Mi camino es de abismos
y me obliga a detenerme
en esta frase de olvido.
Suspendo en obligado silencio
este grito natural
que intenta escapar.
Perdida la voluntad
me apoyo en los puntos,
cedo el paso, me aparto.
En paredes sin espejos
me escondo
detrás de mi sombra.
Un eco atormentado repite:
no te pierdas.
Resiste, resiste.
jota jota
17-03-2023 18:57
Cuaderno de los Presagios
15-.
Yo Atravesé
con penas y dificultades
el estrecho camino
que señalaron
unos ojos oscuros.
El sendero
del desastre,
los abismos,
el derrumbe.
Apenas me queda
en el horizonte
este pedazo de mar
con tempestad
y la libertad.
Una línea te anuncia
y yo le pido:
convierte en brújula
mis manos,
enrumba mi norte,
señala donde lanzar
mis redes
en busca del pez sagrado,
y palmo a palmo
sobre tu piel,
borraré las tormentas,
para dibujar un arco iris
con los colores
que me quedan.
jota jota
16-03-2023 17:48
Carta al viento
Recibe esta carta desde más allá del más nunca, desde el confín del mundo, desde un punto impreciso, un lugar olvidado en el sur del Continente Americano.
Debes saber que hace seis años me crucé con el candor de tu inocencia y en ese momento se me torció el destino. Recuerdo claramente que era un día soleado y tú llevabas sandalias, blue jeans y una franelilla blanca que dejaba al descubierto tus brazos sin tatuajes, sin pulseras, sin reloj.
Yo, en uno de mis múltiples intentos por ser útil, regaba un jardín ajeno y en tus labios rosados llenos de promesas, al pasar junto a mí, se asomaron tímidas las palabras. -Buenas tardes-.
En tu voz se combina lo dulce y lo grave, lo humilde y lo temerario y se asemeja a la canción del viento cuando pasa por los arenales del desierto de Atacama.
La intensidad de tu mirada reflejó el brillo de un sueño, supe más tarde, que es la luz inconfundible de la pasión por los libros, en ese momento, yo ignoraba la existencia de esa luz, pero ahora la reconozco claramente.
Esa tarde, justo en el momento que nos cruzamos y se torció mi destino al oír tu voz, el sol se ocultaba entre montañas y antes de entregarse vencido a las sombras, reventó en un último gesto de valor todos los ocres sobre el cielo, dos solitarias nubes, de formas caprichosas, filtraron en ese cielo atormentado rayos dorados y púrpuras.
Abandoné la manguera con la que regaba el jardín ajeno y con un temor desconocido seguí tus pasos. En ese momento, puedo asegurarte, que dejé de ser mi dueño y desde entonces te pienso con insistencia.
He intentado una y mil veces acercarme para hablarte, pero solamente pensarlo me paraliza de miedo, se me seca la lengua, no puedo articular palabra, siento en el estómago remolinos, comienzo a sudar y me tiemblan las manos.
Esa tarde de primavera, tú recién llegabas a Santiago desde Calama, mantenias sobre tu espalda el ímpetu de ese sol que ilumina los cielos del desierto de Atacama. Recorriste en autobús más de 1600 Kms, 22 horas de viaje, para cumplir con ese deseo de estudiar en la Universidad.
Supe después, que tú fuiste la mejor de la clase, tuyas fueron las mejores notas de todo Calama y con esas notas la Universidad no pudo negar un puesto en sus salones de clase, y al ser aceptada tomaste la decisión de venirte a Santiago, al llegar solicitaste una subvención para estudiar, para convertirte en una profesional graduada, para asegurar el futuro, ese mañana que resulta inevitablemente siempre incierto.
La Universidad abre las puertas del conocimiento, te acepta en sus salones de clase, pero hay que pagar la matrícula y los semestres correspondientes durante seis años. La Universidad no ofrece becas y los bancos no otorgan préstamos sin referencias económicas, no es suficiente el aval de tus buenas notas.
Yo te seguí innumerables veces hasta las puertas de oficinas y empresas, en las que solicitabas empleo para pagar los estudios y tener el futuro en un puño, entrabas con paso firme, la decisión de trabajar en lo que fuera necesario, con el fin de poder estudiar, salias con todo el fuego del desierto de Atacama brillando de furia en tus ojos negros, tropezabas con el inmenso edificio de la impotencia que se levanta con pocas palabras: lo sentimos, no tenemos trabajo para estudiantes sin experiencia.
Yo en cambio soy de la calle, vivo el momento y la oportunidad. Puedo confesarte en esta carta, que me cerré las puertas del futuro cuando abandoné la escuela. Yo me asfixiaba en las cuatro paredes del conocimiento y quería vivir con urgencia la intensidad que el mundo ofrece.
La música de la calle, sus colores intensos, el brillo de los anuncios en las noches, que imaginaba emocionado interminables, me llamaban a gritos y yo atendí ese llamado a vivir lo inmediato, sin mañanas, sin futuros seguros. Mi objetivo era recorrer lugares desconocidos sin dejar huella, andar sin mucho peso por el mundo.
Perdido el rumbo y sin norte, luego de verte pasar aquella tarde frente a mí, una noche vagaba por las calles, ya sabía que no eran tan brillantes las noches como imaginaba, que son mayores los riesgos, los peligros y también que la muerte acecha a cada paso, pero ese día entré a la noche pensando en opciones para para ayudarte y rogué a ese Dios desconocido, al destino, a la buena estrella que me acompaña, que me fuera concedida una oportunidad.
Yo caminaba entre las sombras y un gato vagabundo me detuvo en la entrada de un callejón, era una angosta callejuela que comunica dos avenidas, al detenerme así, de improviso, observé que un hombre escondía un maletín en la estrecha fisura de dos edificios. El hombre salió a la avenida contraria y justo al salir del callejón la policía lo detuvo, seguramente lo seguían, quizás lo esperaban, alguna cuenta pendiente por pagar tendría.
Mi ruego fue escuchado. Pensé de inmediato. La providencia me entrega esta oportunidad y sin perder tiempo me escabullí por el callejón, metí el brazo entre las ásperas paredes y logré con dificultad sacar el maletín y de esa manera me convertí en el dueño de tu futuro.
Sin volver la vista, con el corazón disparado, convertido en una sombra más de aquella noche, desaparecí sin tropiezos en en la oscuridad y jamás volví a ese lugar.
En el resguardo de mi habitación alquilada abrí el maletín, dentro encontré la posibilidad para cumplir mi deseo de toda la vida: viajar por el mundo, conocer otras culturas, otros países, otras geografías, viajar sin descanso hasta el fin de mis días.
Finalmente la suerte estaba de mi lado, era mi momento, la gran oportunidad soñada. Pero yo había dejado de ser mi dueño, otras fuerzas dominaban mi espíritu, se me había torcido el destino y lo único que podía hacer era pagar tus estudios. En la mañana me presenté a la Universidad y pagué con dinero mal habido toda tu carrera.
Me he convertido desde ese momento en un hombre con mil rostros y cientos de nombres para ver tus logros, he pasado a tu lado millones de veces en estos seis años. Quizás recuerdes aquel desconocido que a las puertas de la iglesia te entregó la estampita de San Expedito y dijo: -Reza con fe hija, este es un santo milagroso-.
Eran los terribles días en que planeabas volver a Calama y te entregabas con tristeza a la idea de no estudiar. Fui yo quien te entregó la imagen de San Expedito, venía de haber pagado tus estudios. Al otro día recibiste la notificación de iniciar el semestre y la confirmación de que tus estudios habían sido pagados completamente.
Yo estuve en la Universidad ese primer día de clases, llevabas un vestido de algodón planchado color beige, un camisero abotonado al frente, las piernas doradas, los ojos brillantes, la emoción pintando el rostro.
En estos seis años he recorrido todas las bibliotecas que tú frecuentaste y mientras tú estudiabas, yo leía. El mundo que yo soñaba recorrer lo he visitado desde las innumerables páginas de los libros y por eso esta carta es para darte gracias, gracias por este mundo sin fronteras que me has descubierto, no me debes nada.
Escribo esta carta hoy, que recibes el título que te acredita como Bibliotecologa, la escribo con las líneas prestadas de los libros que he leído, no pude firmar con mi nombre, aún me tiemblan las manos cuando pienso en ti.
jota jota
15-03-2023 17:56
Cuaderno de los Presagios
14-.
Espero paciente.
Toque de puerta.
-Aviso de visita-.
Llamada telefónica.
-Cita casual-.
Grito en la calle.
-Rostro conocido-.
Generalmente espero
un golpe de suerte
y me quedo:
Sin toque en puerta.
Sin visita.
Sin llamada telefónica.
Sin cita.
Sin grito en la calle.
Sin rostro conocido.
Sin golpe de suerte.
Generalmente
permanezco en el encierro.
Paciente,
aguardo mañanas por venir.
jota jota
15-03-2023 12:23
Gracias Rodrigo, tú has vuelto al campo y nosotros nos hemos quedado estacionados en estas murallas, pero nos lo devuelves con toda su magia y caminamos contigo con nuestras alas de plomo.
jota jota
14-03-2023 20:08
Cuaderno de los Presagios
13-.
Mi historia y su misterio,
la de antes y de ahora,
fiel y exacta
hasta el mínimo detalle,
está impresa
en las líneas que se abren
y se cruzan como caminos
sobre mis manos.
Son estos surcos únicos
en la punta de mis dedos,
esta espiral donde fluye
el río desbordado
del todo y la nada.
El enigma del futuro
grabado en estas líneas
sobre la palma de mis manos
lo descifró mi hermana
y me dijo:
haz mérito y aguarda,
un ángel viene.
Alguna vivencia en esta nueva tierra -tan antigua- va dejando su rastro poético. Compartamoslo.
PASEO AL ATARDECER
Paseo en el atardecer
Todo el suelo es amarillo
Los grillos han derramado sobre él
el oro de su canto
Cada encina es un museo de recuerdos memorables
Marcan las rocas su impronta
como gotas de rocío embarazadas
Se disuelven en pleno vuelo los trinos de los mirlos
Y en un festejo de luz un ángel me susurra
"Caminante pierde el norte
Caminante pierde tus alas de plomo
Caminante de alto porte
durmamos bajo el cinamomo"
Ya los reflejos del sol
mueren sobre el agua verde
Pequeñas ranas de jade
croan entre los juncos
Era la tarde y alguien me acompañaba
Puede que fuese yo mismo
o mi retrato en el agua
Flotando en un aire manso
volando hacia el ángel rubio
me disuelvo como el trino del mirlo que vuela alto
Misericordia del árbol
Fluye mi sueño bajo su sombra
tapizado el suelo áspero con flores de las magnolias
mientras su ojo carcomido
vigila mi dormir de hombre
Reencuentro con las ondinas
danzamos como blancas nubes
sobre el verdín de las rocas
A lo lejos, como un juguete en la alfombra
me mira el castillo pétreo
o una nube de alondras
Duermo mi líquido sueño
bajo la tranquila sombra
mientras el ojo de un monstruo
se hace árbol en la dehesa.
jota jota
13-03-2023 18:59
03132023
Para mi comadre Neyda en el d�a de su cumplea�os
Compadre Sandoval, estoy seguro que la comadre no pierde sus energ�as en estas dispersiones tan nuestras, acostumbrados a divagar. Neyda, en cambio, emplea toda su energ�a para un evento m�s real, m�s cercano a la felicidad y que es la llegada de los nietos, nietos que se tardan demasiado.
En noches como esta noche
de luna llena,
en ese espejo distorsionado
que me fue otorgado
como un don,
como un regalo de primer aliento,
mi espejo refleja
con toda nitidez
la marcha inagotable
de los d�as,
-el peso del asombro-.
Esa fatigada procesi�n de voces,
adelgazada
por la erosi�n del tiempo,
impone este cansancio,
esta nota de hartazgo,
que llega puntual con los a�os.
El tiempo,
el terco tiempo
y su persistente paciencia,
ha desgastado
en incontables segundos
mi estructura molecular
y ha ro�do tambi�n,
mi peculiar vaiv�n de dudas.
He agotado mi caudal
de preguntas
y s� alguna asoma, testaruda,
lentamente vuelvo la mirada
hac�a la tarde que se acaba,
la olvido y ya no pesa.
Los a�os agotan,
se pierde el inter�s,
agobia la insistencia de respuestas.
La sospecha de una certeza
ni siquiera entusiasma.
El v�rtigo me acecha
me cerca y me amenaza,
con el desconcierto
de marejadas desmedidas.
Ante el cansancio
insiste el deseo de cerrar los ojos,
para entregarme finalmente
a las sombras amables
que pacientes me esperan
desde aquel primer aliento
y disipar al fin las figuraciones,
borrar las im�genes
de ese espejo
que me fue otorgado,
como don, como regalo.
jota jota
13-03-2023 14:30
Gracias a ti mi querido Rodrigo, la riqueza de im�genes est� en tu poes�a, yo solo transcribo donde me llevan esas im�genes y tambi�n, insatisfecho, las cambio de vez en cuando. Acabo de hacer una revisi�n, otra m�s Aqu� todo es movimiento, como Le gustar�a a Cort�zar que fuera la Rayuela.
Un hombre atraviesa por mi pueblo
Un hombre atraviesa un pueblo eterno, un pueblo que nunca tuvo inicio, la fecha de su fundación siempre se pospuso. -La burocracia tiene sus propios vericuetos-. En cambio, el tiempo mantiene su rigor inflexible y avanza contra las demoras humanas y ahora es tarde para detalles fundacionales y al no tener fecha alguna de referencia, tampoco tendrá final. -Aquello que no se ha iniciado todavía no debe tener tampoco finales tardíos.
El hombre del que hablo recién ha llegado, deja atrás distintos caminos, otras orillas y también el mar en donde fue feliz a ratos. El hombre no viene huyendo, pero camina sobre la medianoche, la luna ilumina su paso y también a un roble añejo, que le hace el cortejo cada noche a su luz flotante y voluble, el viejo roble, ya sin hojas, pero en pie, se mantiene fiel a ese amor desesperado.
Las piedras se apartan y juegan al corre que te pillo con las recias botas de invierno de este desconocido y son brillantes cuchillos bajo el fulgor de la luna.
El hombre intenta mantener la compostura entre las sombras, se escuda en la neblina de la hora, pero el viento se empeña en arrancarle el sombrero y exponer su cabeza pelada para burla de la noche, de la luna, de las sombras.
El campanario indomable de este pueblo, marca con exactitud suiza el andar del tiempo y obligado por las puntas hirientes de un viento de invierno, el hombre asume la áspera posición del saludo militar, para no perder el sombrero y avanza como puede sin resguardo, carga en un pequeño fardo todos los miedos, las tristezas y también las alegrías.
El hombre intenta reconocer la edad del pueblo desde la piedra, alguna historia antigua de su fundación en las construcciones, la época en que se levantaron las primeras casas en la argamasa utilizada, las diferentes etapas transcurridas en los difusos colores de las paredes, incluso, intenta medir el tiempo en las claves que asoman en los nombres de las calles y para su asombro, descubre, que este es un pueblo sin origen, sin fecha de nacimiento, parecido a él, un eterno hijo natural de padre desconocido, sin apellido.
La luz de la luna juega con las ideas de este hombre, con el constante recuerdo de aquella puerta cerrada, con bocas que se ofrecieron y no pudo besar y otras que se negaron en firme.
El hombre no ha terminado de cruzar el pueblo y la luna lo abandona, se despide con las prisas de una primeriza, la luna recoge sus destellos, sus efímeras ilusiones y galopa ebria con el paso del hombre, con el amor del roble, con los vientos de invierno, para dejar que el alba enfrente sus propios afanes y que el hombre decida, sí continuar su viaje sin destino, o quedarse para siempre.
Rodrigodeacevedo
13-03-2023 13:55
Querido J.J.: Admirables tus "Presagios", admirables aforismos en verso tejidos con la más dúctil fibra metafísica. Reflexiones sobre la más rica gama de las experiencias que el vivir depara, cuando la vida ocupa con plenitud al ser humano y lo hace mucho más que forma. Auténtica poesía que merece un escenario mucho más amplio que nuestra modesta y recóndita página.
Respecto a tu interpretación en prosa poética de mis versos... qué quieres que te diga. Nunca podría imaginar que de ellos, alguien, pudiera extraer esa riqueza de imágenes, esa trama circular donde están tejidas las continuas eternidades por donde discurrimos. Gracias, querido compañero.