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TALLER DE RELATOS
Susana Huarte Garcia
Susana Huarte Garcia
10-06-2012 17:38
Bueno recién salido del horno, tendrá muchas faltas, pero quería llegar, me hace ilusión que siga esta historia.


De esperanzas y miserias.


Con cuanto dolor armé aquella maleta. Mis lágrimas, imparables, caían copiosamente sobre mi desgastada ropa. En las axilas gastadas, blanquecinas, siempre quedara el sudor de fregar, fregar y bajar la cabeza en esta maldita casa. Soportando estoicamente la angustia de no estar con mi hija. O tal vez creen que no siento por ser negra. Como el día que llegué y me preguntaron si sabía leer. Pues señora mía, mucho mejor que usted.

Ya se han olvidado, o tal vez no y por eso me echan, quien levantó del suelo al señor Antonio aquella noche que le oí caer y fui en su socorro. Aun no entiendo como la señora Amalia, que duerme en la habitación contigua, no lo escuchó. Será que la herencia que le quedará algún día, le tapa los oídos.
Sino hubiese sido por mi, lo habrían encontrado muerto en la mañana. Así lo hizo saber a la familia el medico, primo del señor, mientras me guiñaba un ojo, respaldándome. Uno de los pocos que no lo quiere ver muerto. Aparte de mí, claro.

Y como se hace para no querer al señor Antonio. Me trata como una más. Perdón, mejor que a una más. Siempre con respeto, me da las gracias cuando le alcanzo las cosas, me dice lo bien que cocino y alguna que otra vez, cuando me pongo el vestido amarillo, que uso para los viajes, me dice que estoy muy guapa.

En cambio la niña Adriana me desprecia. Es una zorrilla malcriada. Y no crean que es pequeña, tiene como unos diecisiete años. No quiere comer la comida que yo hago y el otro día le escuche decir, cuando le hablaba a la madre, que no le gustaba la comida que hacia una negra, que le daba asco. La madre la reprendió, suavemente para mi gusto. Una buena bofetada hubiese venido mejor para esa consentida. Pero, como su madre no quiere cocinar, la hace entrar en razones y a comer la comida de la negra cubana.

Ay, cuando pienso en mi Rita, mi pequeña preciosura, que cada vez que voy a mi pueblito y me ve llegar en el tren me está esperando paradita junto a mi madre con su vestido rosa que le traje de España. Con esos inmensos ojos negros regados por lágrimas me abraza tan fuerte que siento sus huesitos en mi tripa y me pide que no me vaya nunca más. Hija mía, que nada tiene, comparado con las niñas de aquí, pero su pequeño corazón está lleno de amor.
A los pocos días, solo me permiten espaciarme quince días de la casa, cuando regreso a la estación de tren y me estoy despidiendo de ella, siempre me entrega, como si de un tesoro se tratara, un dibujo con un cuento inventado por ella, para que no me aburra en el largo viaje de avión.
Cuando más tarde lo leo, mi corazón se parte y pienso en la injusticia de esta vida, que las madres nunca deberían estar separadas de sus niñas, que la quiero achuchar mucho y nunca mas sepárame de ella. Pero, en el pueblo no hay trabajo y en España gano muy bien en la casa y pienso en el bonito vestido que le llevaré la próxima vez y agradezco el pase que me dio el primo Pancho para entrar y salir de Cuba y eso me hace sentir mejor.

Pero ahora me he quedado sin trabajo. Le han faltado unas pulseras de oro a la señora Amalia y por supuesto yo soy la ladrona. Faltaba mas pensar en alguna otra persona. Quien necesita dinero. Pues me han echado sin más. Como una tonta nunca he querido que me pagaran la seguridad social para llevarme más dinero al bolsillo y ahora estoy en la calle, sin nada para reclamar.
Y eso que ese señor de extranjería que tanto cariño me había tomado me lo aconsejó. Mariana, no sea tonta, me dijo. Así ellos la pueden echar sin más. Son buena gente, le dije mintiendo. Y que bien me caía ese hombre. Un día me invito a tomar algo el miércoles, que es mi día libre. Y yo por pudor le dije que no, pensando que le alimentaría expectativas que yo nunca podría cumplir. Yo solo quiero juntarme con mi pequeña. A veces he pensado en traérmela pero sería un problema para trabajar. La señora Amalia me dijo, que desde ya, ahí no la podría tenerla y si me alquilo un pisito la tendría que dejar sola todo el día y quien la enviaría al colegio Y también me la discriminarían, ella es morena como yo. Cuando la señora Amalia se enoja conmigo me trata de negra desagradecida, que me vuelva a mi país.
Aunque me cuentan que los niños son mas buenos con los que venimos de afuera.
Salvo la cría que vive aquí que es odiosa con todos, hasta con su padre.

El tema es que no me han creído que yo no sea la ladrona.
Tantos años de ser buena empleada, de tratar de hacer todo lo mejor posible para nada.
No se que haré, no me han hecho la paga del mes, por todo lo que supuestamente les robé.
A rastras con mi maleta abandono la casa. No hay nadie para despedirme, el único que lo podría hacer está tumbado en una cama de por vida. Quien lo ayudara ahora que me voy, me pregunto con preocupación. Lo mataran, seguro. La niña drogata y su madre. Esa mujer es muy ambiciosa y tiene algún asuntillo por ahí, la he escuchado hablando bajito, murmurando palabras picantes que yo no me atrevería a decírselas a ningún hombre.

Bueno ya está. Caminaré, algún cartel encontraré de búsqueda de dependienta.
Hacía rato que no paseaba por el centro comercial, casi lo estoy disfrutando. Claro que
Me gustaría hacerlo sin esta maleta.

Mirando los escaparates se me va pasando el día sin conseguir nada cuando al asomarme al escaparate de una compraventa de oro la veo. Allí está la cría odiosa. Si, ha sido ella la muy -----. El dinero será para comprar eso a lo que olía en su cuarto.

Me pasa algo extraño. En vez de enojarme e intentar demostrar mi inocencia, siento que ha sido lo mejor que me ha pasado porque me siento libre.
Si señor, ahora soy una mujer libre. Iré a verlo Manuel, el de extranjería para que me ayude a buscar un trabajo más digno y traerme a mi niña y quien sabe, por ahí le acepto la caña.

Gracias niña malcriada, me has salvado.

Gregorio Tienda Delgado
Gregorio Tienda Delgado
07-06-2012 21:07
Por supuesto, Susana, que puedes participar. Este taller, es hijo del que tú creaste en GB. Todavía tienes tiempo hasta el domingo. El lunes, comentarios.

Saludos.


Me gusta soñar despierto... dormido tengo pesadillas.
Susana Huarte Garcia
Susana Huarte Garcia
07-06-2012 20:38
a mi tambien me gustaria participar. se puede?
 Castelo
Castelo
07-06-2012 14:12




OTRO MÁS - CASTELO



Me han dicho que le espere aquí ¿Qué hora será? Hay mucha gente, a ver si me reconoce ¿Le dirían que llevo camiseta roja? Espero que sí. Con el último que se me despistó, menuda paliza me dieron luego. Ni que fuese culpa mía. En fin. Yo me fijaré bien por si acaso ¿Será ese gordo de allí? ¿O aquel que está en la terraza? A saber, no les voy a preguntar, menudo “canteo”. Esperaré un poco más. No hay prisa.

Que bueno estaba ese perico que me han “dao”. De buena gana me metía otro “tiro”.

Aún noto el sabor por la garganta, cómo resbala la “gota”; que rico. Es lo único que me gusta de todo “esto”.
Ese viejo de allá me mira mucho ¿Será él? Espero que no, que asco de tío. No, se marcha a lo suyo. Fue impresión mía. A ver si esta vez no es un raro, por favor. Menudas cosas te piden a veces.Aunque mientras no sea tan bestia como el último me conformo.Menudo animal. Vaya gente te encuentras.

Estoy nervioso, debe ser la coca. Voy a fumar medio porro que tengo escondido, a ver si me baja. Que no me vea nadie. Voy a ir detrás de aquel árbol del fondo, no vaya a ser que venga la pasma y ya la hemos “liao” ¡lo que me faltaba!


Mejor. Ya estoy mucho mejor. Vaya calor que hace hoy. A ver si no tarda en venir. Estoy cansado. Cada vez duermo menos, y de día tengo sueño ¿Estaré enfermo? Claro que, como nunca me acuesto a la misma hora, lo mismo es eso. Yo que sé.

Ese tío de ahí me está guiñando el ojo. Si, es a mí, y no me deja de mirar. Me hace gestos. Tiene que ser él, fijo. Vaya pinta de cerdo tiene. Voy a acercarme. Si, es el tipo, no hay duda. Me indica que le siga… pues le sigo y ya está.
Como suda el pájaro; normal, con esa panza. Y si me pregunta la edad ¿Qué le digo? Lo mismo tiro para arriba y se enfada, o me quito algún año y se asusta. Yo que sé. Le diré un punto intermedio. O mejor la verdad ¿no? Que duda más tonta, la leche ¡Doce! Le digo que doce y listo. Tampoco aparento más. Ni menos. Vamos allá, sólo será un rato. Uno más.


Hulna
Hulna
06-06-2012 22:29
X-MEN
------


Soy una X MEN de Huelva. Así nos llaman a los desarrapados de la ciudad. Un cruce entre

frikis y pedigüeños. Y no, no me importa. Hasta donde me alcanza la memoria...(dos o tres

días) no he pretendido ser otra cosa.
Soy la Trini. Creo. Es fácil perder la certeza de tu propia identidad bajo esta capa de

mugre. Pero así me llaman los que me conocen... y los que no. Es normal olvidarte de tu

propio nombre cuando apenas nadie se dirige a una ni para darte los buenos días.
-"¡Buenos días, Trini!"- ¡Ah! ¡Qué bien suena! ¿no?
-"Anda, tómate un café y lárgate rapidito, que me espantas a los clientes" -Ésa es la

realidad más amable que consigo.
De todos los Xmen de la ciudad yo soy la más poderosa.Soy portadora de todas las

enfermedades conocidas... y de alguna más. Pero mi superpoder me hace inmune a todas

ellas.También soy capaz de soportar palizas y sobrevivo a los atropellos.
Mi novio es "El Bonsai", otro Xmen con el que echo algún que otro polvo.
El Bonsai mide poco más de metro y medio y tiene el superpoder de mimetizarse con un poto o

un pino y permanecer así, quietecito, por horas.
Me gusta porque no da mucha lata.
No como el Gangy, que se lleva todo el día puente arriba, puente abajo, disfrazado de

flamenca y tocando la guitarra con un jamón.
El Gangy no es peligroso... pero no para quieto y se puede recorrer toda la ciudad en un par

de horas. También le gusta subirse a las tapias... pero se le puede hacer bajar con un

porrito.
Nunca duerme ni come (al menos nadie lo ha visto). Su metabolismo ha evolucionadp hasta tal

punto que elabora sus propios nutrientes a partir del vino tinto, su único sustento conocido

y que le proporciona sus superpoderes.
No siente el frío ni el calor... y tampoco necesita sexo. Por eso lo dejé. Era un coñazo ir

detrás de él todo el día tocando las palmas mientras él rasgueaba el jamón. Y una necesita

algo más que hacer footing flamenco.
Hay muchos más como nosotros en la ciudad. Habitamos en el subsuelo, intentando sobrevivir a

este mundo de humanos normales que no puede soportar a gente superior y tan especial como

nosotros. ¡Qué idiotas! Jamás entenderán que estamos aquí para salvar sus miserables vidas

afortunadas.

Me siguen chiflando los puntos suspensivos... ;P
Luis García
Luis García
06-06-2012 01:19
UNA RAYA QUE NUBLA LA VISTA

No puedo más… necesito otro cigarro. Me cuesta creer que no pueda salir de este pozo; aunque en el fondo, no quiero salir…
Amigo, quiero cocaína, quiero una raya más, lo quiero… No tengo un puto euro, no tengo familia, no tengo ni hambre, no tengo nada, sólo tengo ganas de droga.
Ayer vi pasar a una vieja amiga, no pude levantarme del suelo; bebí, amigo, más de dos litros de vino, caliente como el fuego, agrio… pero muy rico. No tenía ni un gramo, te lo juro, bebí y bebí sin parar. Mi amiga no debió conocerme, pasó de largo, llevaba prisa.
Recuerdo las noches de fiesta, ella siempre me comprendió, siempre filosofábamos, encontrábamos solución a todo. Me gustaría tanto volver a hablar con ella... Pero creo que algo la ha cambiado. O… ¿quizá sea yo? No, yo soy el mismo, siempre igual, nunca cambié. No soy un falso, no soy hipócrita… Me gustan los riesgos pero ya no tengo nada que arriesgar, sólo me queda un aliento… Fumaré de nuevo… Mañana conseguiré algo de dinero, conozco un nuevo camello en el barrio y es de fiar, eso espero.
Qué quieres que te diga, amigo, la vida es así… Yo no he elegido nada, todo me ha elegido a mí. Me dejé llevar y ya no puedo parar… necesito falopa, quiero esnifar y recuperarme, en este momento no puedo con mi cuerpo. Mañana volveremos a hablar, no te muevas de aquí… Tengo suerte de tenerte a mi lado, aunque sólo seas un recuerdo, amigo.
Pero dime algo, no te quedes ahí parado, ¡joder!, parece mentira que nos conozcamos desde niños, ¡maldita sea! ¿Qué miras? ¿Mi pelo? Te estás quedando conmigo, ¿verdad? No tengo un pelo de tonto, amigo… te conozco bien… seguro que tienes material y no me has dicho ni pío… Invítate a un tirito, venga… Tírate el rollo, no seas ------. No me haces ni puto caso, estoy hablando solo… ¿Piensas que estoy loco, eh, amigo? Te vas a enterar ahora… te voy a olvidar para siempre, no va a quedar de ti ni tan siquiera el pellejo. ¡Levántate! No te resistas, ¡levántate te digo!
No puedo… estoy agotado. ¡Mierda!, los maderos… lo que faltaba ya. No tengo nada, a mí que me registren. Y tú, ¿tienes algo? ¿Dónde estás? Ah, sólo estabas conmigo para lo bueno, ¿eh? No te hablaba en serio antes, no era mi intención que te marcharas…
Agente… No recuerdo nada… estoy enfermo.



Gregorio Tienda Delgado
Gregorio Tienda Delgado
05-06-2012 12:28


VIVENCIAS.

FRAGMENTO.

...El espejo de mis vivencias, refleja a la perfección las que muchos millones de españoles vivieron; la represión, el hambre y la humillación, en la posguerra.

Mi madre murió devorada por una enfermedad devastadora en aquella época, la viruela, yo tenía cuatro años y comenzaba a dar mis primeros pasos en el sinuoso camino de la vida. Mi padre quedó viudo relativamente joven, con seis hijos. Mi hermano el mayor tenía veinte años y yo cuatro. Dramático panorama en una situación tan problemática como la que se vivía en aquel tiempo en España.

Cuando nací, según me explicó mi tía en alguna ocasión, tuve los ojos cerrados durante varios días, como casi todos los niños que nacían entonces. Pero cuando los abrí a la realidad de la vida siendo todavía muy niño, me encontré una situación aterradora: hambre, miseria, injusticia, incultura, explotación, humillación, muerte...

Imagine el lector a un niño de cinco años, siete años… en la puerta de una barraca, vestido con: una camisa de una tela poco consistente, un suéter raído, un pantalón corto, con las piernas desnudas de rodillas hacia abajo. Con alpargatas de lona con suela de esparto y cintas para sujetarlas a los tobillos, los calcetines rotos, un tanto escuálido, hambriento, y sepa ahora que, es invierno, hace mucho frío, y hay mucho lodo a su alrededor porque vive en el campo y ha llovido la noche anterior. No iba al colegio porque no había colegio; no jugaba con otros niños, porque no había niños cerca, para jugar; no jugaba solo porque no tenía juguetes. ¿Era feliz ese niño? No. No era feliz. Ese era un niño marginal.

Siga imaginando el lector, a ese mismo niño ya más crecido, con algunos años más, en las mismas míseras condiciones de vida, pero trabajando en el campo. Pisando barro, dejándose las alpargatas clavadas en el fango por rotura de las cintas que las sujetaban, mojándose a veces, y todo eso para no ganar nada o ganar muy poco. ¡Ese niño, querido lector, era yo!

Mis primeros trabajos a edad muy temprana, consistían en cuidar de los animales: suministrarles comida y agua, limpiar la cuadra, y llevarlos a pastar a los campos circundantes. Con nueve años ya iba a recoger aceitunas con mis hermanos, mi hermana, y mi padre. Las aceitunas se recolectan en invierno. Comenzábamos a la salida del sol, con un frío que llegaba a los tuétanos. Los campos estaban blancos la mayor parte de los días por la helada, y las aceitunas heladas también, algunas pegadas al suelo, y teníamos que recogerlas con los dedos desnudos; sin guantes.

No es fácil suponer si no se ha vivido una situación similar, el frío que pasábamos, sabiendo, además, que no íbamos bien abrigados. Los dedos se quedaban rígidos y era imposible doblarlos, por lo que de tanto en tanto nos calentábamos, sobre todo las manos, en un fuego que hacían con ramas de olivo, para poder continuar hasta que el sol calentaba lo suficiente, se derretía la escarcha y nos sentíamos mejor.

Cuando se nublaba después de una helada, aún era peor, porque la helada se derretía pero no se filtraba a la tierra, y se convertía en un barro pegajoso que nos arrancaba las alpargatas de los pies. Si lloviznaba, ya era inaguantable. La lluvia nos iba mojando la ropa poco a poco hasta que el agua resbalaba por nuestras carnes atraída por la gravedad. Si no se ha vivido un calvario igual, es difícil comprender que un ser humano pueda aguantar tanto, incluso siendo un niño. Nunca se sabe donde está el límite. Es por eso que, cualquier persona puede soportar en momentos de extrema necesidad, esos sufrimientos tan grandes que en condiciones normales, sería incapaz de soportar. En el juego de la vida, me tocaron las peores cartas.

Como he vivido en esas precarias condiciones de marginación durante bastantes años, percibo y sufro, cuando leo que más de la mitad de la población mundial vive en la pobreza.




Me gusta soñar despierto... dormido tengo pesadillas.
Gregorio Tienda Delgado
Gregorio Tienda Delgado
02-06-2012 22:56

Ah, pues, ahora sí, Laura_de_azul, Ana. Bienvenida de nuevo al taller.

Saludos.


Me gusta soñar despierto... dormido tengo pesadillas.
Ana
Ana
02-06-2012 20:00
Gregorio dijo: "Amiga Ana. No logro identificarte como usuaria de GB. Participa cuando puedas."

Gregorio, en GB estaba como Laura_de_azul. Ahora decidí registrarme con mi nombre. Me llamo Ana Alonso.
Gregorio Tienda Delgado
Gregorio Tienda Delgado
02-06-2012 18:47
Amiga Hulna. Por supuesto que puedes participara en el taller. Seguro que lo harás muy bien. La prosa también puede ser poética.

Amigo Luis. La falta de tiempo es el mayor enemigo de la creatividad. Las musas no quieren prisa. Por eso, escribir, es necesario para relajar tensiones aunque sólo sea esporádicamente.

Amiga Ana. No logro identificarte como usuaria de GB. Participa cuando puedas.

Bienvenidos al taller. Pueden empezar cuando quieran. A continuación, la propuesta de nuestro compañero Castelo.

Amigos, empezamos. Esta es la propuesta de Castelo.

Mi propuesta para este ejercicio es que nos pongamos en la piel de algún personaje marginal. Para ello, el relato, reflexión o vivencia a de ser en primera persona, para dar más veracidad al escrito y, además, para ayudarnos, por un momento, a ver el mundo de otro modo. Gracias.

6 días para publicar los textos. El lunes día 11, empezamos a comentar.

Saludos a todos.


Me gusta soñar despierto... dormido tengo pesadillas.
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