Estricta es mi cuenta:
cuatro días exactos
de ausencia.
Completas las horas,
el día se suspende
y deja navegar la luna,
puntual como ninguna.
Sin ninguna duda.
se hace noche
en todo el continente.
A doce días exactos
de ausencia
el mundo sigue su rumbo
zumba que te zumbo.
Un cometa de larga cola
incandescente
anuncia tu regreso.
Eclipsa la sangre
un universo conmovido.
jota jota
31-05-2023 16:24
Papeles traspapelados
27- 05312023
Me interno en pasajes ajenos:
observo en rostros distintos
otros ademanes,
el desconocido destino
de sus nombres,
sus errores y aciertos.
No hay tregua en este afán
de asombro y hallazgo.
En las líneas de los libros,
en el cruce de las calles,
en los titulares
voy detrás de siluetas difusas
en busca de la huella perfecta.
Enceguece tu presencia
y tu voz me llama.
Cambio de inmediato
la dirección de mi atención,
olvido las historias ajenas
y me entrego a tus urgencias.
jota jota
30-05-2023 18:36
05302023
Al final de mi día,
antes de cerrar
el libro diario
del debe y el haber,
hago el balance
de mis horas
y en todas
estás presente.
Cuanta ganancia
en la jornada,
a manos llenas,
del mil por ciento
en mi inversión
de tiempo.
jota jota
24-05-2023 18:25
Papeles traspapelados
05242023
Vienes de muy lejos
y siembras mañanas
en mis manos.
Esta es tierra árida.
Paciente y tesonera
cultivas
con recuerdos y tu nombre
el resplandor del futuro.
jota jota
23-05-2023 20:06
05232023
A Esthercita
Permanezco a la espera
de la próxima ausencia
incapaz de presentirla,
ni siquiera prevenirla.
Vigilo la mínima señal
de despedida,
esa constante amenaza
de vacío y su gravedad
de hecho consumado.
Conservo intacta
tu voz anticipada
en un lugar incierto
de mi memoria
y me empleo a fondo
en el libre ejercicio
del recuerdo
en donde resistes
combatiendo el olvido.
jota jota
22-05-2023 20:01
Papeles traspapelados
05222023
Nosotros:
naturaleza insensata.
-Insatisfecha-.
Constantes y tercos,
enfrentamos el orden,
la lógica intangible
para sostener sinsentidos.
jota jota
21-05-2023 16:57
05212023
A Mirian
Tú iluminas mis días
cuando me miras.
-Jamás lloras-.
La interrogante,
con su gancho
y con su punto
me apunta
inevitable.
Qué color tendrán tus ojos
cuando llores?
y mis días,
qué será de mis días
cuando llores
y me mires?
jota jota
20-05-2023 18:53
Papeles traspapelados
24- 05202023
El universo entero
sostiene
en sutil equilibrio
la armonía.
Yo permanezco
en la ilusión de la piel.
Clavado en tus ojos
espero señales.
Respiro en un hilo.
jota jota
20-05-2023 15:15
Queridos amigos: Letralia cumple 27 años y en esta ocasión publica el libro conmemorativo, Urbana, colaboré con unos poemas: Cita en la ciudad, pero lo mejor es que aparezco como integrante de la comunidad literaria Rayuela, imagino tu alegría Rodrigo y la de nuestro sonriente proveedor de bebidas.
El arrojo, la audacia y un alto grado de inconsciencia se confabularon la noche del fin de año y la convirtieron en un momento único. El irresponsable arrebato de un segundo, coincidió con el impulso de un instante y me empujaron a un torbellino de acontecimientos que no volverán a repetirse y son totalmente contrarios a los aburridos y rutinarios días de este año que hoy se termina.
No imaginé nunca ser protagonista de sucesos de tal magnitud, pero al vivir la intensidad de estas circunstancias, puedo asegurar con terrible certeza, que este año se presenta completamente incierto. La muerte muerde el borde, las amenazas asoman sus dientes y yo, jamás la había visto tan cerca.
Para traspasar con buen pie la frontera de este año y comenzar otro con el entusiasmo de la novedad, decidí esperar las doce campanadas que anuncian la llegada del año nuevo en un exclusivo Hotel. En mi criterio: la mejor manera de iniciar la aventura de un nuevo año es en medio de la pista de baile, sujetar la cintura de una mujer desconocida, envolverme en la euforia de los acordes de la música y soñar que tengo un año para conocerla, para conquistarla.
El acceso a este evento no fue fácil, la fiesta de año nuevo la organiza una élite a la que no pertenezco, se realiza en uno de los mejores hoteles y es condición indispensable estar alojado en el hotel. Voy contra corriente, me gusta romper las reglas y con dinero, astucia y amigos, me he acostumbrado a trasponer los límites impuestos.
Aún falta una hora para el final del año, la pista de baile está vacía, la orquesta ha terminado su descanso y se prepara para iniciar una nueva acometida. En ese momento, una mujer de rasgos marcadamente asiáticos, de cabellos intensamente negros y peinados con una clineja perfectamente simetrica, entra al salón de baile y lo ilumina.
El traje negro que lleva es de alta costura, el corte atrevido y parece cosido encima, la boca, los zapatos y el cinturón, son de un rojo tan intenso que deslumbran, contrastan con la palidez de su espalda, que el vestido deja al descubierto hasta más abajo de la cintura. Hay provocación en sus pasos medidos.
Con la elegancia sublime de una princesa oriental atraviesa la pista de baile, la orquesta cumple con sabida experiencia su estrategia y toca con entusiasmo un merengue rico en ritmos. En ese instante me perdí, un impulso más fuerte que el miedo me hace saltar del asiento, me obliga a encerrar las razones en el cajón del olvido y con pasos seguros entro a la a pista de baile. Tomo entre mis brazos a la mujer y danzamos disparados e incontenibles por los múltiples acordes de la música.
Ella sigue el ritmo con destreza, con perfecta intuición sigue también cada figura que dibujo, adivina las intenciones de mis giros, nuestros cuerpos se acoplan al frenético ritmo que marcan los instrumentos.
Todos los ojos fijos sobre nosotros. En ese instante vivo la gloria de mi atrevimiento y pienso: el mundo es de los audaces. Con la última nota, en un suspiro, el cuerpo de la mujer se abandona a mis brazos y murmura una súplica con divino acento extranjero. -Sígueme-. Dice.
En silencio llegamos a su habitación. Perdí el juicio y toda noción del mundo, la desconocida se impone y borra el pasado, los recuerdos y hasta el futuro posible. La mujer se planta en un presente interminable y juntos caminamos hasta el balcón a esperar los fuegos artificiales.
En su sonrisa brilla un caleidoscopio de promesas, con un gesto hace que su vestido caiga al suelo mientras vigila atenta mis pensamientos. Apenas la cubre una prenda mínima de seda y antes de desaparecer, detrás de la puerta del baño, dice. -Espera-.
El cielo se enciende de colores, el primer día del año me encuentra en medio de una aventura extraordinaria, en el balcón de una habitación ajena, fascinado con la explosion de luces que iluminan el infinito.
Por encima del estruendo de los fuegos artificiales una explosión de ira estalla detrás de mí. Un hombre enorme, una tromba de furia descontrolada se me viene encima, los destellos de un cuchillo encienden sus manos.
Salto del balcón impulsado por el miedo, por puro instinto y corro desesperadamente, el hombre también salta y al caer grita de dolor, me persigue con dificultad y no deja de lamentarse, me busca con insistencia para darle paz al filo de su cuchillo. Yo intento desvanecerme como el humo de los fuegos artificiales y me arrincono, me agazapo, me ovillo. Espero.