Conmovedor tu romance, querido Gregorio. El amor al terruño, la nostalgia de aquel pueblo que nos vio nacer, qué grandeza de alma los soporta. Yo, como tú, también dejé las callejas retorcidas, las inmensas dehesas en las que triscaban los negros cerdillos ibéricos y los corderos. Siempre me acompañan en los muchos y diferentes paisajes en los que me tocado vivir. Un cordial abrazo, amigo mío.
Gregorio Tienda Delgado
16-06-2016 17:07
Gracias, Estela. Ya ves. Después de 55 años fuera de mi tierra, aún la añoro. Cuestión de sentimientos.
Un abrazo.
Me gusta soñar despierto... dormido tengo pesadillas.
Estela
16-06-2016 16:59
Qué maravilla tu corazón y tu alma puestos en poema!Conmovedor y bellísimo! Felicitaciones! Un abrazo
Hace tanto que los tengo abandonados que no logro recordar mi contraseña para entrar
Gregorio Tienda Delgado
16-06-2016 16:48
MI TIERRA.
Andalucía está en mí;
mi queridísima tierra,
marché muy lejos de ti
y volver, es mi quimera.
Cada día te recuerdo
con nostalgia placentera;
en otoño y en invierno,
en verano en primavera...
Y recuerdo en especial
a mi querida Lucena,
porque no puedo olvidar
la cuna que me meciera.
El pueblo donde nací
al fin de una primavera
el pueblo donde sufrí
los horrores de la guerra.
En tus campos yo crecí,
inmerso en la gran tragedia
en tus campos yo sufrí
con el hambre y la miseria.
Fue culpa del oligarca,
dueño de toda la tierra,
de toda una gran comarca,
de la llanura y la sierra.
Así fue que me marché
a buscar en otra tierra,
aquello que no encontré
en ti, querida Lucena.
Y cada vez que volví,
bálsamo de mi tristeza,
yo siempre admiré de ti,
tu refinada belleza.
Sé que pronto volveré,
quizás en la primavera,
y en tus bares beberé
un buen vino de solera.
Recordaré viejos tiempos
que recordar no quisiera
y recordaré momentos,
agradables que viviera.
Pasearé por la sierra
pasearé donde quiera
y pisaré aquella tierra
que mi sudor se bebiera.
Y recorreré tus calles
renovadas paro estrechas,
observando los detalles;
visitaré tus iglesias.
Y veré a la Virgencita
de Araceli, allá en la sierra,
donde reside en su ermita,
con vestido de romera.
Pasados algunos días
regresaré a esta tierra
que al acogerme aquel día
hizo que también la quiera.
Aunque yo te diga adiós
ya sabes que no te olvido
para ti todo mi amor,
mi recuerdo, y mi cariño.
Me gusta soñar despierto... dormido tengo pesadillas.
Estela
25-05-2016 04:59
Qué lindo lo que has escrito, Miguel!
Hace tanto que los tengo abandonados que no logro recordar mi contraseña para entrar
Gregorio Tienda Delgado
24-05-2016 12:48
Excelente poema, Rodrigo. Un gazpacho con muy buena pinta y hecho como toda la vida; auténtico. Viendo la imagen casi se saborea.
Me gusta soñar despierto... dormido tengo pesadillas.
Des
23-05-2016 22:40
Entrañable y sabroso tu poema .
Me gusta mucho el gazpacho extremeño, andaluz, murciano... el tuyo ha quedado especial.
Rodrigodeacevedo
23-05-2016 12:51
Lo colgué hace unos días en facebook y, como era de esperar, no tuvo demasiada audiencia (o leyencia, vaya usté a saber). Así que me permito insistir como un vulgar Matías Prat y lo cuelgo aquí, entre mi gente de confianza. Como dos de nuestras más conspicuas compañeras son de la parte de Murcia les advierto que no hay ninguna intención de polemizar sobre el asunto. Gazpachos haylos donde se críen tomates; y los murcianos son particularmente buenos.
REIVINDICACIÓN DEL GAZPACHO EXTREMEÑO
Desde el llano berroqueño
calmando humanos sudores
llegas, gazpacho extremeño,
humilde en tus mil sabores.
Añoro antiguos gazpachos
que mi padre preparaba
majando del pan los cachos
que con ajos maridaba.
En un cuenco de madera
aceite, sal y vinagre
con la maza aporreaba
y hacía del tomate sangre.
Yo sacaba el agua clara
de la tinaja de barro
para que la mezcla él aguara
apurándose el cigarro.
Mientras, mi madre picaba
gruesos tacos de tomate
que con pepino y cebolla
servía en un plato aparte.
Añadíase pan viejo
desmigado en el mortero
y los días de festejo
algún tropezón con huevo.
Gazpacho de mediodía,
tan humilde y tan sabroso
cuantas veces comería
mirando el campo ardoroso.
Pero hoy, gazpacho inocente,
al restaurante has saltado,
ahora eres diferente:
los chefs te han adulterado.
Este es el gazpacho como lo hacían mis padres: con las verduras y el pan en "peazos" sobre un fondo majado. Ahora, con la turmix y todo eso, es una crema líquida tipo sopa vichysoise, que sommos "mu modennos".
Des
21-05-2016 22:15
Me uno a ese abrazo en el que creemos y a ese poema que emociona...
Gregorio Tienda Delgado
20-05-2016 19:21
Un poema muy sentido, que por la grave situación que se vive en esa tierra, a la que nos unen tantos vínculos, cultura, idioma, y lazos de sangre, debemos solidaridad preocupación y deseo de que se vuelva a la normalidad democrática cuanto antes.
Esperemos que así sea.
Me gusta soñar despierto... dormido tengo pesadillas.