El Joven Guardián de los Sueños
El Guardián de los Sueños, ese desconocido gladiador nuestro, se enfrenta con energía y desbordada tenacidad contra las sombras temibles de las pesadillas. Nuestras espantosas pesadillas emergen sin motivo aparente desde las oscuras profundidades de los mares por donde navegan apacibles los sueños. Nuestro desconocido guerrero, aliado incondicional, combate los horrores del miedo sin utilizar armas letales. Carece de ellas. A ningún Guardián de los Sueños le está permitido el uso de armas de exterminio para proteger debidamente el sueño, pero a estos singulares vigilantes les sobra tiempo, paciencia, valor, y también mucho ingenio.
El joven Guardián de los Sueños inicia su primer trabajo mucho antes de cumplir la edad reglamentaria. Es un entusiasta, en las pruebas demostró habilidades únicas y méritos suficientes para vencer las detestables perturbaciones que obligan al sueño a dejar los caminos amables y lo conducen al desfiladero de la ansiedad y el miedo. Con notas sobresalientes y recomendaciones especiales de quienes fueron sus profesores, instructores y mentores, obtiene las credenciales necesarias que lo acreditan para trabajar, obviando el detalle de ser menor.
El joven Guardián de los Sueños obtiene este privilegio luego de extravagantes peripecias, de difíciles pruebas, en donde se dejó la piel, es cierto, pero bien valió la pena y logró obtener sobre otros muchos candidatos un deslumbrante éxito.
Las máximas autoridades de estos originales Guardianes, visto su desempeño, lo autorizan con urgencia para velar los sueños de un singular durmiente, un soñador, que se quedó huérfano de vigilancia y se teme por su estabilidad emocional. El guardián anterior, encargado de vigilar el curso de sus sueños, presentó alarmantes signos de agotamiento y como concesión extraordinaria, se le otorgó al extenuado vigilante, una jubilación temprana.
Inesperadas circunstancias, el azar, la desconocida labor de los imponderables, las líneas desconocidas escritas en el libro del destino del Joven Guardián de los Sueños, se confabulan y le abren la puerta para acometer un reto impensado.
Contrario a las reglas establecidas, enfrentando las normas que mantienen en funcionamiento la sociedad secreta de los Guardianes, el joven Guardián de los Sueños inicia su primer trabajo de vigilancia con un adulto, los manuales institucionales contemplan en casos extraordinarios algunas excepciones y esta es una de ellas. Es una oportunidad única, atípica, en todos los casos, los Guardianes de los Sueños son asignados a un durmiente recién nacido y lo acompañan durante toda su vida.
El entusiasmo, la juventud, la falta de experiencia, hacen pensar al inocente Joven Guardián de los Sueños, que el compromiso adquirido es relativamente fácil de cumplir. Conoce el protocolo de memoria y ha desarrollado una sagacidad y destrezas únicas, que le permiten adelantarse a los sucesos del sueño.
El deber de un Guardián de los Sueños consiste en mantener un estricto control de vigilancia sobre la historia que se desarrolla en el sueño, estar atento a las imágenes precipitadas y desbocadas, que superpuestas, una detrás de otra, rompen con la esclavitud del tiempo. Los pequeños detalles de esas historias desenfrenadas, que se desarrollan bajo una lógica matemática, es lo que le permite a un Guardián de los Sueños adelantarse a los acontecimientos y evitar las equivocaciones, los errores, las distracciones, que conducen inevitablemente a las inquietudes, a los sobresaltos, a las oscuras perturbaciones del estado de inconsciencia y desatan las peores pesadillas.
La misión de un Guardián de los Sueños se reduce a cumplir una norma precisa y sencilla. -Evitar a toda costa las pesadillas-. Y para ello, tienen la capacidad de crear maravillosas imágenes que regresan al durmiente a los tranquilos mares por donde navega el sueño y lo alejan de la ansiedad y del dolor.
Las pesadillas viajan solapadas detrás de un color, de los gestos más sencillos y por eso, los Guardianes de los Sueños permanecen alerta y prestan una extraordinaria dedicación a los indicadores del sueño, al mínimo desorden de ese placentero estado de inconsciencia del soñador, al menor indicio de ansiedad del durmiente, se encienden las alarmas y de inmediato el Guardián inicia operaciones y toma el control. Vigilan con extraordinaria atención el comportamiento de las imágenes, de la cadena de sucesos soñados, incluso, deben tener la capacidad de prever posibles y sucesivos acontecimientos, para impedir esos saltos inesperados que abren las puertas de incómodas, odiosas y terribles pesadillas.
El Guardián de los Sueños debe impedir esos caprichosos espejismos sin utilizar armas mortíferas, hacer frente a los delirios de las catástrofes, por que ellas conducen inevitablemente a enturbiar las aguas por donde navegan los sueños y empujan al durmiente a los abismos del pánico. El objetivo único de estos sueños de ruinas, de calamidades, es mostrar la tragedia, el infortunio, el drama del dolor, que no nos abandona ni en sueños.
Antes de iniciarse la pesadilla, los vigilantes del sueño intervienen para impedir su desarrollo y evitar la angustia, la ansiedad, la zozobra y finalmente, el dolor. El custodio vigila el corredor del sueño, las imágenes que se suceden ininterrumpidamente y mantienen el placentero estado de descanso necesario. También vigilan atentamente, el cambio que supone el trasponer las puertas de regreso a la vigilia. Al percibir el menor indicio del despertar, el guardián sopla suavemente para borrar la intensidad de lo vivido en el estado de inconsciencia y deja los sueños en la nebulosa de un velo tamizado, en un limbo, que mantiene esas extraordinarias experiencias en la frontera del olvido.
Antes de hacerse cargo del trabajo asignado, el Joven Guardián de los Sueños recuerda los entrenamientos y también recuerda al Tragador de Sueños. El Tragador de Sueños fue su último mentor y contó una historia extraña, tan extraordinaria como los sueños. Según el anciano, ciertas personas logran recrear en el estado de vigilia las imágenes que los vigilantes del sueño crean para evitar las pesadillas. El anciano le aseguró, que alguna vez, un singular Guardián dejó grabada en la imagen extraordinaria de una Diosa sublime, la palabra -Musa-. La palabra fue el desesperado recurso que utilizó el Guardián de los sueños para evitar la pesadilla de un durmiente dedicado en la vigilia a recrear historias con los retazos de sus sueños y de esa manera, el Guardián de los Sueños se convirtió en Musa.
El Joven Guardián de los Sueños recuerda la sentencia final del Tragador de Sueños. Si se soplan los sueños con demasiada fuerza en el momento de despertar y estos escritores no logran recordar los sueños, se les oye exclamar desalentados: me abandonaron las musas.
El joven vigilante del sueño, ansioso y expectante mantiene el hilo del sueño del durmiente que le tocó, imágenes sencillas, retazos de innumerables posibilidades elaboradas sobre una misma línea de bagatelas.
Un golpe de viento inesperado, un movimiento entre sábanas y de improviso, el durmiente regresa a la vigilia. El Joven Guardián, impulsado por el súbito despertar se apresuró y sopló con mucha fuerza y el olvido se tragó por completo el sueño del durmiente, que intentó recordarlo con empeño desmedido.
El Guardián aprovechó la vigilia del hombre para iniciar un recorrido por los intersticios que dejaron otros sueños recurrentes, quiere conocer las costumbres del soñador que le tocó.
De improviso el descalabro, sin ningún aviso se reactivaron en plena vigilia las imágenes que el Joven Guardián de los Sueños había creado para evitar la pesadilla del durmiente y que el inexperto Guardián, creyo que habian caido en el pozo azul de los olvidos. Estuvo a punto de sufrir un colapso, el joven se sintió atropellado por una sucesión inaudita de sus propias imágenes en desorden, que devienen en inusuales y desbordados acontecimientos convocados por las palabras del hombre en un estado aterrador.
El Joven Guardián de los Sueños resistió el embate de sus propias imágenes extravagantes y luminosas, que surgen convocadas a los gritos y en plena vigilia y que el hombre desecha y rehace a manotazos contra el viento.
El hombre deja de caminar en círculos, de repetir frases entre dientes, se acerca a una mesa y escribe. Durante horas escribe y describe con palabras certeras las ideas que vagamente recuerda y logra que brillen sobre la página en blanco.
Para sorpresa del Joven Guardián de los Sueños, le tocó en suerte ese personaje que tanto temía el viejo Tragador de Sueños y recordó sus palabras.
A estos soñadores especiales se les llama escritores, para sobrevivir, para lograr éxito en el desempeño de tu misión, sí tienes la fortuna de ser el Guardián de los Sueños de un escritor, deberás crear imágenes aún más potentes y maravillosas dentro de sus sueños, y tu soplo, ser más delicado de lo que está establecido para no desvanecer del todo los recuerdos del sueño. -Ellos, estos soñadores especiales, los escritores, van a recrear con palabras sobre el papel, de manera única y para el mundo en vigilia, los destellos de tus imágenes, de tu visión del cosmos y serás entonces imprescindible, te habrás convertido en su musa-.