Veintiocho líneas horizontales:
desde el borde a la punta. Hasta el final.
-significativo el número-.
Eliminado el viejo margen
ahora es imaginario colectivo.
Milimétrico el cálculo que separa
las líneas idénticas y exactas.
Senderos por los que han de marchar
laboriosas hormigas negras
y su carga de ideas necesarias e indiscutibles.
En grupos compactos las hormigas
saltan entusiasmadas a dar batalla,
aspiran ser relámpago, centella,
luminoso fulgor en el silencio,
pero caen abatidas a medio camino
acuchilladas por trucos, ingeniosas tretas,
ensayados simulacros, artificios.
Intentan apoyarse en bifurcaciones
o subirse a lo alto de la torre
pero les falta consistencia
y se diluyen en gruesas tachaduras
sin lograr ser sustantivo, verbo, adjetivo,
suspiro, latido, eco del corazón.
-Manifiesto de intenciones-.
La tarea apenas comienza.
Insistir.
Resistir.
Persistir.
jota jota
11-07-2025 19:49
Respuesta automática
Cuando es la piedra la que clama justicia
y los ríos regresan furiosos a su origen,
el hombre por fuerza mira las alturas
y cree ver la imagen de Dios que lo señala.
Olvida pronto la amenaza y sigue su camino.
jota jota
11-07-2025 19:10
No hay nada como rescatar los anzuelos herrumbrosos y tirar del hilo para que se vuelva a iluminar la tarde.
Gracias Rodrigo.
Rodrigodeacevedo
11-07-2025 14:20
CUANDO ES LA PIEDRA[/b
[b]Cuando es la piedra la que toma la palabra
y se impone el silencio en las hormigas
Cuando es la hoja lacerada
la que paciente aguarda su otoño
Cuando el río ya no admite nuevas lágrimas
y en el mar renacen catedrales negras.
Cuando el caleidoscopio gira
y encuentra sólo cansancio…
Cuando en el cárdeno horizonte se destila
la invención del barco de vapor
que invalida la ilusión de lo aparente
Cuando el poeta consigue desmadejar los pentagramas
y al unísono del músico venden figuras de cera. Entonces, cuando éramos futuro,
Entonces, sólo entonces,
podrás recitar tus oraciones olvidadas
y reanudar tus lecciones de violín
Porque entonces habrás creado el Tiempo
Porque entonces serás magma que fluye
alimento para relojes de arena
objeto preferente de búsqueda y espera
Guarda tu violín en la chistera
y da comienzo al viaje
Llena de Tiempo la Tierra
tiempo de poesía música y toscas figuras de cera.
Embárcate a Citerea
allí te espera Afrodita
juntos alumbraréis la Nueva Era.
Oh hombre magnífica bestezuela
que llenarás de odio tus barcos
de esperanza envenenada
y tresillos de ocasión.
Tus cohortes de cigarras
cantando al “dolce far niente”
impedirán la dormición de tus deseos carnales.
Embárcate a Citerea
allí te espera Afrodita
oh hombre de deseos insomnes
ve y consuma tu misión...
Rodrigodeacevedo
10-07-2025 20:10
Excelente historia, Jota. Una prosa brillante, cuajada de ráfagas de luz y que nos trae una reflexión sobre las contradicciones que, a veces, la bondad innata del ser humano acarrea en sus manifestaciones. Tal vez deberías haber detallado algo más la figura de la niña protagonista. Pero hay que dejar trabajar a la imaginación.
Como estamos, en Europa, en plena canícula y la sequía agosta las débiles neuronas de las que nace la inspiración poética, he de volver al recurso del viejo archivo. Un poema de los de antes...
LA COMMEDIA É FINITA
Cae la tarde, mansamente asesinada,
sobre el cárdeno diván del horizonte.
Los pájaros vespertinos
van tejiendo con sus picos
la invisible mortaja de puñales.
Cae la tarde, rutinario telón del entreacto,
detrás, retocando sus cenizas, espera la luna llena,
encinta de lujurias inocentes.
Ay de los pobres amantes, ay de sus llantos
ay del fulgor que se apaga en el claro mar,
náufrago de sollozos, orgasmo amargo.
Cae la tarde y en el mar apuñalado
se hunde mi corazón: su papel ha terminado.
jota jota
10-07-2025 14:51
Vergüenzas
El sol muerde con rabia la tarde. Dentelladas furiosas capaces de sacarle chispas a la piedra, de abrir la piel, de secar los pensamientos.
El sol puede ser también cuchillo afilado. Ella lo sabe bien, ha vivido setenta veranos en este lado del norte y se repite a sí misma con tono de lección aprendida: nunca estaré preparada para esta intensidad abrumadora y sofocante, para esta contingencia, este calor insufrible, que el invierno me hace olvidar con sus ventiscas heladas, sus cielos grises y un sol distinto, que ilumina y no calienta.
Ella se dispone a darle batalla al calor. Ha escogido el azul, azul pálido, igual al cielo por donde el sol avanza espantando a las nubes. El vestido de fresco lino es amplio y la cubre hasta los tobillos, el corte es sencillo y sin mangas; sobre el azul descolorido de la tela, pinceladas al azar en el tono oscuro del cobalto logran la armonía simétrica del movimiento. Se cuelga viejos pendientes, pequeños globos azules que semejan al mundo y le hacen guiños a la incandescente luz de esta tarde.
Con esmero y cuidados aprendidos frente al espejo, sobre los párpados aplica una delicada capa luminosa de brillo nacarado con destellos de luceros, ese detalle de coquetería resalta el verde claro de sus ojos. Antes de salir envuelve sus frágiles huesos en un chal de azul indefinido, gastado como ella, y parece entonces la delicada pluma de un pájaro azul que viaja a capricho de los vientos. Termina pintándose los labios de coral, color que define su entusiasmo por la vida.
Como una pálida rosa azul entra a la tienda, animada y contenta con saltos de paraulata. Habla con otros: un maestro jubilado como ella, viejo conocido, que empujado por su esposa salió de compras,. Aconseja a una mujer sobre los beneficios de la menta. Camina por el largo pasillo, lleva en la mano un paquete de fresas olorosas que deja olvidado, porque la aburrida rutina de melones y naranjas la interrumpen los gritos de una niña, que corre entre las estanterias descalza y desnuda de la cintura para abajo y termina abrazada a sus piernas.
Ella intenta calmar a la niña con su voz de abuela y le pregunta por su madre, pero antes de que la niña responda, un hombre la alcanza y dice:
— Está bien, todo está bien—.
—Vámonos, Denisse, vámonos a casa—.
La niña la mira indefensa y ella cree adivinar en sus ojos, en su silencio repentino, en su mirada ausente, una urgente solicitud de auxilio.
Ella quiere detener al hombre, llamar a la policía, pero no puede permitirse un escándalo y decide el silencio. Un silencio único, combatiente. Sigue al hombre hasta el estacionamiento y lo mira sentar a la niña con cuidado y esmero en el asiento trasero de un auto.
En un impulso, como todo en su vida, llena de arranques emocionales, camina a su auto sin apartar ni un momento los ojos del hombre. Oscuros pensamientos la dominan, visualiza imágenes de atroces circunstancias, cree en su instinto de madre protectora y decide seguirlo con precaución, no sabe qué hacer y mantiene con prudencia la distancia. Llegan hasta una urbanización de casas modernas y costosas.
Sentada frente al volante toma el teléfono, pero siente que su deber va más allá de una anónima llamada a la policía y prefiere el riesgo de enfrentar al hombre, de asumir con valor su destino de ciudadana responsable. Es su deber salvar a esta inocente tan pequeña e indefensa. Parada enfrente de la casa se encomienda a Dios, pide fortaleza y toca la puerta. Bajo el viejo chal, que utiliza como escudo, siente el corazón disparado. La ansiedad de lo imprevisto precipita al miedo.
Una mujer menuda abre la puerta. En sus ojos se acumula el cansancio y restos de tristeza. Detrás de la mujer, el hombre y su derrota. En el fondo, la niña juega ausente. Ya no podrá olvidar esa imagen familiar, ni el dolor, tampoco las palabras de la mujer, que en un susurro apenas audible responde a su atropellada pregunta.
—Denisse es un ángel marcado, una herida que no sana, un gen, un cromosoma distorsionado. Dios le ha abierto la puerta a un paraíso distante, a un universo distinto al que no tenemos acceso. El amor es nuestro único recurso. Aceptar y perdonar su conducta inestable, cuidar su frágil equilibrio requiere dedicación y constancia.
Ella no sabe qué hacer, ni dónde mirar. Tiembla bajo el chal agobiada de pena. La vergüenza la acuchilla.
Finalmente baja los ojos y también en un susurro atina a decir —Lo siento—. Da la espalda antes de que la puerta se cierre y camina hasta su auto tropezando con la culpa, bajo un sol enardecido.
jota jota
09-07-2025 16:48
Cicatriz es una joya Eratalia, que nos dibuja a todos por igual.
Rodrigodeacevedo
09-07-2025 12:41
"El oficio es un viejo testarudo
lleno de mañas, de recursos,
se cuela entre la niebla
con astucias de luciérnaga y señala
el regreso de uno que es diverso."
Esta estrofa aporta una mínima luz, un hálito esperanzador, a los tristes versos que nos deja Jota. Nuestra condición de personajes virtuales nos impide un conocimiento más profundo de nuestras peripecias vitales, de nuestra condición de seres vivos. Por eso estas briznas, crípticas en la mayoría de los casos que dejamos acerca de nuestro existir, hemos de interpretarlas cada uno según sus códigos y patrones.
En este caso lo importante es que hemos recuperado (espero) a uno de los pilares fundamentales de este foro, al que seguirá regando, como ya escribí, con sus jugosos versos, que tendremos que seguir glosando. Bienvuelto, Jota. Esta es tu casa...
jota jota
08-07-2025 19:11
De Jota ni Jota
Respuesta a Eratalia
Perdí la brújula en Tauro.
En la difusa frontera
que señala los imprevistos
del fuego y de la tierra,
atascado entre el lodo y el humo,
perdí el ímpetu, el aliento.
Me envolvió una niebla espesa.
La duda se hizo costra oscura.
Tropecé con el desánimo,
que no nos abandona
y nos espera agazapado
en los errores.
El viento perfumado de pumarosa,
ligero milagro de la palabra,
se convirtió en plomo derretido,
en peso subyacente
de significados vacíos,
y ganó el silencio la jugada.
Sin ventanas luminosas
ni libros abiertos,
el nudo de la soga.
El oficio es un viejo testarudo
lleno de mañas, de recursos,
se cuela entre la niebla
con astucias de luciérnaga y señala
el regreso de uno que es diverso.
Rodrigodeacevedo
07-07-2025 20:32
Como de entre las nieblas de un olvido ya olvidado nos resurge nuestro amigo Jota, indefectible presencia de este foro de tres patas (a veces se agrega una cuarta y entonces hay que admirar el equilibrio platónico que se alcanza)
Una vieja y absurda película española se tituló: "Amanece, que no es poco". Jota ha vuelto a amanecer y esto nos debe de llenar de luminosa alegría, a pesar de los tintes algo oscuros de sus líneas.
Adelante, querido compañero. Sigue regando este foro con tus versos...