Cuatro líneas magníficas, encuentro la revelación de ser sombra, o imagen distorsionada, que vive bajo el rigor de una tormenta eterna, entregado al futuro siempre incierto, con la ilusión de estar junto a mi Galatea. Gracias.
El secreto de la sombra
eco de nosotros mismos
se hace silencio en la tarde
donde la tormenta reina.
Rodrigodeacevedo
01-11-2023 20:41
Querido Jota: agradezco tu comprensión hacia mi dificultad para leer terxtos largos; cosas de la edad y mi sempiterna falta de atención hacia lo que hago. Por si te compensa te diré que ahora comparto la lectura de tus relatos con los de Lezama Lima o Roberto Bolaño y la relectura de Cortázar, Borges y otros. Como ves mi dispersión es grande y, por tanto, la compresión de los textos, bastante superficial. Pero me diatraen. y, de vez en cuando, saltan de ellos destellos de inspiración en los ratos de insomnio, como los que os dejo a continuación. Tu poesía es hermosa, compacta y profunda. No dejes de escribir, amigo mío.
RELÁMPAGOS EN INSOMNIOS
Prisionera del pasado
me revives con la luz primera
como una ciudad que se extingue
tras una noche de orgía
Coordenadas del tiempo
alborozadas y exhaustas
brotan las raíces nuevas
en vuestras nupcias non sanctas
El viejo rey escultor
perseguidor de la forma
acabó tejiendo rosas
para acabar Galatea
Galetea universal
desde tus ojos vacíos
brotan luces bulliciosas
las de las luciérnagas últimas
Los hoyuelos de tu rostro
son exquisitos sarcófagos
para tus sonrisas huecas
como geodas abiertas
Me llama el amanecer
he de apacentar mi vida
carnero rudimentario
osamenta sin osario.
Quién entiende el lenguaje
de las nubes
Las águilas majestuosas
los poetas en sus delirios
los ángeles que en ellas duermen
O las olas que son su envés.
El secreto de la sombra
eco de nosotros mismos
se hace silencio en la tarde
donde la tormenta reina.
La campana del reloj
en la noche sin campanas
tronza mi sueño en heraldos
y mi eternidad en pedazos.
jota jota
01-11-2023 18:27
01112023
La mañana recupera los colores
que tarde, la tarde, secuestró
y pinta el cielo de alegrías
con un renovado azul:
un tinte de cobalto,
una ilusión en lo alto,
que ilumina este día.
Por antiguos corredores
en procesión silenciosa
trascienden la penitencia,
la pena del purgatorio,
nuestros santos difuntos:
-padre y madre- juntos
y un amor desmesurado
los conduce
a las puertas de este día.
jota jota
31-10-2023 17:30
Entiendo tu dificultad para leer textos largos y agotadores, Rodrigo, pero no me queda otra opción que escribir estos divertimentos.
Muñeco de palo
La lluvia impone sus propias condiciones y obliga refugios ocasionales, las gruesas gotas del vendaval chocan insolentes contra los ventanales de cristal y somos testigos de un baile frenético, los árboles se desmelenan bajo el furioso aguacero, que se bate contra los vientos en un temible enfrentamiento. La tormenta se convierte en una excusa para alargar el tiempo de mi café. En la mesa contigua, la conversación de unos muchachos, con apenas veinte años, gira en torno al cansancio, a la tarea agotadora de estudiar y obligan a este maestro de escuela jubilado, a improvisar una clase que no tenía prevista.
Yo soy un muñeco de palo remendado por dentro, reforzado en las junturas y cada día me revisto de impecable entusiasmo para no mostrar las vergüenzas del agotamiento-. Digo esas palabras, mientras arrimo una silla a la mesa de los muchachos, que sorprendidos guardan silencio y esperan.
Aprovecho el desconcierto que causa mi atrevimiento y por encima de la distracción de la lluvia, que hace estragos afuera y de los celulares, que han enmudecido sin conexión, sigo con mi clase improvisada.
Yo afirmo que soy un muñeco de palo remendado por dentro, reforzado en las junturas y cada día me revisto de impecable entusiasmo para no mostrar las vergüenzas del agotamiento. Quienes me conocen, amigos y familiares, pueden pensar que esta frase es solo una imagen literaria, pero en contra de esa idea les aseguro a ustedes, que esta afirmación mía es totalmente cierta y voy a intentar demostrarlo.
Voy a comenzar por revelarles, que tengo setenta y dos años cumplidos y como dicen en Caicara de Maturín, el pueblo donde nací, estoy en setenta y tres, mi propósito, aunque parezca desmesurado, es caminar erguido hasta la muerte, no doblarme bajo el peso de los años y jamás arrastrar los pies, yo creo firmemente que esas dos conductas son las señales de la derrota ante el tiempo, ese tiempo, que en silencio navega en el mar de la paciencia.
Soy un inmigrante, uno más, que las circunstancias empujaron a vivir lejos de la patria, de los afectos, de las costumbres, del lenguaje que heredé. Al igual que los otros inmigrantes y la gente de este país, que me acogió, sobrevivo trabajando duro. Acarreo y organizo bultos de sesenta libras en un galpón, me impongo leer un libro y escribir un texto cada mes, además de cumplir las tareas domésticas de mis obligaciones familiares, la familia es una ocupación que no permite retrasos. Yo no estoy solo, me acompañan dos hijos pequeños, mi esposa y el compromiso de seguir unidos. Hemos completado un círculo y somos un núcleo cerrado, sin entorno familiar y sin red de apoyo avanzamos tropezando con el destino, debo reconocer con justicia, que el destino ha sido amable con nosotros y hasta cierto punto, benévolo y gentil.
Cuando nació mi último hijo, que ahora cumplió diez años, una joven madre, desconociendo la dictadura del azar, apoyada en la falsa seguridad que otorga la planificación y ejecución de su proyecto de vida, al verme lidiar con el bebé en el Jardín de Infancia, en donde circunstancialmente coincidimos, y confirmar desconcertada, que yo era el padre del niño y no su abuelo, en un claro y desafiante tono de reclamo, dijo: -La ociosidad no tiene límites-. Y yo, que siempre he sido de respuesta fácil, contesté con otra frase hecha: -Los amores con miedo no cruzan fronteras-. Y en esa respuesta está toda la fuerza de mi entusiasmo, los vientos que me impulsan, la razón para seguir adelante.
Admito, que para mantenerme sano huyo a la carrera de los hospitales, de las clínicas, no quiero que jurunguen ese avispero de enfermedades que llevamos dentro, sé que están allí, agazapadas y al acecho del examen médico, para saltar como fieras y sin ninguna discusión, finalmente, hacerse dueñas de mi cuerpo y mortificarme. No visito Doctores, ni médicos, ni curanderos de ningún tipo, pero en cambio, llevo en el bolsillo una pequeña piedra de jaspe, un Shiva lingam.
Recibí el Shiva lingam de las manos de mi madre, que generosa, me lo entregó al regresar de uno de sus viajes a la India y en ese momento dijo. - Hijo, esta piedra la encontré en las orillas del río Narmada y quiero que la lleves contigo siempre-. Desde entonces, ese regalo me acompaña, quiero creer que aleja las enfermedades, que me protege. No dejo de ser un indio supersticioso.
Yo afirmo ser un muñeco de palo reparado y reforzado por dentro y estos son los hechos que lo comprueban: al despertar, luego de una noche en la que duermo a intervalos y me levanto varias veces para ir al baño, mi primer pensamiento lo obliga el nuevo dolor que me acompaña, soy incapaz de recordar los sueños, pero en mis sueños, en esas horas de descanso, estoy convencido que enfrento fuerzas poderosas y terribles, que en ese combate, mi cuerpo sufre golpes y caídas, porque cada día un nuevo dolor se manifiesta y me impone al despertar una revisión general del deterioro acumulado durante la noche.
Los dolores que padezco, los nuevos y los viejos, me exigen una rutina de mantenimiento que cumplo con disciplina. En ayunas, tomo medio vaso de agua tibia con el jugo de un limón, un remedio casero para limpiar el hígado de los abusos de la juventud y el remanente de toda la basura que se queda acumulada en ese delicado filtro inteligente.
Soy un muñeco de palo remendado por dentro, que además usa lentes correctivos, también y a la vista de todos, llevo en el dedo anular de la mano derecha, un anillo de casco de burro negro, que me ayuda a mantener la hemorroides en su sitio, para evitar disgustos mayores.
A pesar de los dolores, de las endurecidas articulaciones, someto al cuerpo a la rutina de cuarenta y cinco minutos de ejercicio: doblo la cintura a la izquierda, a la derecha, me inclino en el intento de tocar el suelo con la palma de la mano, sin conseguirlo, muevo en diferentes direcciones los brazos, las piernas, el cuello y sí por alguna razón no cumplo con ese esfuerzo, cuando retomo de nuevo los ejercicios, los ligamentos se han endurecido y la dificultad es mayor, por esa razón cumplo sin falta esta regla de sobrevivencia.
Mientras me cepillo parafraseo a Vallejo con ironía: todos mis dientes son ajenos, yo los robé, soy un mal ladrón, a dónde iré. Luego me meto bajo la ducha, me aseguro que el agua esté muy caliente, al finalizar el baño, aplico voltaren en la cintura para aliviar los dolores que no cesan con el descanso nocturno y se incrementan con el esfuerzo de los ejercicios, tengo además una colección de parches que me coloco en los hombros y los cambio cada tres días.
Para poder caminar sin tropiezos, cuento con la ayuda adicional de un par de rodilleras de rótula, para aliviar el dolor que produce el desgaste de los meniscos y tengo un par, porque un día me duele una rodilla y al otro dia el dolor se repite, pero en la otra, y no falta alguna vez, que me duelan las dos al mismo tiempo, utilizo también unos suspensorios especiales para sujetar el manojo de curumiche, que me cuelga entre las piernas y me cuelga, como me cuelgan los pellejos de todo el cuerpo.
En todas las estaciones del año me visto con mangas largas, así enfrento el frío atroz que padezco, pero también, me sirve para ocultar la codera que llevo en el brazo derecho. Yo nunca jugué tenis, pero tengo codo de tenista, también oculto con las mangas largas, la muñequera de soporte, que utilizó en la mano izquierda para el dolor que produce el túnel carpiano.
La Testosterona me abandonó y con ella desaparecieron también los vellos de mi cuerpo, no queda ni uno, pero con tenaz obstinación, rebeldes, siguen creciendo los pelos de las cejas, de las orejas y la nariz.
Dejé de correr maratones el dia que me sorprendió el intenso dolor y la deformación del hueso del dedo gordo del pie derecho, en el pie izquierdo se deformó también el dedo pequeño y tengo la pareja, un juanete y un juanetillo, que son difíciles de llevar y provocan el nacimiento de callos en la planta de ambos pies, para contrarrestar la incomodidad, el dolor, utilizo separadores que coloco entre los dedos y los mantienen en su posición original, otro remiendo para evitar el dolor, o engañar al cerebro.
Conservo todas los órganos y huesos de mi cuerpo, algunos están rotos y remendados, pero estoy completo. Confieso que no todo es voluntad, la química me ayuda y con el desayuno tomo un multivitamínico, también pastillas de Colageno, Vitamina B12, no me falta el D3 y tampoco el Zinc. Y para cuando el cansancio y el dolor se niegan a abandonarme, recurro al milagro de la ciencia alemana, que lleva más de 120 años combatiendo con éxito el dolor, la famosa Aspirina Bayer, que además, está comprobado, sirve para prevenir los infartos causados por el mal de amores.
Yo me preparo lo mejor que puedo para cumplir con mis obligaciones, enfrento con astucia las circunstancias y los imponderables que dirigen mis días y no me siento agotado, ni aburrido, afuera hay un mundo que cambia cada segundo y yo soy un actor de reparto en ese mundo.
Los vientos empujan las dóciles nubes fuera de la ciudad y atentos, le abren camino al sol que ilumina las calles, ya no llueve y no tengo excusas para llegar tarde. Con una frase hecha me despido y camino en dirección al trabajo, me esperan ocho horas de cumplimiento obligatorio.
Rodrigodeacevedo
27-10-2023 14:16
Uno más para distrraer los silencios. Es probable que durante algunos días no pueda aparecer por el foro, por razones famiiares. Pero no os perderé de vista. Espero que os gusten estos nuevos versos.
CAMINANTE SIN PERRO
Trigos en fase de esperanza se ofrecen al agua nueva
Apenas sol y el buey antiguo para que sigan los tiempos
Mis pasos resuenan sin la sombra de su eco por la vacía calleja
La luna me deja la lenidad de su luz como un esperma infértil
y algún perro aúlla junto al ganado que duerme.
Hubo aquí un incendio un día y los pájaros volaron
Hubo en tí una mirada ausente y mataste al ruiseñor
La campana del reloj me deja en herencia sus horas
-ahora son horas mías y la última me matará-
Descarriado en la noche busco el elixir dorado
que me devuelva al camino que conduce a las espigas
o a las feroces ortigas que laceran tu cuerpo núbil
oh pequeña lagartija
Duermo una noche más bajo la encina preñada
cientos de pequeños frutos que nunca serán soldados
me agasajan con sus canciones de bardo
Y el arroyuelo lácteo poderoso en su silencio
acaricia mis pies llagados de caminante sin perro
Estrellas desvencijadas se prodigan entre ramas asustadas
por mi presencia de hombre.
Qué duro es habitar como un fluído
entre las rocas solemnes
Qué duro perder el rumbo cuando la lluvia es más recia.
Asísteme pequeña mía dejame usar tus ojos ciegos
hasta llegar a la cima
Después obra el milagro y transfórmate en rutilante lagarto
donde el sol que en mí se encarna juegue en tu caleidoscopio.
Mis pasos siguen sin eco
en las callejas adustas
donde las casas de piedra bostezan
su pereza secular.
Rodrigodeacevedo
21-10-2023 13:45
Os dejo a los hipotéticos lectores (sólo nuestro fiel Jota tiene garantizada su presencia y su colaboración) un nuevo poema de tinte surreal; creo incluso que mucho más surreal que otros que tildo de tales. Espero que os gusto tanto como a mí: no me salen muchos de los que me pueda vanagloriar así.
Los textos que nos ha regalado Jota estos últimos días tienen su especiasl sello de gran prosista. Tal vez sean algo excesivos en su tamaño; o tal vez sea yo quien ya no soporte, por el cansancio de la edad, textos tan largos. En todo caso sean bienvenidos. "El otro" me recuerda a algún otro texto suyo de hace algún tiempo y otro foro. No se... esta memoria mía se va resintiendo.
LAS AMAZONAS BORRACHAS
Asciende leve la farsa de los sueños ateridos
liberados por indulto de sus caracoles blancos
buscan las nubes que siempre dieron refugio a sus alas
enlazando cielo y tierra con sus babas irisadas.
Sueñan horizontes azules alojados en breves palmeras
de talle monocromo y puntiagudos delinquios
obsolescencia de los dulces vientos alisios
que enmarcan las madrugadas abortadas.
Pues es la ausencia de conspicuos protozoos
lo que marca las humanas decadencias
aunque sean ratas laboriosas las que arruinen las cariátides
y abreven en los ríos de lágrimas cálidas que vierten en el Leteo.
Son los cánticos que nacen en las minas de carbón
para adornar las columnas y oscurecer los cipreses
son las alas de las venus marmóreas que duermen en los museos
las que han trazado el camino que han de seguir las gaviotas.
Grupos de niños adormilados por el efluvio de las tablas de sumar
enarbolan banderas rebeldes y azotan sus abollados tambores de hojalata
llegan sudorosos y hambrientos a las casas de chocolate
de aquellos bosques umbríos de las que saldrán rutilantes caballeros.
Es la magia de las pócimas de amor
es la entelequia del suspiro
es la fruta envenenada o el elixir del sueño
que avanzan con el paso de la oca hacia el desierto sin límites.
Te entregué mis llaves cuando besé tu lengua bífida entre las rocas
me dejaste a cambio aquella mirada de agua en la que sigo flotando
el viejo dragón que guardaba mi castillo no supo reconocerte
y te adornó con una corona de fuego como a un ídolo betílico.
Los murmullos adolescentes de las falenas nocturnas
embriagan de pasión a los amantes que agonizan en las calles del pecado
en las zonas proscritas de la ciudad que un un día serán jardines
o húmedos arquetipos de aeropuertos.
Las amazonas borrachas acuden al reparto de los panes bendecidos
que conservan todavía sus aromas de convento.
Benditas sean…
jota jota
18-10-2023 17:42
El otro
A mediados de este bárbaro verano, una aguacero imprevisto, una lluvia intensa, con granizo incluido, sorprendió a los inocentes habitantes de mi ciudad y de inmediato, entre saltos y carreras, buscaron un lugar cualquiera para guarecerse y fueron muchos los techos improvisados que protegieron del repentino temporal a los desprevenidos transeúntes.
Al final de la tarde, sin nubes peregrinas, sin otras amenazas y bajo un cielo despejado, asistí a la despedida de un sol triste, esa hora imprecisa en que aparecen las sombras y antecede la noche me encontraron en la calle, disfruté la limpia brisa de una ciudad recién lavada, pasé por debajo de los árboles y recibí contento las gotas de la lluvia que quedaron en las hojas y que el viento revuelve en su permanente juego de ir y venir sin dirección. Era esa tarde, una tarde memorable.
La dulce hora me abrió las puertas de caminos desconocidos y anduve sin rumbo siguiendo la huella de un intenso llamado interior. Caminé como ausente, sin miedo y dominado por el arbitrario impulso de lo novedoso crucé bajo un extraño arco de piedra, sin sospechar, que oculto entre la espesa niebla tornasolada que lo envolvía me esperaba el otro. Al avanzar entre la niebla advertí un leve roce y de inmediato me sentí interiormente invadido, en ese momento pensé estar sujeto a los principios del fenómeno de ósmosis.
Al despertar del día siguiente, con insistencia obsesiva, me someto al escrutinio de los espejos y la certeza de sus fieles repeticiones, los espejos de mi casa me ayudan a realizar un minucioso reconocimiento y me examino con detenimiento desde todos los ángulos, no tengo dudas, conservo tercamente mi cuerpo en todas sus detalles particulares, pero por extraño que parezca me siento otro, uno distinto al que soy, uno diferente.
Mi aspecto no ha cambiado, quien me conoce, al verme, incluso en la distancia, reconoce como propios el ancho de mis hombros, la delgadez congénita que me acompaña, los gestos que me pintan, los rasgos que me caracterizan y las líneas que el tiempo ha grabado en mi rostro y me convierten en un hombre único. En mi exterior, en todos mis gestos sigo siendo el que fui hasta ayer, no hay cambios visibles y por lo tanto, tampoco existe motivo de alarma, intento olvidar la idea de ser dominado por otro, pero con obstinación la idea persiste, la sensación se mantiene intacta.
Hasta el momento nadie intenta alejarse, huir de mi presencia, o muestra temor alguno, no presienten al otro que me gobierna. Mis conocidos, mis amigos, incluso, mis familiares, no suponen que soy otro, mi exterior no ha cambiado, pero yo me siento otro. Uno que no soy yo, otro diferente a mí se apoderó del cuerpo y lo obliga a conductas distintas a las mías. Intento expulsar al otro de mi cuerpo, pero con facilidad me doblega, me vencen sus buenas maneras.
Puedo asegurar, aunque es difícil de aceptar, que dentro de mí se ha instalado otro, otro que no soy yo. Otro intenta imponer su criterio con determinación y fuerzas superiores a las mías, y lo consigue con cierta facilidad. Ese otro conduce mi cuerpo, me suplanta con una seguridad que me aterra, maneja las respuestas con soltura y hasta con inusual dulzura, reconozco, que mis amigos, incluso, mi propia familia, desde el momento que no soy yo, que soy otro, son mayores sus muestras de afecto y cariño. El otro, ese que me suplanta y al que estoy sometido, se hace querer.
Ese otro que me habita está decidido a lograr su objetivo y me lo hace saber a través de los sueños. A falta de un lenguaje común y como fórmula de comunicación, el otro impone imágenes en mis sueños. No me ha sido revelado todavía, cuál es el objetivo que persigue el otro, lo oculta cuidadosamente y solo me muestra instrucciones, que más tarde ejecuto en todos sus detalles apenas despierto. El otro es un misterio para mí, desconozco sus oscuros placeres y yo soy un libro abierto para él.
Reconozco su presencia sutil, no son visibles los cambios de carácter, pero van configurando a ese otro que se sobrepone a mí. Lo delatan pequeños detalles, cambios imperceptibles que yo reconozco como ajenos y con los que quiere hacerse notar. Este otro se ha adueñado de mi estructura y densidad molecular y ha iniciado peligrosos avances en establecer una relación simbiótica. Induce y conduce mis sueños por extravagantes galaxias, por mundos desconcertantes y me asegura que no pretende colonizarme, pero necesita utilizar mi cuerpo para cumplir una importante misión, el otro afirma, que debo agradecer ser un elegido y me jura, una y otra vez, que al cumplir su misión abandonará mi cuerpo y volveré a ser yo y no otro.
Hasta ahora no me ha sido revelado el objetivo de la comisión que le ha sido encomendada y que cumplirá inexorablemente. Yo me he convertido en un vehículo, en el transporte de un desconocido, en un medio, que se puede desechar luego de cumplida la tarea, he decidido entregarme a los designios del otro, a sabiendas, que mi nombre quedará asociado a los eventos que este desconocido, este otro que no soy yo desencadene.
Rodrigodeacevedo
17-10-2023 20:41
Hola, lector(es). De nuevo por aquí. Creo que Rayuela ha tenido tiempos de menor actividad. Gracias, Jota. Muy lindo y sugerente tu poema "En silencio..." Puede leerse en él algo de esa personalidad tuya, virtual y supuesta, con la que, sin embargo, tanto empatizo.
Respecto al poema de los setenta años (te gano por doce) a todos nos sangra nuestra patria, el especial calvario por el que, por circunstancias diversas, estamos pasando quienes tenemos por principios los del honor, el respeto, la tolerancia y un cierto espíritu universal labrado en la amalgama que dejaron en España griegos, romanos, árabas, godos... Con predominio por el matiz europeísta por mi vinculación a la proximidad a esta cultura. Todo está en riesgo de desaparecer por esta absurda y prosaica globalización.
Dejo una nueva aportación surreal. Es una lástima no poder insertar imágenes, pues serían un perfecto complemento a la expresión poética. Pero ya no tenemos a Eratalia para ilustrarnos.
PRESAGIOS
Presagios de verticilos
de circulares alondras
o de musgos fibrilares-
Ruedan las nubes redondas
abandonando la sierra
La noche fragmenta la luna
y se dispersan las sombras
desde el cauce silencioso.
Espíritu anochecido
como cohombro versátil
dignísimo en su terno oscuro
de vendedor o alfayate.
La decadencia no es muerte
renacimiento ni vida
es una piedra que rueda
aspirando a ser la nube
que la fecunde y trasmine.
Mansedumbre de los árboles
que apenas esbozan susurros
mientras la noche destila
sus últimas estrellas lánguidas.
Palomas nubes de humo
arrullan amores viejos
perdidos en la hondonada
de este bosque milenario.
Las esquirlas verdinegras
de la noche fragmentada
me llueven como caricias
como canciones de hadas
como marcando el camino
que me llevará a la nada
esa nada silenciosa
que tanto me apacigua el alma.
Presagios de nuevas noches
sin verticilos ni alondras
noches de libertad
para fabricar ensueños
o muñecas presurosas
o poemas monosílabos.
Nuevas noches palatinas
vividas desde el suburbio
y el ensueño
tras la absenta y la rutina.
Noches nuevas
en la noche eterna
jota jota
17-10-2023 19:35
10152023
En silencio, yo intento simetrías
sin contrapeso,
el equilibrio y la armonía
de frutas, verduras y vegetales
y olvido el rígido rigor
de las leyes de la física.
Con la dignidad que otorgan las canas:
vestida puntual de negro
y con zapatos deportivos,
ella camina entre mis torcidas
torres de manzanas,
las deformes pirámides de papas,
y los enormes ajos,
que lucen con orgullo
su uniforme blanco
y sus botones dorados.
Al pasar junto a las fresas se levanta un murmullo
y se desatan los aromas de peras y melones.
Con una sonrisa y generosas palabras
ella reconoce mi empeño en la labor,
y ese gesto amable me conmueve
-será por ser extranjero-
y se agita en un rincón la ternura
de otros afectos mayores.
yo tropiezo con torpeza
con el lenguaje y su belleza
y con pronunciado acento
me desentiendo del halago
para decir en un enredo
de vocales y consonantes:
-Es solo mi trabajo-.
jota jota
16-10-2023 18:32
10142023
Setenta años sobre la espalda
-cinco años menos que un Estado-
y me asombra todavía
la intransigencia,
la tenaz intolerancia.
La huella es bárbara y letal,
el dolor es múltiple
y la venganza será inevitable.
-Feroz-.
Pero siempre será poca cosa.
El desánimo me arropa este otoño
y el horizonte se viste de ira y de silencio.
Guiado por demonios
el fuego de la infamia
se inflama fanático y voraz,
entra con violencia
en casa de los inocentes
y arrasa con la calma
y no le basta la muerte
y se llevan a túneles oscuros
desgarrados sobrevivientes,
que desaparecen desolados
de la franja de los afectos.