Bueno, pues otra cosa no, pero clarita sí que ha sido nuestra compañera Eratalia. Mis felicitaciones por haber acertado el autor; pensé que era más difícil. En su juicio acerca de las virtudes (?) del poema ya discrepo algo más. Precisamente yo lo más positivo que le he encontrado (aunque este poema no sea tal vez el más representativo en ello) es su musicalidad, su ritmo interno. Pero usted sabe, querida compañera, que yo soy de ciencias y últimamente un poco sordo, por la edad. Así por estas y otras muchas razones doy por más válida y argumentada su "versión de los hechos." Quédese la mía al nivel de la más áspera sensibilidad. Y gracias por aceptar el reto.
Eratalia
24-07-2013 20:39
Mi señor Don Rodrigo. Yo no soy moderadora de este hilo, vaya eso por delante, yo solo moderaba el taller, que está de vacaciones. Aunque ya he preparado algo para la vuelta para que os chupéis los deditos.
Voy a tirarme de cabeza a la piscina, a riesgo de que no tenga agua.
Lo primero ha sido proceder a la lectura detenida del poema.
Después asesorarme sobre el autor y por último vencer mis temores a ser sincera.
Claro que desde una vez que le dije al profesor de literatura que leyendo a Borges más de una vez me había sentido como si me tomasen el pelo, y no me echó a patadas del departamente con un cero patatero por intercesión de algún santo que se puso de mi parte (exámen final oral de Hispanoamericana), comprendí que no se puede ser sincero al hablar de los consagrados, que para gustos colores, oiga...
Pero esta vez no me juego la nota, lo siento por mi reputación de leída y escribida, que se va a ir al garete... pero no me sustraigo a dar mi opinión.
Y eso que sé que pertenece a José Lezama Lima.
Poeta y ensayista cubano nacido en La Habana en 1910.
Es considerado como el escritor más representativo de la literatura cubana e hispanoamericana junto a José Martí.
Siento destapar lo del autor, porque imaginad que este poema me lo da el vecino de abajo y me dice: necesito una opinión sobre mi poema. ¡Qué compromiso!
Lo primero que pensaría es que, para mí, es repetitivo y que no me suena bien, no le encuentro musicalidad, ni ritmo ni rima, ni gracia ni enjundia. Que acabar dos versos casi seguidos con la misma palabra me suena fatal (palpo), que las imágenes no las entiendo, que separa en estrofas de cuatro, cuatro, tres y tres, pero que no guardan ninguna estructura y que como verso libre me parece rarete.
Resumiendo. Que le diría que está muy bonito, pero que mejor se dedique a otra cosa. Y la habría fastidiado, porque si me hace caso, el mundo se pierde un poeta consumado.
Y aquí se acabaría mi carrera de crítica literaria, puesto que demuestro que no entiendo ni papa de poesía, porque este señor -dicen- es un grande de las letras.
¿VEÍS COMO ES MEJOR QUE NO CRITIQUE?
Con rimas y a lo loco
Rodrigodeacevedo
24-07-2013 19:43
Con permiso de la moderadora del hilo, mi respetada y admirada Eratalia, y vista la falta de creación poética que nos abruma, me gustaría proponer una especie de test-encuesta, ahora que estamos en vena de comenrtaristas. Se trata de que demos nuestra opinión sobre los versos que siguen: si son poesía auténtica, si encajan en los cánones poéticos, si son de un poeta famoso y/o reconocido, si alguien lo conoce, o si en el mejor de los casos son versos para la basura. Yo, para no jugar con ventaja, daré mi opinión al final (si es que ha de haber un final, para lo cual ha de haber un principio. O sea.)
La noche va a la rana de sus metales,
palpa un buche regalado para el palpo,
el rocío escuece a la piedra en gargantilla
que baja para tiznarse de humedad al palpo.
La rana de los metales se entreabre en el sillón
y es el sillón el que se hunde en el pozo hablador.
el fragmento aquel sube hasta el farol
y la rana, no en la noche, pega su buche en el respaldo.
La noche rellenada reclama la húmeda montura,
la yerba baila en su pequeño lindo frío,
pues se cansa de ser la oreja no raptada.
la hoja despierta como oreja, la oreja
amanece como puerta, la puerta se abre al caballo.
Un trotito aleve, de lluvia, va haciendo hablar las yerbas.
Venga, a mojarse, que es verano.
Rodrigodeacevedo
22-07-2013 20:49
A ver, que me había perdido a nuestro J.J. en su papel de chef-vate. en la línea de la nouvelle cuisine, desestructuré y eso, pues la verdad es que su poema es muy válido, casi, casi de cordon bleu. Y además anima el hilo.
Respecto a nuestra mater-et-magistra (o Hada Madrina)qué decir de su sonetazo. Construído con escuadra y cartabón, pero con espíritu de alta poesía, pues eso, que me ha encantado. Y que los hace mientras se hace las uñas, oye.
Eratalia
22-07-2013 18:54
Y como me he vuelto guerrera, heme aquí declarandole la guerra... AL SONETO!!!
Declararle la guerra me he propuesto,
al soneto, aunque suene estrafalario,
y me enfrento feroz al adversario
que en esta lid de versos es mi opuesto.
Es fiero el contrincante literario
y representa un reto manifiesto,
pero al combate, ávida me apresto:
pienso ganar batallas al contrario.
Mi montura espoleo con fe ciega
peleando febril contra el acento,
conquisto sinalefas sin cuartel.
Si veo que mi fuerza se repliega
intentaré tomar de nuevo aliento,
aunque a tiras me deje yo la piel.
¡A la carga, corcel!
Ya puedes prepararte, vil soneto
te voy a sojuzgar, ¡te lo prometo!
Con rimas y a lo loco
Jose Jesus Morales
21-07-2013 05:26
Serie en la Cocina
I
La cocina en esta casa
es un rincón amable,
acepta en silencio mi ignorancia,
la mano torpe
en la necia exigencia
de mis apremios,
de esta obligada impaciencia
que me acompaña.
He llegado a un pacto
inestable con el fuego
y las ollas me agradecen
que el arroz no se pegue
y el guiso no se queme.
Con un frágil acuerdo, mudo,
endulcé el filo de los cuchillos
Y ya no me hieren, ni mutilan.
La cocina me señala inflexible
cada error que cometo
y espera con ternura
verme crecer
sin apenas contar
cuantas veces me equivoco.
Estela
20-07-2013 01:25
Eratalia: Si a escribir así , lo llamas ejercitar la pereza, aplaudo intensamente tu trabajo perezístico.
EStas creaciones salen cuando estás abúlica? mi madre!
Y hablas de pereza tú, que andas sobrevolando por todos los rincones de esta página, y eres una de las que mas activamente interviene, y das vida a cada lugar?
Te aseguro que te admiro enormemente por tu capacidad de estar aquí y allá, participar, comentar, escribir, aportar,divertir, emocionar, y etc,etc,etc
Hace tanto que los tengo abandonados que no logro recordar mi contraseña para entrar
Eratalia
19-07-2013 23:49
ME SIENTO ABÚLICA y, en lugar de hacer algo, continúo sentada y escribo ¡GUERRA A LA PEREZA!
Le declaro la guerra a la desidia
a la abulia, al descuido, a la desgana
prometiéndome hacer hoy o mañana
todo lo que me aburre y me fastidia.
La gente laboriosa me da envidia,
esa que se levanta muy ufana,
comienza a trabajar a hora temprana
y no tiene pereza ante la lidia.
A partir de mañana, lo prometo,
me he de activar, sin rastro de indolencia
pues pienso terminar con mi galbana.
Cuando acabe de hacer este soneto
con mucho dinamismo y diligencia
voy a dejar de ser una holgazana.
Con rimas y a lo loco
Rodrigodeacevedo
19-07-2013 11:30
Emocionante, Estela, verdaderamente emocionante el homenaje a tu abuelo y, por extensión, a España, esa tierra donde nació y a la que tal vez le doliese reconocer hoy. Ojalá a los abuelos de esta época se nos dejase "hacer de abuelos" como él hacía contigo. Felicidades.
Estela
19-07-2013 02:48
ABUELO VENANCIO
(Mi homenaje a mi abuelo español, Venancio Rojo)
De aquel árbol señorial y añoso,
en mi casa de umbrosa galería,
mi abuelo colgó la hamaca
en que viajaba, para mi alegría.
Con las distintas habilidades
de las cuales sin duda, era dueño,
construía cajones, cajitas
y juguetes, para mi ensueño.
Le brillaban los ojos a mi abuelo,
cuando divertido me decía mentiras,
y aunque yo sostenía: "te descubrí!"
lo negaba, con marcada picardía.
Y jugaba con mi abuelo a los naipes
muy a menudo, pero se enojaba,
diciéndome: - "no seas tramposa,Estela!"
si no lo dejaba a él que me ganara...
Y juntaba clavitos y tornillos diciendo
- !estoy seguro que serán útiles un día!
y montañas de frasquitos se juntaron
en lugares donde hallaba estanterías.
Me enseñó a beber de la bota
y mi madre horrorizada,
y él diciendo: -Eva, la niña
debe saber saborearla!
No quería a las hormigas
porque se comían las plantas,
morían bajo su bastón
pues con él las aplastaba,
y luego con sonrisa cómplice
de inmediato me llamaba
y me decía: - ! Estela, ven acá
vamos juntos a contarlas!
Y le decía a mi madre:
-¿comemos tantas naranjas?
¿que dirán nuestros vecinos
si divisan tantas cáscaras?
Y si ella respondía:
- ¿van a ir a buscar las cáscaras
que arrojé en la basura
y están dentro de una bolsa
por cierto muy bien atada?
Pero él no se rendía,
sosteniendo a ultranza
que aquello era una vergüenza,
y que era necesario
a la costumbre cambiarla!
Y cuando era pequeña
y aún vivía en su casa,
me enseñó como se hacía
una cabeza “guateada”;
tomaba sus herramientas
y de inmediato empezaba,
a hacer un círculo allí
arrastrándola a su pala,
luego iba sacando tierra
y muy profundo cavaba,
en tanto yo asistía
tirada por allí de “panza”
y miraba aquel trabajo
profundamente admirada.
Una vez hecho aquel pozo
entre sus manos tomaba,
un género en que envolvía
la cabeza destinada,
a cocinarse en el pozo
y en el fondo la colocaba.
Luego tapaba con tierra
y también la alisaba,
y arriba ponía el carbón,
las hojas secas, las ramas,
que en momentos nada más
ardían en alegres llamas,
y luego se convertían
en brillantísimas ascuas.
Al cabo de algunas horas
nuevamente me llevaba,
a que mirara aquel rito
de la cabeza “guateada”;
sacaba del pozo la tierra
al borde la ubicaba,
y extraía muy ufano
la carne allí colocada,
mientras abría lentamente
el género, yo fascinada
contemplaba todo aquello
profundamente admirada,
porque al cabo, es bien cierto.
!Esa es la forma de hacer
una cabeza guateada!
El abuelo que me hablaba
de su amada Zigüenza , de su España,
con palabras entrañables que aún escucho
iluminó los claros días de mi infancia.
Y VEnancio se alejó,
tal vez para ver de arriba,
los prados, los olivares
y aquellas verdes campiñas,
Quizá desde alguna estrella
se avecina hasta mi alma,
para que vivan en mí,
los rincones de su España.
Hace tanto que los tengo abandonados que no logro recordar mi contraseña para entrar