esfera aovada contenía una nueva vida y que el Espíritu iba a proponer de Su Altruísmo que la sempiterna Trinidad fuese ampliada -globalización divina, al fin y al cabo- y se tranformase en cuaternidad. Aquello podía suponer el inicio de un Panteón abigarrado, como los de los paganos.
Razonó, aunque sabía de la inutilidad de sus argumentos: las perversiones que en Su divino Plan de la Creación han hecho esos ínfimos seres que son los hombres, aunque intrascendentes en cuanto a la afección y deterioro que puedan suponer a dicho Plan, no deben desperdiciarse ni dejar caer en saco roto. El trío, entre ellos, tiene connotaciones non sanctas. Es un perímetro irrelevante, desbordado por otros polígonos más nobles, también con sus ortocentros, baricentros, diagonales...”
Un horrísono trueno, acompañado de un inocente, pero espectacular, relámpago fue la inmediata respuesta del Omni. “ Que no haya malosentendidos. La eternidad nació conmigo, o sea, no nació: estuvo siempre. La Trinidad fue sólo un mal necesario; me aburría y necesitaba chivos expiatorios y palomas mensajeras. Eso es todo. Pero de ahí a violentar tan radicalmente la suma perfección de Mi Plan, va toda una infinitud. Eso, mi querido palomo, es una inflación innecesaria y totalmente perjudicial: el comienzo de una burbuja ontológica, la ampliación espúrea de una cosmología que es perfecta, en el sentido de acabada, en sí misma. Es, valga la comparanza, como si agrandase tu hermoso pico: te convertirías en un estúpido tucán.”
“Y otra cosa, especie de correveidile, el más canijo y contrahecho de mis ángeles (ya ves que me has divinamente cabreado con tu huevo embarazado). Baja a esos gitanos que te han empapado de ideas anarquizantes y diles que se enteren de una vez: el vacío, epistemológicamente hablando, es inferior a la nada. Del vacío puede inferirse la nada, pero no al contrario. (Joder, que lío) Bueno, que te vayas pa la Tierra y dejes ese huevo en alguna acampada del 15-M. Allí nacerá el nuevo espíritu, el de la Libertad tal y como Yo la planeé y no la trágica astracanada en que la han convertido los mercaderes del Nuevo Templo. Un movimiento el de esos ingenuos e incontaminados chavales que será frenería para tantos y tan desmadrados cristos (y que me perdone el santo chaval) como los que están montando esos neoliberales avarientos y deshumanizados. Y para eso mandé Yo a mi pobre Hijo... Qué cruz, señor, qué cruz...”
Pero, por lo que cuentan las crónicas, el embarazo del huevo del Espíritu nunca llegó a buen fin. Puede que algún acampado, hambriento, lo utilizase para prepararse una tortillita de huevo de paloma. Y es que tal y como están los tiempos, hasta la Divina Omnisciencia puede fallar alguna vez.
Eratalia
02-04-2013 22:47
LA PROCESIÓN.
La procesión avanzaba solemnemente por el centro de la ciudad, iluminada tan sólo por los cirios que portaban los penitentes y los candelabros que adornaban los tronos. Todas las miradas se centraban en el nuevo manto de la Virgen Dolorosa, obra de las más insignes bordadoras de la región, en cuyo centro sobresalía, matizado y a realce, un hermoso y esplendente tucán cuyo plumaje, en negro, anaranjado y escarlata destacaba enormemente del entramado de hilos de oro que formaban su base.
La comitiva la cerraba el Cristo del Perdón, de la Cofradía del mismo nombre y, tras él, cuatro nazarenos redoblaban sus tambores entelados, cuyos sonidos monocordes y letárgicos rasgaban el aire de la noche primaveral, impregnándolo de tristeza.
Una multitud abigarrada asistía al desfile que, al girar por la emblemática calle de la Frenería, en el mismo corazón del casco antiguo, necesitaba aplastarse contra las paredes de los edificios, dado lo angosto del pasaje. Al desembocar en la placeta, no sin dificultad, los costaleros, casi al unísono, emitieron un suspiro de alivio…
En un balcón, una mujer menuda y enjuta, envuelta en negra mantilla rompió a cantar una sentida saeta. La algarabía cesó, el paso se detuvo y en un instante la mayoría de rostros expresaban la emoción del momento, serios, concentrados en la escucha… El silencio resultaba sobrecogedor.
De pronto, un relámpago abrió el cielo. Todo el mundo volvió sus ojos hacia lo alto, sorprendidos, como si una llamada de atención les acabase de iluminar. De algún lugar partieron los comentarios sobre aquel juego de luces puesto en marcha, sin duda, desde alguna azotea, para dar vistosidad al cortejo… los murmullos, maravillados ante la magnificencia de tal evento, no cesaban de preguntarse de dónde exactamente habían partido los resplandores que estaban convirtiendo en claro amanecer aquella noche de pasión.
El malentendido se deshizo por sí sólo cuando, instantes después, un sinfín de rayos, como enormes culebras de luz, empezaron a romper el firmamento, cruzándolo de lado a lado. No llovía. Sólo el espectáculo escalofriante de una tormenta seca en todo su esplendor acompañado ahora por el retumbar encolerizado de los truenos.
La saeta murío en la garganta de la mujer, que quedó paralizada por el terror: el trono, ante su balcón, envuelto en llamas, hendido probablemente por uno de los rayos, que nadie sabía si era caído del cielo o había partido de la propia imagen doliente.
La muchedumbre, expectante, mantenía ahora un silencio sepulcral, mientras algunos se dejaban caer de rodillas, anonadados y confundidos, intentando buscar en su memoria aquellas plegarias olvidadas desde su niñez.
El fuego formaba una enorme pira, pero en medio, la imagen del Cristo, incombustible, permanecía incólume.
Los rezos empezaron a surgir susurrantes y apenas balbucientes, para transformarse, de modo paulatino, en voces que oraban a pleno pulmón, arrebatadas y poseídas por un entusiasmo tal que parecían rayar el éxtasis.
Pasados unos minutos, el fuego desapareció, dejando a la vista un trono tan espléndido como lo era antes del suceso: Las flores, reverdecidas, el brillo de los candelabros que lo flanqueaban, deslumbrante.
El mayordomo de la cofradía, como si acabase de salir de un trance hipnótico, golpeó con fuerza el frontal del paso, y los costaleros, todos a una, se pusieron en marcha con aquel andar acompasado que confería a la imagen su cadencioso caminar…
Cuando la comitiva desapareció en la lejanía, y el repiqueteo de los tambores era sólo un eco, nadie osaba preguntarse si lo visto había sucedido en realidad o habían sido víctimas de un fenómeno de alucinación colectiva. La plaza se tornó desierta, pero el desasosiego de la duda quedó anidando para siempre bajo aquellos balcones, que se ahora se mostraban ligeramente calcinados.