Tu poema es de una extraordinaria ternura, con intensas imágenes, y esa delicada progresión de una mano que avanza temblando desde el rostro y baja hasta el infinito de la vida. Gracias.
jota jota
07-08-2025 18:23
Imprecisiones. Celajes CC
Sigo una silueta en apariencia conocida, la sigo por puro instinto. Camino detrás de esa sombra y entro a un laberinto de calles peligrosamente desconocidas. Ciego de deseo me avivo.
Persigo el celaje de un recuerdo, una fantasía. Creo distinguir en el filo de una esquina la punta de unos cabellos negros que se me antojan conocidos, la redondez de esas pronunciadas caderas llevan su nombre. Desde lejos percibo el acento de su olor; el eco repite el tono grave de sus pasos y creo reconocer el sonido de aquellos que una vez fueron inseparables compañeros de los míos.
Sin precisión alguna, obligado por el agudo deseo de verla nuevamente, asumo que esa sombra imprecisa, que se escabulle esta tarde sobre las calles es ella. Me apresuro para no perder su huella, quiero oír de nuevo su voz y su risa.
Sin certeza alguna persigo a ciegas un encuentro con el pasado. Ese afán mío de revivir un instante, una herida, una duda. Rescatar del olvido la intensidad de afectos que el destino se tragó. Reconozco que mis continuos errores ayudaron.
Creo en las jugadas del destino y quiero darle alcance cuanto antes. Al doblar la esquina, en el fondo de esta tarde surge imprecisa una delgada duda. Supongo otras compañías mejores que la mía. Imagino renovadas celadas, otros engaños, de regreso las mentiras. Una sospecha toma forma y me domina. La desconfianza corrompe mis certezas, la esperanza se quiebra ante el recuerdo, los juramentos, el amor fallido.
Me detengo. Doy la vuelta.
Se desmorona en un instante la ansiedad anterior, el deseo es viento pasado. Regreso a mi vida. Lo perdido perdido está, y así se quedará.
jota jota
07-08-2025 18:22
No tienes idea lo parecido que son nuestras vidas. Igual que tú, de la playa solo tengo o tuve el bronceado, me encanta el mar, pero apenas me sostengo sobe el agua y además de respeto le tengo miedo. Tampoco se bailar, tengo unas orejas grandes, eso sí, pero poco oído, así que pierdo el ritmo. Como ves, lo mio es pura ficción, vivir los personajes intensamente, lo que no puedo hacer en la vida real y eso es lo maravilloso de escribir, Soy y puedo ser cualquiera. Este próximo relato que te dejo, sí lo he vivido varias veces, yo confieso que soy reincidente, A ver sí a ti también te ha sucedido. Un abrazo.
Rodrigodeacevedo
06-08-2025 12:35
Muchas gracias, Jota, por tu amable aclaración. Y por este nuevo relato que, sí, es más próximo a mi experiencia. Aunque he de aclararte que, a pesar de llevar casi veinte años viviendo en la costa mediterránea, sólo me he apropiado del suave bronceado, del maravilloso espectáculo que a veces nos ofrece y... poco más. Apenas se nadar, pero la intensidad de tu texto me aproxima a una experiencia que nunca he vivido (y nunca viviré, espero...)
Os dejo uno de los escasos poemas de amor que he escrito en mi vida. Afrodita, o Eros, muy pocas veces me ungieron con sus pócimas transformadoras del "homo" en "deus". Y esas escasas veces apenas han dado frutos. Qué se le va a hecer...
ARS AMANDI
Mi mano acarició tu mejilla
y se mecieron tus trigales
con el rojo escalofrío de la amapola.
Mi mano acarició tu leve pecho,
lecho de un mar blando y tranquilo,
y nacieron jubilosos los cantos de las sirenas.
Mi mano acarició tu vientre,
y como cálamo o buril escribió
en su fulgor el último sortilegio,
el que abrió para nosotros
las cerradas puertas de la noche.
Mi mano acarició tu sexo,
misterio y alborada,
y callaron estremecidas las estrellas
que anunciaban la epifanía
de los nuevos océanos.
Mi mano te acarició completa
en tu desnudez sagrada
como espada u ostensorio.
Y comulgué en tu carne
e hiciste tuya mi sangre.
jota jota
06-08-2025 00:13
Un impulso de soberbia CC
Desde la orilla de la playa, sin atrevernos a entrar en el agua, observamos las señales de este día que apenas comienza. El cielo se mantiene intacto, pero el mar cambia su tono de improviso, se inquietan las aguas en las profundidades. El talante es otro. El reclamo de las olas es grave, áspero. Ronca y oscura es su voz y definitivamente está revuelto y sucio. El color otro.
El día se tiñe de miedo y el mar insiste en provocarnos, es el rugido de un ser enfurecido. El mar dejó de ser amable, ya no es un murmullo de espuma y de sal y termina por alejarnos del agua. Se impone la prudencia por encima de la temeridad. Formamos un grupo compacto de muchachos con sus tablas como lanzas, fascinados, frente a una fuerza y un poder desconocidos.
Tengo miedo, todos tenemos miedo, sostenemos con más fuerza nuestras tablas sin atrevernos a entrar al agua, intimidados por la furia repentina de un mar desconocido. Miramos con deseo de triunfo las inmensas olas que se levantan, pero el miedo es más fuerte y nos mantiene con nuestras tablas clavados en la arena. La altura de la espuma en la cima de esos enormes edificios líquidos es de vértigo, soñamos este momento, montar la ola, domar el mar, pero el temor mata nuestro entusiasmo. El ronco rugido del mar embravecido, más temibles que el tamaño de las olas aumenta y espanta al viento.
Esteban mira un punto impreciso entre el cielo y la espuma que corona las aguas bravas, se separa del grupo decidido a montar las olas sin importar el tamaño del riesgo, camina con su tabla encerada sobre la arena dorada, el paso firme, en silencio, hipnotizado por un llamado que supera el miedo.
Intentamos detenerlo, pedimos, suplicamos, gritamos, pero es en vano. Fallamos en nuestro intento, Esteban, como otras muchas veces, desoye nuestros ruegos y se mete al agua a domar las olas, empujado por la obsesiva soberbia que lo domina, por el testarudo orgullo, ese compañero suyo, siempre inoportuno.
Esteban oye únicamente el ronco desafío de ese mar impredecible y se mete al agua empujado por un impulso de arrogancia y temeridad incontenibles.
Acostado sobre la tabla, con fuertes brazadas, supera el empeño de las olas y avanza. Las aguas parecen enloquecer con este agravio de Esteban. Lo vemos levantarse sobre la tabla, comenzar a deslizarse sobre la inestable pared líquida. Es enorme y no le da el tiempo suficiente de sentir el triunfo, la ola revienta en direcciones contrarias y el mar se traga a Esteban, a la tabla y también a la soberbia.
Cobrado el diezmo, la cuota, el mar cambia de nuevo su color, vuelve a ser amable, nos invita a correr con nuestras tablas sobre sus olas, el viento regresa, pero el mar no devuelve a Esteban, que desaparece para siempre, con su orgullo y con su tabla.
Hoy no entramos al agua.
jota jota
06-08-2025 00:13
Tienes toda la razón con respecto a la palabra mosaico, el texto quedaría mejor sin esa repetitiva letanía, pero quise explorar hasta cuanto se pueden estirar las diferentes acepciones de una palabra y ya ves, no tanto, para que no desentone. Gracias. Un abrazo.
Aquí te dejo otro, más cercano a tu experiencia con los elementos y con la conducta de los hombres.
Rodrigodeacevedo
03-08-2025 21:45
Como lo prometido es "duda" aquí están el tanka y los dos haikus que anuncié días atras. Es lo más que puedo escribir ahora...
TANKA Y HAIKUS
Pardo gorrión
cálida nubecilla
lleva mi beso
a aquella mujer que amo
allí bajo aquel sauce.
Una tras otra
mueren las blancas flores
del agapanto
Noche cerrada
tras la ciudad frenética
la sierra duerme
Rodrigodeacevedo
03-08-2025 21:28
Gracias, Jota, por tu perseverancia en dar vida a la página. Me temo que nos espera un largo período de soledad; el verano es un eficaz colaborador de las ausencias. Pura física, a mayor temperatura las moleculas se expanden en el recinto vacío.
Nunca aprendí a bailar, ni siquiera el bolero, pero describes bien esa experiencia iniciática de "la primera clase" con una hermosa profesora, naturalmente vestida de rojo.
Me permito, no obstante, hacerte una sugerencia. No se si será algo intencionado o que responda a una modulación en tu relato. Creo que la utilización del término "mosaico" es excesiva, incluso en algún momento inadecuada. Pero la valía del relato no se ve disminuída.
Un feliz comienzo de vuestro invierno, amigo mío.
jota jota
03-08-2025 16:25
A mí, estas lineas me parecen fabulosas y el final redondo. Gracias por permanecer aquí.
Cae la tarde, mansamente asesinada,
sobre el cárdeno diván del horizonte.
Los pájaros vespertinos
van tejiendo con sus picos
la invisible mortaja de puñales.
jota jota
03-08-2025 16:22
Gracias Rodrigo por esa condescendencia para conmigo, Espero que este último te divierta.