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La Impostura CC 6
En los dos puntos,
en ese umbral abierto
de expectativas
aparece la impostura,
y su máscara impecable. |
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La Impostura CC 5
En el silencio que abren
de improviso
los tres puntos suspensivos
y su aspecto inofensivo,
aparecen los colmillos
de la impostura
y la desnudan. |
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La Impostura CC 4
La descubres agazapada,
escondida entre líneas.
La impostura
simula ser invisible
para ocultar el odioso rostro
de la discordia
y se cubre de grises
y matices. |
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Titulares CC Leo el titular con la precisión de quien ya no se sorprende: Los hijos de Nicolás Maduro y Cilia Flores exigen ante la ONU la liberación inmediata de sus padres, presidente y Primera Combatiente de Venezuela, secuestrados por orden de Donald Trump. La noticia circula en periódicos nacionales e internacionales. En este territorio herido donde la impostura se ha vuelto norma, alguien tiene que enfrentarla con la verdad. Cuatro hombres bien vestidos entraron a las oficinas de las Naciones Unidas. El funcionario que los recibió no dijo una palabra. No estrechó manos. Escuchó con la atención que corresponde a su investidura mientras ellos exponían su exigencia. Al final les entregó un sobre a cada uno. Nicolás Ernesto Maduro Guerra abrió el suyo: Actas de votación del 28 de julio de 2024. Según las actas, el presidente electo de Venezuela es Edmundo González Urrutia. Walter Gavidia Flores encontró el Informe Bachelet: desde 2016, dice el documento, el gobierno de Nicolás Maduro ha puesto en práctica una estrategia orientada a neutralizar, reprimir y criminalizar a la oposición política y a quienes critican al gobierno, en contra de los derechos humanos. Yosser Gavidia Flores recibió los resultados preliminares de la visita a la República Bolivariana de Venezuela, firmados por la Sra. Alena Douhan el 12 de febrero de 2021: Crímenes contra los derechos humanos. Yoswal Gavidia Flores abrió el último sobre: Informe de la Misión internacional independiente de determinación de los hechos sobre violación sistemática de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad en Venezuela, firmado por Marta Valiñas el 18 de marzo de 2024. El funcionario mantuvo el riguroso silencio de la dignidad, no dijo una palabra, miraba con un destello indescifrable a los cuatro hombres abandonar su oficina con los sobres quemando las manos. Afuera, esperan las cámaras, los hombres mantienen aún los rostros pálidos de ira, no hablan de los sobres y ningún periodista pregunta por ellos, pero allí están a la vista de todos. |
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La Impostura CC 3
En el momento en que respiras
luego del punto y seguido,
en ese último sonido
que te roba el sosiego
de la lectura,
aparece la impostura
y su abanico de dudas. |
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La Impostura CC 2
En el íntimo vacío
que abre la coma,
en esa ambivalencia
acorralada
de falsas evidencias,
nuevamente
aparece la impostura
y su engaño de seda. |
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La Impostura CC 1
Detrás del indefenso margen
aparece la impostura
y su falso silencio. Apostada en ese imaginario:
daga certera envenenada.
Dispuesta a trastocar lo auténtico
aparece la impostura
y su flexible simulacro de certezas. La impostura
traza sutiles dudas.
Crea simuladas interrogantes.
Envuelve el engaño entre vocales. |
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Imagen CC Apareces entre sombras y espejismos, eres parte de esa multitud silenciosa que ilumina mis recuerdos. En la caravana de triunfos y derrotas te cuelas como culpa. Reconozco tu rostro de inmediato, lo ilumina la sonrisa que conozco de memoria y resiste la distancia. Un vestido sencillo de hilo, blanco, cubre tu figura, ese cuerpo menudo, que el goloso sol se empeña en cambiarle el tono. Eres tú, sin ninguna duda, descalza. Te señalo con el dedo impecable que alguna vez recorrió el borde de tus labios, los hombros, el contorno de la cintura y terminó jugando en el ombligo, en el poder y en el misterio de esa cicatriz temprana. Con la esperanza de borrar la culpa, le robo la voz a la memoria para nombrarte. |
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| Rodrigodeacevedo |
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Entrar en Rayuela es asistir al milagro del eco, al de la respuesta inesperada (o desesperadamente esperada), al bautismo de la palabra. Un eco autónomo, con vida y voz propias, independiente, aunque producido, nacido, creado por una voz que nace desde el silencio, desde la ausencia de palabras propias. Es el milagro de la sintonia de dos almas separadas (si es que las almas como entes espirituales pueden estar separadas) por miles de kilómetros, por océanos, cordilleras, odios, amores fraternales, voces inaudibles, germinales de esa eucaristía que busca la unión en la Poesía, en la Belleza. Gracias, jota. Os dejo otro viejo poema (julio 2024) como pago a cuenta de mis débitos poéticos. Un abrazo FINAL DE PARTIDA Se terminó el tiempo, nuestro tiempo.
La luz ya se hace tenue, indicando
que hay que abandonar el campo de la batalla. Aquí yace, tan bello, el derrotado.
Mirad su armadura, pavonada con negro silencio.
Mirad al victorioso, aun incrédulo. Largas horas de combate,
no menos cruel por incruento,
han dejado solitario al adalid. El tiempo, que ahora termina,
ha arrebatado con la parsimonia cruel
del que es siempre ganador,
a los reyes su corte abigarrada. Aquí, en oscura zona de nadie,
están los callados peones, abatidos en inane sacrificio,
las torres de almenas desmanteladas,
los esquivos caballos con sus finas gualdrapas desgarradas. Allí los alfiles orgullosos y sus ballestas inertes.
Y más allá las reinas, destronadas, sin amor sacrificadas.
Ahora descansan todos, esperando el tiempo nuevo,
mientras la luz los disuelve en témpanos de silencio. Es rutina la batalla
y los que luchan no entienden su oscuro significado:
ni siquiera sueñan o esperan ese golpe último
que los llevará fuera del tiempo. Pero dentro de la luz sigue implacable el tic-tac,
y la muerte va ampliando su presencia.
Porque se acaba el tiempo, nuestro tiempo. Mientras las sombras renacen sobre el estéril campo de batalla
-nunca la roja sangre florecerá en este suelo-
sólo la presencia altiva del adalid victorioso
recuerda al extraño ballet tejido con muerte o sueño. Bajo la luz que agoniza
el campeón exhibe ante la nada su trofeo más siniestro:
la soledad de la muerte. |
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01212026 CC Entre risas, divertida,
me hablas de límites.
Señalas riesgos, fracturas.
Adviertes del fracaso.
Muestras caminos diferentes,
nuevas aproximaciones,
la paciencia como norma
en la victoria.
Observo tus gestos,
acepto, aprendo y espero. |
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