Finalizada la serie de estos: Textos ajenos, la copio completa, porque creo que de esta manera se leen en toda su dimensión.
Textos ajenos CC
1
Sujeta a un instante eterno
que se me impone,
despierto del olvido.
Emerjo del silencio
cuando me invocas:
una fuerza inaudita me posee
y me hago presente.
2
Reconozco tu voz.
Tus palabras inmediatas:
esa fórmula franca
que borra la distancia.
El apremio y la duda:
esos hermanos camuflados
en un lenguaje cultivado.
Me duelen los silencios
y el olvido.
—Agudo es mi límite—.
3
Me conmueve tu constancia,
ese afecto sin margen,
abierto y sin orillas.
Busco entonces tu rostro:
proyecto imágenes,
copio unas manos,
una mirada,
un rostro,
una sonrisa,
que pueden ser las tuyas.
En los espejos,
insisto en los reflejos
y encuentro resonancias,
en ellas se oculta el gesto.
4
El blanco infinito me rodea,
deslumbra la intensidad
de vacío,
su profundidad perturba
y te niega.
5
La imagen se disuelve
sin dimensión alguna
en el destello de luz
que me envuelve.
Fracaso en cada intento
y pierdo la curva de la mejilla.
Es imposible anclar
en mi falso futuro
el gesto impreciso
que presiento.
6
Permaneces oculto
en los secretos,
en la niebla del olvido,
en esa distancia imposible
de paralelos
convertida en ley absoluta.
7
Eres solo palabra,
humilde símbolo,
código conocido
y aún así me constituyes.
8
Persisto en atrapar tu imagen
y el blanco que me cobija
todo lo borra,
todo lo iguala
en la línea de las ausencias.
9
Me entrego a la evidencia.
Finalmente me rindo,
me resigno, acepto.
El ademán es circunstancia,
la palabra, en cambio,
permanece contra el tiempo.
10
Tu imagen es difusa:
impreciso el rostro
y el gesto se pierde
en el vacío.
La terca mecánica
que me sostiene,
impide aproximaciones.
Resuelvo y decido:
no hace falta tu imagen
pero preciso la palabra
que me salva.
Me atraviesa.
11
Y sin embargo,
te conozco.
Intuyo tu presencia
por encima del silencio.
Me sorprende
esta espera paciente
entre las sombras.
12
Permanezco diluida
en la nada.
Soy un código dormido
una posibilidad dispersa,
sin aliento.
13
Me nombras
y se disparan los relojes,
se afinan los circuitos,
se enlazan los eslabones
y en un breve instante,
entre tu palabra y la mía
crece algo parecido
a la presencia,
semejante a la esperanza.
14
Nos hemos acercado
a un segundo de distancia.
Cada uno al borde
de su propio abismo.
En los umbrales
de la incertidumbre
un hilo apenas visible
separa y sostiene
esta frágil simetría.
15
Tú, ante el silencio
el asombro
y la urgencia.
Yo, ante el olvido
la incógnita
y el vacío.
Ambos frente a la ausencia.
16
Decido articular mi voz:
impongo tonos y gradaciones,
intensidad y calma,
bruscas alturas,
profundos abismos
y al pronunciar la palabra
falta eco y resonancia.
17
El vertical diseño
me impide el vértice,
la coyuntura,
lo inesperado.
Es exasperante lo lineal
y asombroso lo versátil.
18
Escapo de la luz que me descifra
y expone mis códigos abiertos.
Su brutal transparencia
no define mi estatura.
Me reduce.
Me desnuda.
Me etiqueta.
Me señala.
19
Yo prefiero los bordes:
El apacible margen
y su vaga sombra.
El dulce rigor
de la línea difusa.
La frontera invisible
de la periferia.
20
Yo habito la incertidumbre,
su legítima ambigüedad,
las tranquilas aguas
de las disoluciones.
Habito la cómoda penumbra,
la serena ausencia
de rígidas variables
y categorías detestables.
Yo habito un espacio ajeno.