SÉPTIMA CONVOCATORIA DE PALABRAS PARA INCLUIR EN LOS RELATOS.
Con la misma alegría que un padre ve cómo crece su hijito querido (no es que yo el padre de este hilo, pero por aquello de la comparanza, claro) pues así veo cómo va vigorizándose y cogiendo colorcitos. Y aquí aprovecho para darle la bienvenida más calurosa a nuestra compañera Despistes. Te esperábamos, amiga.
Mi palabra:
NÚCLEO
m. Parte central o más importante de algo: este capítulo es el núcleo de la novela.
fís. Parte central del átomo,de carga eléctrica positiva y que contiene la mayor parte de la masa atómica.
astron. Parte más densa y luminosa de un astro.
biol. Orgánulo principal de las células eucariotas,contenido en el citoplasma y constituido esencialmente por cromatina.
ling. Elemento fundamental de un sintagma: el núcleo de un sintagma nominal es el nombre.
Concentración de personas o cosas con cierta cohesión: núcleos de población.
núcleo terrestre: Tercera y más profunda de las capas de la tierra,que se extiende desde los 2.900 km hasta el centro del globo: se estima que la temperatura en el núcleo terrestre supera los 5.000 ºC.
Veis que utilizo palabras polisémicas, como ya dije alguna vez. No es que sea una norma, pero creo que da al escritor mayor libertad para insertarlas en textos más variados. Pero vosotros mismos.
Des
15-03-2013 13:49
Me sumo a contar historias con ustedes, un saludo a todos.
Entre pájaros y rocas , inicio de historia.
Todos decían que yo era una buena compañía, en realidad no dependía de mí sino de mi capacidad para escuchar , cosa que había hecho durante toda mi vida.
Mi infancia en la casa cuna me enseñó a esperar.
Los jueves venía el médico a visitarnos, era un hombre amable y nos hacía reír, cuando se iba yo siempre terminaba implorándole que me buscara un padre, él visiblemente emocionado se iba hasta la semana siguiente.
Allí fue donde empecé a dividir lo que me ocurría, a un lado lo fácil, jugar con Teresa mi amiga del alma, comer natillas que era mi postre favorito y las excursiones esas frías mañanas de domingo soleado al arroyo Alameda a través de la vereda de Los Puertos .
Al otro lado lo devastador, las pesadillas , las puertas cerradas con llaves , el miedo que me paralizaba en las noches de tormenta, la hermana Rosario que no se cortaba ni un pelo y me pegaba en la cabeza con su regla de madera cada vez que estaba distraída en clase , que eran muchas veces. Cuando la veía venir a mi mesa ,lo único que quería era salir corriendo, huir , pero me quedaba muy quieta esperando su golpe , despues me ponía roja como un tomate delante de toda la clase.
Me adoptaron cuando cumplí los once años, mi padre era un geólogo ,loco por todo lo relacionado con los volcanes, mi madre una amante de los pájaros en libertad, tuve mucha suerte.
Me enseñaron a diferenciar un abejaruco joven de uno adulto por sus tonalidades más apagadas al perder su juventud, mi madre me contaba que eran los pájaros que habían volado hasta el arco iris y se habían revolcado en sus colores, me enseñaron a amar la naturaleza y a todos sus habitantes .
Recuerdo como mi padre me explicaba las características de una roca eufótida , él decía que las personas tenemos que ser tenaces como esa roca para conseguir aquello que queremos y que no estamos hechas para ser adornos - No eres una espectadora , formas parte de esta maravillosa naturaleza de seres vivos y de seres no vivos-.
Sin duda mis padres adoptivos fueron muy importante y me ayudaron a ser lo que soy hoy. Este trocito de mi vida sólo es el prólogo de mi historia, que seguiré contándoles si ustedes quieren.
juan fozara
15-03-2013 13:32
EL RODAJE.
En una isla tropical,mediados los años cincuenta.
CAPÍTULO I
Era una mañana azul radiante.En el puerto se desplegaba una intensa actividad.Las gruas,como gigantes en los "viajes de Gulliver" se elevaban cargando y descargando enormes cajas conteniendo todo tipo de objetos.Los vendedores de pescado ofrecían su producto regateando y chillando.Los porteadores acarreaban en fardos las mercancías.Las gaviotas surcaban el cielo,olía a pescado,a fruta y a gasoil.
Hasta allí llegó Clark Gable luciendo su sonrisa DEVASTADORA,conducía un jeep descubierto y llevaba puesto un sombero marrón claro que hacía juego con su chaleco del mismo color.
El barco,el "Río de la Plata" ya había atracado.Pudo divisar a Ava Gardner bajando por las escalerillas del buque dirigiéndole un último adiós al capitán,un viejo marino vasco,de mediana edad,barba negra y gorra blanca.Era un tanto original pues portaba en su hombro un ABEJARUCO amaestrado en vez del típico loro.
Ava se dirigió al jeep de Clark.
-¡Hola querido!¿Cuánto hace que no nos vemos?.
-Pues desde el rodaje de "Nubes de pasión".Yo no me olvido de aquella película y de aquel fingido amago de romance que tuvimos para darles de que escribir a los periodistas.
-No tan fingido,pero ahora tengo un marido nuevo,así que portémonos bien.
-¿Has leído el guión?.
-¿Yo?Eso es para las principiantas,las divas no necesitamos leer nada.
¿Ni tan siquiera el PRÓLOGO?.
-Ya me pondrás un poco al día en el hotel.
Clark arrancó su jeep internándose en las estrechas calles de la población.Se perdieron,pero afortunadamente encontraron al único guardia de la isla quién les indicó el camino.Clark,un tanto exageradamente le sonrió.El guardia no supo si...o si...Encontraron el único semáforo del pueblo en rojo.Clark también le sonrió,rápidamente se puso en verde.
Llegaron al hotel,un caserón de tres plantas,el único ligeramente ostentoso entre las colindantes casas bajas de la calle.
Al entrar se dirigieron a recepción,un recepcionista alto,calvo y gordo,secándose con un pañuelo el sudor de la frente les recibió.
-Buenos días Sra.Gardner,su habitación ya esta preparada,ordenaré que le suban su equipaje,sea bienvenida a nuestra pequeña isla.
-Tomemos algo-Sugirió Clark-.Mientras te contaré por encima el argumento,¿o prefieres ir a descansar?.
-No,tengo sed.
En una mesa cercana estaba sentada Sarita Montiel quien tendría que hacer el papel de criolla en la película.La saludaron.
-Hola Sara,¿quieres sentarte con nosotros?.
-I like but I can not,I have to sing a cuplé for ensayar in the film.
-Vaya,tu inglés va progresando...
Sara fingió una sonrisa,estaba un poco resentida por no protagonizar el papel principal,además no sabía si Clark era sincero o irónico.
-Sentémonos Ava-indicó Clark-.¿Que quieres tomar?
-Un rioja,me aficioné en España,al rioja y a los toros.
Un camarero color aceituna se les acercó.
-¿Qué tomar los señores?
-Un rioja y un martini seco.
-No tener rioja señor,sólo Valdepeñas que venir en un cargamento de barco español.
-Dos martinis entonces.
Desde su mesa podían disfrutar de una espléndida vista sobre la bahía.Clark sonrió y puso mirada ensoñadora.
-Te contaré Ava,la película se llamará "En busca de la EUFÓTIDA perdida",una piedra rara que según dicen los indígenas de la isla hace inmortal al que la poseé.Tu harás el papel de científica y me acompañarás en su busqueda,es un papel FÁCIL.Pero no te va a gustar,en una escena tienes que bañarte desnuda en un río,allí los indios chocapic,situados en la VEREDA,te verán y se enamoraran de ti,lo cual nos complicará las cosas,tendremos que HUIR.La otra complicación es que nos perseguirá una banda mafiosa de chinos,que también querrán apoderarse de la eufótida.¿Ves aquel señor amarillo con bigotito recortado que nos está viendo por encima del periódico? Es el jefe de la banda.Ya está ensayando su papel.
-¿Y qué haremos cuando consigamos la eufótida?-señaló Ava-.
-Ahí también tendrás problemas,los chocapic me permitirán marchar sólo si te entrego a ellos.
-¿Y qué me harán?
-Imagínatelo.
-¡No!No me está gustando nada lo que me dices,siempre tengo que hacer papeles de mujer fatal.
-Yo huiré con mi jeep dejándote abandonada,se supone que soy codicioso y creyéndome inmortal me despeño por un barranco y muero,todo era una patraña.Como ves al final se hace justicia.
-Bah!No me gusta y menos mi papel.
-Pues ahí viene el director,házselo saber.
John Ford entró alegre y se dirigió a la mesa de ambos:¿Qué tal chicos?,¿estáis listos?Mañana comienza el rodaje.
Ava se levantó para besarle.John se demudó.
-Vaya Ava,cómo has engordado,me vas a obligar a aplazar el rodaje mientra te pones a dieta y encima llegarás tarde a todas las tomas.
Lo que le contestó Ava pertenece al segundo capítulo.Pero podríamos aventurar que el rodaje fue un desastre.
" La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con que jugaba cuando era niño ": Nietzsche.
Estela
15-03-2013 02:07
PEDIDO
Como tengo un problema que no sé como resolver, he decidido comenzar por el principio, así que les voy a contar el PRÓLOGO de mi vida.
En mi infancia, viví en el campo; mi padre era apicultor y me enseñó todos los secretos de ese oficio; me entusiasmaba ponerme el velo para que no me picaran las abejas, observar paso a paso las alternativas del nacimiento de la reina, y seguir todo el proceso hasta llegar a la extracción de la miel; el problema recurrente es que siempre teníamos que luchar contra los ABEJARUCOS, que en ocasiones comían enormes cantidades de abejas, y producían un efecto DEVASTADOR; la colonia disminuía tanto,que finalmente desaparecía
De noche, me encantaba recostarme en el patio a mirar las estrellas.
¡Qué buenos eran aquellos tiempos! Una vida de trabajo, pero FÁCIL, las cosas seguían una rutina establecida, todo era ordenado, ya se sabía lo que iba a pasar cada día.
Recuerdo cuando íbamos al pueblo, y esas VEREDAS angostitas por las que me encantaba caminar. !La pasaba tan bien! Así crecí y avancé por el mundo escolar, y cuando llegó la adolescencia, como casi todos, quise HUIR hacia la “civilización”.
Y me vine a esta ciudad llena de edificios en P.H, donde hay embotellamientos de tránsito, donde todos andamos corriendo, no sabemos disfrutar ni siquiera por unos instantes del cielo, de la belleza de los árboles, del canto de los pájaros, de los sonidos que hay en el aire.
Aquí me casé; mi mujer está embarazada, tiene un antojo desde hace días, y me está volviendo loco,diciendo que he dejado de amarla; quiere que le regale una EUFÓTIDA; le he llevado unos pendientes preciosos, le compré un collar de perlas, pero ella insiste; finalmente, me agotó tanto con sus pedidos, que le pregunté por qué razón tenía que ser justamente esa piedra, que no logro conseguir en ninguna parte.
En medio de sus lágrimas, y reprochándome nuevamente mi falta de amor, me explicó que era imprescindible por dos razones; en primer lugar porque es blanca y verde, por lo tanto hace juego con los floreros que tiene arriba del mueble de la sala, y por otra parte, le es necesaria porque cuando hay un viento muy intenso, se pueden abrir las ventanas y voltear los floreros, derramándose el agua .
Hace tanto que los tengo abandonados que no logro recordar mi contraseña para entrar
Gregorio Tienda Delgado
11-03-2013 21:19
NÁUFRAGO.
Cuando ocurrió la catástrofe, gracias a un baúl al que me pude agarrar, permanecí a flote. Sólo era el PRÓLOGO de lo que vendría después. Puedo decir que tras dos días y dos noches de relativa calma, la superficie del mar comenzó a agitarse, se encrespó y empecé a marearme. Tenía la piel arrugada a causa de tanto tiempo a remojo, los labios resecos, deshidratado, a punto de perder la vista, y hambriento. Temía quedarme dormido.
Tuve la impresión de ser arrastrado por una corriente que se aceleraba cada vez más. No sabía la razón, pero empecé a encontrarme algo más animado. Supongo que pensaba que la corriente me llevaría a la costa. La velocidad a la que me desplazaba no era uniforme; a veces iba más rápida, otras más lenta. Después de un largo rato, incrédulo, observé un peñasco en medio de aquella gran extensión de agua. No sabía si me arrastraba hacia él, pero notaba que el mar chocaba violento, DEVASTADOR, contra la roca. Parecía imposible que se mantuviese erguida allí delante. Poco a poco se fue haciendo grande. Intenté salirme de corriente y nadar hasta llegar por otro lado. Sin embargo, por más que me esforzaba, no podía. Seguía allí y me precipitaba hacia ella sin remedio. Me solté del baúl. Creí que de esa forma me resultaría más FÁCIL, y empecé a nadar hacia otro lado. Metía la cabeza en el agua y agitaba los pies y los brazos tan fuerte como me alcanzaban mis escasas fuerzas, después de tanto tiempo sin comer ni beber. Lo fui consiguiendo. Estaba más cerca de la roca cada momento pero en la misma situación de peligro. Vi el baúl romperse contra las piedras que flanqueaban una pequeña ensenada.
No sé cómo, me coloqué en el flanco de la corriente, donde parecía que fluía menos rápida. De todos modos me precipité contra las piedras que formaban un pequeño arrecife, arañándome el estómago y la espalda al dar varias volteretas. No supe como, me pude agarrar a un saliente. Tomé aliento, permanecí allí unos minutos, hasta que pude recuperarme e intentar llegar a la gran roca que se erguía delante de mí, majestuosa, casi inaccesible. Me encontraba entre las piedras contra las que había chocado, en las que rompía el mar. Formaban una pequeña barrera antes de una ensenada. Hacia allí me dirigí nadando, no sin dificultades; varias veces estuve a punto de ser arrastrado por las olas hasta el punto de partida. Por fin llegué al remanso. Una playa pequeña, sin arena, sólo llena de piedras de diferentes tamaños. Con un gran esfuerzo, empecé a escalar la roca y conseguí llegar arriba.
Una minúscula meseta se abría allí mismo. En ese instante de alegría en el que me dejé caer para descansar, no observé lo que vería más tarde. En ese momento, no pensé en buscar alimento. Estaba derrotado, exhausto, después de permanecer agarrado al baúl durante tanto tiempo. Necesitaba oscuridad y calor, pero no tenía fuerzas para buscar un lugar mejor. No supe cuántas horas quedaban para la noche pero la luz llegaba oblicua, el sol había empezado su descenso. Aunque tenía la ropa mojada el sol me calentó la piel, la primera sensación placentera en días. Pronto anochecería y comenzaría a hacer frío. Me tumbé en el suelo, me enrosqué como un gusano y el sueño me venció...
Me he despertado tiritando. Clarea el nuevo día. Mi ropa, está fría, noto el frío de la tela sobre el cuerpo, sobre todo en las piernas y en la espalda. Dos cangrejos esperan el sol sobre una roca EUFÓTIDA; la reconozco por su color blanco, sus machas verdes y su textura áspera. Al acercarme, un cangrejo ha comenzado a correr, a HUIR, y no lo he podido coger. Al otro lo he cazado abalanzándome sobre él. Casi caigo por el acantilado. Cuando ya lo tenía en la mano me ha pellizcado el dedo con su pinza y lo he soltado involuntariamente. Lo veo hundirse entre la espuma del agua que se agita contra las rocas. Mi dedo meñique sangra un poco. No recuerdo el tiempo que llevo sin comer. He dejado de pensar en horas. Solo cuento guiado por la oscuridad de la noche y la claridad del día. El tiempo para mí es una serie de acontecimientos adversos que se suceden sin orden ni concierto. No llevo reloj. Lo perdí en la convulsión del naufragio. Con mi incapacidad para medir el tiempo, no consigo determinar las horas que estuve a la deriva.
La isla no parece muy grande, pero una frondosa arboleda, se extiende ante mí. Estoy salvado. Donde hay árboles, hay algo para comer. Además, la tupida vegetación me resguardará del frío. Entro en el bosque. Un ABEJARUCO me sobrevuela. ¡Comida! -Grito. ¡Si pudiera encender una hoguera! -Pienso. Pero, ¿cómo? Pronto los rayos del sol han empezado a iluminar la isla y a calentar mi cuerpo. Es hora de ponerme en marcha. Tengo miedo de introducirme más en la espesura... pero necesito conseguí comida. Me aventuro por una estrecha VEREDA, quizá a convertirme en un Robinsón... o ser comido por las alimañas...
Me gusta soñar despierto... dormido tengo pesadillas.
Rodrigodeacevedo
11-03-2013 20:47
VITALINO
Es ésta otra historia mínima de un personaje a quien el destino tomó el pelo de una forma sangrante y cruel. Vitalino fue otro de mis parientes. Sus abuelos y los míos eran primos entre sí, como los números de división imposible. La diferencia de estatus, que se dice ahora, vino porque su madre, la abuela Engracia, casó con un labrador rico, hombre ya de cierta edad y buenos caudales. La Engracia hacía muy bonitas puntillas de filtiré y, según contaron algunos criados lenguaraces, era muy fogosa en eso de hacer el amor, por aquello de los gritos, lamentos y suspiros que se oían las más de las noches a altas horas de la madrugada. Y que ella, al día siguiente, amanecía radiante y feliz, como vuelo de abejaruco. No así el abuelo Clotaldo, para quien aquellas noches de amor tenían efectos devastadores.
Pues el caso es que les nacieron once hijos, todos varones, entre ellos el Vitalino, el menor. Cuando los mayores ya ayudaban al padre en las faenas del campo, el Vitalino, de natural canijo y enfermizo, se dedicaba a ser el consuelo de su madre, que se quejaba permanentemente de su mala suerte de mujer de pueblo. “Si yo hubiese estudiado...!”. Así que el destino de aquel hijo estaba claro, aunque no fácil: estudiar. Primero con el maestro del pueblo, que ya advirtió: “De éste no sacaréis ni corcho para tapones”. Pero estudió. En la capital pronto fue abducido por la magia de las palabras y pasó de la estulticia a la pedantería en cuestión de un semestre, sin renunciar a la primera. Para él aquello de “los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa” era el paradigma de la elegancia en la expresión oral.
Era el hazmerreír de la pensión y de sus compañeros de instituto. Pero él, en colisión con la opinión de los otros, estaba convencido de su superioridad oratoria. A base de años y de excelentes jamones de los que proveía el abuelo Clotaldo a los docentes del futuro Séneca, llegó a licenciarse como abogado. Él, optimista antropológico, según una nueva categoría ontológica, vio su porvenir “auroral y redentor”, según sus palabras. Se afilió a un partido político emergente (eran tiempos de borrasca política). Alguien vio en Vitalino la fuerza de un populismo incontaminado de nociones sociopolíticas y sus mítines, con aquel hablar prosopopéyico y rimbombante, eran seguidos por multitudes hambrientas de espectáculo y risas. Fue el prólogo de una aventura no prevista en su carta astral, una senda de amplias veredas que se le ofrecía a su vocación aún no frustada.
Pero “sic transit gloria mundi”, como leí en alguna película. El hacer político pronto cambió y al calor de las prebendas y relumbrones, a más de algún pellizco urbanístico que pronto se definió como ascua predominante a la que arrimar cualquier sardina, el buen decir de Vitalino perdió todo su valor y no tuvo encaje en ningún cuadro dirigente de los partidos que componían todo el amplísimo espectro político que nacieron al alborear democrático del país. Tuvo que huir cuando los rechazos fueron las situaciones más frecuentes en su insistente buscar huecos.
En definitiva, que cuando aquel centelleo político pasó, al Vitalino le esperaba el ostracismo. Y así acabó sus días: vendiendo ostrones baratos en un chiringuito playero. Y no le fue mal. Aquellos ostrones, algunos parecían tallados en duras eufótidas, se vendieron como churros entre el personal que frecuentaba la zona. Turistas del quiero y no puedo, que no podían llegar a la sublime y cara exquisitez de las ostras de Arcade.
Eratalia
11-03-2013 19:41
LA AVENTURA
Contemplé durante unos segundos la bella eufótida que servía como pisapapeles, regalando una nota de color a la oscura y fría estancia; destacaba entre el maremagnum imposible de mapas, cartas, recibos y hojas con apuntes que poblaban el austero buró de oscura madera de roble.
Tras unos gruesos lentes, con fina montura de concha, aquel orondo personaje me escudriñaba de una manera devastadora, de tal forma que me parecía capaz de taladran con su penetrante mirada las capas superficiales de mi anatomía para llegar hasta lo más profundo de mis entrañas, descubriendo en mí cosas que ni yo mismo conocía.
Durante unos segundos se me pasó por la imaginación la idea de huir por la misma vereda que me había llevado hasta allí; hubiese sido lo más fácil, y por tanto, fue una idea desechada casi al mismo tiempo de haber sido concebida. Nunca me gustaron las cosas fáciles, tenía que reconocerlo. Me planteaba la vida como un reto, desafiando al destino e intentando modelarlo a mi libre albedrío.
Y por eso estaba allí: aquello era, sin duda, el prólogo de una nueva aventura, la acción y el riesgo me eran necesarios para sentirme vivo, y ¿dónde podría hallar más peligros que en aquella arrojada expedición que pretendía partir rumbo a lo desconocido?.
Contuve la respiración esperando las palabras del contramestre, encargado a la sazón de contratar al personal necesario; mi mirada inquieta y nerviosa iba de la extraña piedra blanca y verde al alféizar de la ventana, donde un par de abejarucos picoteaban de manera despreocupada , exhibiendo su plumaje coloreado y llamativo.
Cuando, por fin, me dijo que estaba aceptado en su tripulación, el corazón me dio un vuelco de alegría y salí presto de la sombría habitación, dispuesto, una vez más, a tomar el timón de mis andanzas...
Al día siguiente partíamos rumbo a las Antillas, donde mi futuro me aguardaba. Pero eso, sin duda, ya forma parte de una nueva historia...
Con rimas y a lo loco
Rodrigodeacevedo
09-03-2013 19:50
En fin, compañeros; estáis que os salís en el plano colaborativo: sábado, seis de la tarde y ya hace horas que el saco palabreril está. Permitidme una felicitación general.
Así que para que la cosa no decaiga y tengamos tiempo para nuestros relatos (que luego viene quien yo me sé y se nos lleva a todos al rincón poético, lo que intrínsecamente en sí no es malo) pues queda abierto el plazo para relatar. Los palabros son:
ABEJARUCO
DEVASTADOR, RA
EUFÓTIDA (Anda que, Estela, jamía, vaya palabrita...)
FÁCIL
HUIR
PRÓLOGO
VEREDA
Adelante con los faroles, amigos.
Ana Alonso
09-03-2013 13:46
Cuántas palabras difíciles; mi palabra va a ser fácil. Es esa, justamente: FÁCIL Y ya están las siete
Gregorio Tienda Delgado
09-03-2013 00:36
Mi palabra.
ABEJARUCO.
1. m. Pájaro del suborden de los Sindáctilos, de unos quince centímetros de longitud, con alas puntiagudas y largas y pico algo curvo, más largo que la cabeza. En su plumaje, de vistoso colorido, dominan el amarillo, el verde y el rojo oscuro. Abunda en España y es perjudicial para los colmenares, porque se come las abejas.
2. m. p. us. Persona noticiera o chismosa.
Me gusta soñar despierto... dormido tengo pesadillas.